Una maestra de Inglaterra propuso a su clase que escribieran una historia. Al analizarlas, se sorprendió de la falta de imaginación de cada una de ellas, a pesar de que durante las clases los niños eran estimulados a pensar de forma creativa. Cuando hurgó un poco más en el asunto, dio con la razón: los niños apenas tenían tiempo para divagar. Es que eso de estar en la "luna de Valencia" tiene sus beneficios, según una nota de The Boston Globe. Al parecer, varios estudios científicos han comprobado que pensar sin un hilo conductor específico es crucial para la creatividad y la posibilidad de hacer nuevas asociaciones. "Soñar despierto es una habilidad que posibilita a la persona a proyectarse a sí misma en escenarios imaginarios, del tipo ¿qué pasaría sí? Sin esa herramienta seríamos bastante limitados", dijo una neuróloga consultada por el medio estadounidense. Fue gracias a este divagar que varios inventos fueron engendrados, entre ellos los famosos post-it, esos papelitos amarillos autoadhesivos que nos ayudan a recordar. Su creador, Arthur Fry, tuvo la idea mientras divagaba durante un ensayo coral.