CÉSAR BIANCHI
A los diez años, Marcelo Mier fue por primera vez al Estadio Centenario, de la mano del periodista deportivo Rodolfo Pereira, vecino del barrio. El pequeño Marcelo, conocido en el ambiente del fútbol como "El Chirola", se regodeaba metiéndose en el vestuario de Peñarol y charlando con los jugadores, o haciendo de movilero en las transmisiones deportivas de Carve e Imparcial. Desde entonces, le dio cada vez menos bolilla a la escuela; se dedicaba a contar los días que faltaban para el fin de semana y así pegarse como una estampilla a los futbolistas.
Un par de años después fue a entrenar en las inferiores de Danubio, pero no quedó seleccionado. No le importaba llegar a Primera, sino estar cerca de los jugadores. Le interesaba más ser amigo de los protagonistas de la pelota, que llegar a convertirse en uno de ellos. Así se hizo amigo del "Pollo" Ruben Olivera y de Horacio Peralta, entre otros tantos.
Un día estaba con Olivera y éste le pidió que llamara de su parte al gerente de la empresa Nike, Mario Guimaraes, y le pidiera un par de zapatos de fútbol. Con rostro de piedra, levantó el teléfono y llamó al gerente de la marca de ropa deportiva: "Mario, habla el `Chirola`. Soy amigo de los jugadores. Me dijo el `Pollo` que le dieras zapatos de fútbol". Guimaraes lo invitó a tomar un café y le dio los botines. Hoy, según "El Chirola", no sólo es amigo de Guimaraes, sino que es el nexo entre Nike y los futbolistas uruguayos. Le sugiere nombres de futuras estrellas y el empresario selecciona a quién le obsequia calzados para que los use y promocione. "El Chirola", hoy con 24 años, asegura que no se lleva un peso de esas transacciones, es sólo un intermediario, lo hace para que al jugador "no le falte nada, porque es el protagonista".
Aquel niño que se deslumbraba conversando con sus ídolos, hoy viaja tres o cuatro veces por año a Europa invitado por futbolistas que viven allá. Se jacta de que lo conoce "todo el mundo" y es amigo de casi todos los jugadores de fútbol, de "Paco" Casal y de otros contratistas. Y hasta se sumó a los representantes Jorge Chijane y Gerardo Rabajda como cazador de talentos. Asegura que tiene un porcentaje como representante del volante de Nacional (y amigo, claro) Javier Delgado.
"El Chirola" es un verdadero producto del entorno. Marcelo se ha transformado en un personaje parido por el ambiente del fútbol, que es visto con gran suspicacia por los periodistas especializados.
Los rumores dicen que les consigue droga a los jugadores y los lleva por el mal camino. Él lo desmiente sin que siquiera se le pregunte. "Me conocen todos de chico. Los que me conocen saben que no me drogo, no fumo ni tomo alcohol. Y pongo las manos en el fuego por la mayoría de los futbolistas que se dice que se drogan. ¡No se drogan! Yo he ido a comidas con los jugadores y no hay drogas. A mí nunca un jugador me pidió drogas. Cuando saltó lo de (Fernando) "Petete" Correa (N. de R.: le dio positivo un control antidopaje), alguien dijo que yo le había dado la droga y nada que ver..."
-Cuando se habla de las malas influencias del entorno del fútbol, de las malas "juntas", ¿siente que hablan de usted?
-Yo estoy en todos lados. El popular "Chirola" para acá, el popular "Chirola" para allá. Lo de las "juntas" cada uno se las busca, el jugador no es bobo. Y a mí me quieren todos, yo soy bienvenido en la casa de ellos. Conmigo nadie se droga, porque tienen lío. Pero ojo, no los dejo tirados, si vamos a los palos, vamos a los palos. Soy lo que soy gracias a los jugadores... A Paolo (Montero), a Darío Rodríguez, al `Chino` (Recoba) que no es mi amigo, es mi hermano. Yo paso las fiestas con el `Chino` en Italia".
Además de ser amigo de los jugadores, les hace favores a modo de mandado, como si fuera un cadete de los futbolistas. "Me piden que vaya a Buenos Aires y les traiga un par de zapatos, o que vaya a Punta del Este y les traiga algo. Ahora, si el `Chirola` se porta bien, tenés que darle algo... Yo viajé dos horas bajo lluvia para traerle a la concentración de Uruguay los zapatos para el `Chengue` Morales, y con esos zapatos hizo los goles contra Australia en 2001".
"El Chirola", un groupie de los jugadores, ahora vive con su pareja y el hijo de ésta. Su madre trabaja de las 4 a las 11 en un carrito de chorizos en el Mercado Modelo. Sin embargo, aunque él le ofreció tomarse menos taxis para ir a buscar zapatos de fútbol a los jugadores o no aceptar algún pasaje a Italia o Alemania para ayudarla con dinero, ella quiere seguir trabajando. "Se siente mal si no va a trabajar de madrugada al carro. Y eso que gana 180 pesos por día".