El danés que no se iba más

Hay pocas cosas más incómodas que un huésped que promete quedarse sólo unos días y se instala. Eso lo comprobó el novelista inglés Charles Dickens. El autor de Oliver Twist recibió en 1857 a su colega danés Hans Christian Andersen (foto). Antes del viaje, Andersen escribió asegurando que no molestaría demasiado. Se quedó cinco semanas. El escritor victoriano, que admiraba al danés, había ido a verlo a Dinamarca y le había dejado 12 ejemplares dedicados de sus libros, hoy valiosos objetos que se venden en la feria del libro de Londres. A raíz de aquel regalo, se desarrollaría una cordial correspondencia que desembocaría 10 años después en la invitación de Dickens a Andersen, de la que el inglés se arrepentiría (EFE).

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