Joel Rosenberg
UTE se perderá de facturar en 2003 cerca de 1.450 millones de pesos (50 millones de dólares) por concepto de energía robada.
Además, la empresa perdió 350.000 dólares este año por los cables que le hurtaron en la vía pública.
OSE no lleva una estadística de lo que pierde por robo de agua, pero la empresa realizó 23.000 cortes en lo que va del año por atraso en los pagos y un gran porcentaje de esos usuarios —muchas veces barrios enteros— se reconectaron en forma ilegal. Además, algunos robos y otras maniobras de grandes consumidores están provocando que OSE deje de percibir millones de pesos por mes.
Antel está enfrentando un nuevo tipo de fraude con las líneas telefónicas que ya originó este año pérdidas cercanas a los 150.000 dólares. Pero la lucha del ente está centrada en detener los robos de cables por los que la empresa pierde cerca de 80.000 dólares mensuales desde mediados de 2002, a costa de quienes buscan el cobre de las líneas de teléfonos.
Los entes y la policía intentan detener esta ola de hurtos pero, por ahora, los éxitos son escasos. Además, muchas veces no hay un marco normativo adecuado para las denuncias y, otras, la Justicia está actuando poco y lento. José Alem, director del área jurídica de UTE, aseguró que en la empresa hay mucha molestia por la lentitud judicial. "Fuimos perfeccionando el sistema de denuncia y ahora las presentamos con todas las pruebas, bien documentadas. Lo que sorprende es que algunos juzgados, ante casos muy claros y evidentes, no se preocupan por el tema, no le dan la importancia que tiene".
Vivir colgado
"De los que viven acá, en esta zona del barrio, el 99% están ‘colgados’ de la luz", contó Alejandra, quien prefirió dar ese nombre, en lugar del suyo, por temor a que la descubran.
En ese barrio del oeste de Montevideo, que no es un asentamiento, cerca de 1.000 personas gozan de energía eléctrica gratuita ya que sus casas están "colgadas" de los cables.
"Somos tres personas en casa y no da. Voy a laburar en bicicleta, es casi una hora pedaleando para ir y otra para venir. Cobro 2.500 pesos, no me da para la comida, mucho menos para pagar la luz", se justificó Alejandra.
El presidente de UTE, Ricardo Scaglia, reconoció que hay barrios enteros conectados de forma ilegal y dijo que, además, están en esa situación la mayoría de los asentamientos. "Es un problema social. Nosotros vamos, cortamos, y a los diez minutos ya están enganchados de nuevo. También hay un problema de seguridad: hay zonas donde hay riesgos para los funcionarios".
Pero Scaglia aseguró que los asentamientos originan menos pérdidas para UTE que los robos de los medianos y grandes consumidores. "La empresa pierde por robo el 10% de la energía generada. De ese total perdido, un 6% es de residencias y empresas y un 4% de zonas carenciadas", señaló.
Es más, Scaglia aseguró que, con la crisis, subió más la cantidad de medianos y grandes consumidores que estafan que la cantidad de hogares de bajos recursos que se "cuelgan" de la luz. La lucha de la empresa apunta hoy a detener esos hurtos. "Nosotros consideramos que en estos casos de medianos y grandes consumidores hay una organización delictiva atrás, una gavilla de funcionarios o de ex funcionarios de UTE, o de las empresas contratadas".
Gerardo Rey, dirigente del sindicato de UTE, advirtió que "hoy las empresas contratadas toman empleados por 30 o 90 días. Les pagan 3.000 pesos un par de veces y quedan cesantes. Entonces quedan sin laburo y saben todo lo necesario para alterar un medidor".
En octubre, tres ex funcionarios de una de esas empresas contratadas por el ente fueron denunciados por alterar medidores en Shangrilá.
Alem reconoció que este problema existe en UTE y explicó que el área jurídica está aconsejando una modificación total de los pliegos de contrato que se firman con estas empresas: "Ahora se les pide las fotos de los empleados y se lleva un control más estricto, porque éste es un problema serio".
El agua se va
El gerente comercial de OSE, Telmo Rodríguez, explicó que, a diferencia de UTE, la empresa considera menor el problema de robo de servicios en medianos y grandes consumidores. "No se ve que hayan aumentado en estos dos últimos años de crisis", dijo.
Pero que no hayan aumentado no quiere decir que sean pocos.
El subgerente del ente Juan Ángel Vázquez recordó que a "fines de octubre se descubrió que una empresa del puerto de La Paloma a la que se le había cortado el suministro se reenganchó mediante una conexión clandestina a la red". Vázquez agregó que hay casos cotidianos de robos de consumidores que no son indigentes. "Las inspecciones nos han demostrado que, por ejemplo, en el negocio de los lavados de autos en la calle, una enorme cantidad de esos puestos están conectados de forma irregular".
Además, Vázquez relató otra "viveza" que permite eludir a OSE. "Muchas empresas se están dejando de surtir de agua de OSE para hacerlo con perforaciones propias. Se da en grandes consumidores, en empresas y en instituciones deportivas".
Carlos Costa, director de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), explicó que "la regulación y control de la captación de agua cruda sin intenciones de distribución a terceros, no está en las competencias de la Ursea".
Como no hay un marco normativo que impida hacer esto, la viveza vuelve a ganar. Estos usuarios están eludiendo, al menos, el impuesto por tasa de saneamiento que se paga según el gasto de agua generado.
De todos modos, la mayor pérdida de OSE ocurre por la cantidad de usuarios conectados de forma ilegal en zonas carenciadas o barrios humildes, donde mucha gente tiene ingresos muy escasos.
"La realidad es que nosotros hacemos el corte y sabemos que te vas, salís dos cuadras del lugar y se reconectan. Esa es la verdad", explicó Mario Díaz, jefe de una cuadrilla de mantenimiento.
Díaz contó que la gente tiene "mil formas" de reconectarse. "Incluso le retirás toda la cañería en la vereda y van y ponen un caño casero, de mala calidad, lo que tengan, y se reconectan".
Según Díaz, esas reconexiones causan más perjuicios a la OSE que las deudas ya que, todos los días, por esa vía se están perdiendo cientos de litros de agua. "Hay veces que cada conexión trucha de esas pierde diez litros por hora", explicó.
OSE también padece de graves pérdidas por el robo de contadores. En lo que va del 2003 desaparecieron 1.300 contadores que "se usan para sacarle ciertas piezas que sirven para transformar los motores a nafta o diesel a motores a gas", explicó Vázquez.
Calesita telefónica
Claro que sorpresas por el ingenio que despliegan quienes roban los servicios existen en todos los entes. Este año Antel descubrió una nueva modalidad de estafa con las líneas telefónicas.
El procedimiento consiste en pedir una línea y usarla dos meses sin pagar un solo peso. Cuando a los 60 días Antel corta el servicio por falta de pago, se solicita otra línea para el mismo domicilio con el documento de otra persona.
Roberto Mourelle, gerente de la división Explotación, operación y mantenimiento de redes de Antel, explicó que este procedimiento se realiza para instalar "centros clandestinos de llamadas larga distancia".
El riesgo de esas personas es quedar en el clearing de informes, pero, obviamente, se las ingenian. "Consiguen documentos. Hemos descubierto que incluso le piden la cédula a los cuidacoches o indigentes de la calle y con eso piden una línea que usan dos meses", contó Mourelle.
No hay una norma legal que permita a Antel negar una línea aunque en ese mismo domicilio la hayan pedido, según este mecanismo irregular, varias veces con diferentes documentos. En 2003, Antel contabilizó cerca de 180 de estos casos que dejaron una deuda cercana a 4,35 millones de pesos, unos 150.000 dólares.
A eso debe sumarse que muchos uruguayos practican esta especie de "calesita" de solicitar la línea varias veces en un domicilio sólo para seguir teniendo una línea gratis.
Gabriel Molina, quien trabaja hace más de 20 años en Antel, contó que este año vivió situaciones inéditas cuando tuvo que colocar tres líneas en una misma casa. "Primero lo pidieron a nombre de la señora, todo normal. Después, a los cuatro meses, me llega el pedido de retiro de la línea y la colocación de una nueva línea a nombre del marido. El colmo fue cuando a los ocho meses retiraron la segunda y coloqué una a nombre del hijo. Era una casa en Sayago y se mataban de risa", contó.
Molina agregó que unos compañeros le contaron de una casa de La Teja donde habían pedido hasta diez veces la línea. "Lo hacen hasta que se quedan sin parientes y dejan unas deudas enormes a Antel y a todos los familiares y amigos en el clearing".
En Antel están investigando la forma de detener este tipo de estafas. Pero antes están abocados a luchar contra el robo de cables que alcanzó en el 2002 y 2003 récords históricos: hay lugares donde han robado las líneas más de diez veces.
Mourelle explicó que "detrás de esto hay una organización" y que las zonas más pobres "por su oscuridad o lejanía", son las más golpeadas por los ladrones.
Quizá el hurto de cables sea el paradigma de todos los robos que sufren OSE, Antel y UTE, ya que, en la búsqueda del cobre, la pobreza y la viveza criolla se juntan.
Un ejemplo completo
El miércoles 5 de noviembre una empresa exportó, a través de Fray Bentos, 23.500 kilogramos de cobre en lingotes de fabricación uruguaya. El monto total de la operación fue de 37.165 dólares.
En Uruguay no hay cobre. "Nunca hubo permiso para explotar. No hay indicios de ese mineral en cantidad de ser explotado", aseguró la licenciada Vilma Daudy de la Dirección de Minería y Geología de Uruguay.
El único cobre que se obtiene por vía legal en Uruguay se consigue a través de varias empresas que recuperan y reciclan el mineral y que, en algunos casos, logran obtener suficiente cantidad como para exportar.
Pero en Antel y UTE existen serias sospechas de que también se esté exportando el cobre conseguido de los cientos de kilómetros de cables que le robaron a ambas empresas en los dos últimos años.
"Tenemos el dato sobre la exportación y estamos investigando. Acá el tema es ver quién o quiénes compran el cobre en grandes cantidades para exportarlo, no quién se trepa a las torres a robar cables", señaló Alem, del área jurídica de UTE.
En Antel las sospechas son similares. "El robo de cables se da con una red que está armada de forma piramidal. Los que están robando los cables son chiquitos. Ellos se lo dan a otro y ese otro a otro. Los primeros cobran unos pesos por kilo de cobre, pero hay que cazar a la cabeza y en eso está la Dirección de Inteligencia de la Policía", señaló Mourelle.
Las sospechas de Mourelle y Alem coinciden en la idea de que en las organizaciones que roban cables se juntan desde personas carenciadas que arriesgan su vida trepadas a una torre y que, según Alem, "muchas veces mueren electrocutados en el intento de robar los cables de luz", hasta los que comercializan el cobre a precio internacional.
Según datos de la Jefatura de Policía de Montevideo el pico de robos de 2003 se dio en mayo, cuando los ladrones se llevaron más de 25 kilómetros de cable. A partir de entonces la División Inteligencia puso en funcionamiento el Plan Hilos, por el cual 40 personas y seis patrullas se dedican a cuidar las redes de cable. Así lograron reducir a cinco kilómetros mensuales el promedio de los robos en Montevideo.
Pero fuentes de Inteligencia aseguran que el problema no se terminó. "Ahora están robando en Canelones", dijo un alto funcionario.
Las estadísticas de UTE muestran que los robos en Canelones crecieron a partir de agosto y que, en los últimos dos meses, han vuelto a aumentar otra vez en Montevideo.
Soluciones propias
Al mismo tiempo que actúa la policía, las empresas públicas intentan, por su cuenta, solucionar los temas que creen más urgentes. Es que después de varias reuniones entre autoridades de los entes y de la Jefatura de Policía de Montevideo todos están trabajando, pero no se logró ninguna fórmula de acción conjunta.
Antel pretende frenar los robos de cables como primera medida. Mourelle explicó que la empresa elaboró un pliego de condiciones para licitar un sistema de monitoreo e intervención inmediata.
Rodríguez, gerente comercial de OSE, explicó que el ente está apostando como primera medida a recuperar los clientes conectados de manera ilegal en barrios carenciados, y los de los barrios calificados como "zonas rojas" donde, directamente, los vecinos no dejan entrar a los cobradores. Desde hace algunos meses se plantea la posibilidad de crear una cuota diferencial de 50 pesos para usuarios cuya situación de precariedad económica es antes analizada por un equipo que se formó en la empresa. "La idea es buscar una solución de fondo. Sé que es algo muy ambicioso, quizá utópico, pero por su carta orgánica OSE privilegia lo social y en eso estamos", dijo Rodríguez.
La deuda acumulada por morosidad de los últimos cuatro años en OSE asciende en este momento a 2.000 millones de pesos (69 millones de dólares).
UTE apuesta como primera medida al combate del fraude en medianos y grandes consumidores. Luis Margenat, gerente del área comercial de la empresa eléctrica, explicó que se está muy atento a los 30.000 usuarios de mayor porte. "El plan que se está impulsando pretende que a estos clientes se les realicen dos inspecciones anuales, con el fin de asegurar la correcta facturación. Es un plan importante, porque en este grupo se concentra casi el 50% de la energía que vende el ente".
Además, UTE propuso un plan de franquicias para recuperar usuarios. El proyecto generó críticas de los buenos pagadores que han enfrentado con puntualidad una tarifa que ha sufrido múltiples aumentos en una época en que los ingresos de la mayoría de los uruguayos han caído. Scaglia reconoció que el plan no es lo ideal pero argumentó que "sucedió un hecho atípico en el país, una crisis que nos obligó".
El presidente de UTE adelantó también que promoverá una novedosa idea de recompensar las denuncias de robo de energía. "Yo creo que le deberíamos dar un premio a la gente que denuncia. Estoy analizando que a esa persona se le pueda donar kilovatios de su factura".
Salto a la justicia
Pero Scaglia deberá, además de regalar kilovatios, convencer a la gente que su denuncia no será en vano. Porque por ahora los procesados por todos estos robos y estafas son muy pocos.
El gerente de la división Explotación, operación y redes de Antel, Roberto Mourelle, señaló que por el robo de cables a Antel hubo "algunos pocos procesados pero están todos en libertad".
Uno de esos procesados, en la primera semana de diciembre, fue el dueño de un frigorífico de la zona oeste de Montevideo donde se descubrió una de las estafas más grandes a la empresa.
El encargado del área jurídica de UTE, José Alem, dijo que el ente presentó 958 denuncias penales por irregularidades en 2003 y que apenas hubo 41 procesados por hurto de cable y 22 por asuntos vinculados a los hurtos de energía y estafas.
"Los fiscales muchas veces están reacios a procesar por razones de lo que ellos llaman política criminal, porque piensan que hay otras formas de arreglarlo", se quejó Alem.
Y más allá de la poca disposición para procesar de la Justicia está el riesgo de que el denunciante termine aún más indignado.
El 11 de enero el médico salteño Jhony Perín denunció en una carta publicada por El País, que funcionarios de UTE y OSE alteraban los medidores a cambio de dinero en su departamento.
"Escribo esta carta, para denunciar la actitud totalmente irresponsable e ilegal de los empleados públicos de UTE y OSE; que amparándose en sus cargos y en contra de la propia empresa que representan, se dedican en sus tiempos libres a adulterar y arreglar los contadores de luz y agua", señaló en la carta.
Tras las denuncias, OSE constató que había barrios enteros conectados de forma irregular y UTE envió un aluvión de inspectores que detectaron la organización delictiva denunciada. Pero los entes se cruzaron con muchas dificultades en ese departamento después de encontrar a los responsables.
En el barrio Horacio Quiroga, donde todos sus habitantes están conectados de forma ilegal, OSE ordenó el corte de servicios pero la medida no se llevó a cabo porque los vecinos impidieron el ingreso de los funcionarios y protestaron que no pueden pagar la cuota.
Los funcionarios de UTE lograron desbaratar la banda que alteraba los contadores de electricidad, muchos de ellos en barrios residenciales, y destituyeron y denunciaron penalmente al funcionario del ente implicado en las maniobras.
Pero el domingo 16 de noviembre, en la sección El duende de la trastienda, El País informó que ese funcionario del UTE que hizo de técnico para los robos "anda vivito y coleando en una camioneta de alto valor por las calles (...) sigue trillando las calles de Salto, veraneando en el Este, explotando los negocios, (...) balconeando la lentitud judicial".
Mientras tanto, Perín, el médico que hizo la denuncia, ha enfrentado múltiples problemas en Salto y se ha llamado a silencio.
Alem señaló que hay gran molestia en UTE por este caso ya que para el departamento jurídico del ente, "cuesta entender cómo no hay procesamientos, porque la prueba que hemos aportado es abundante".
Por ahora, el final de la carta que escribió Perín parece seguir vigente un año después. "Que alguien haga algo antes de que este país no tenga remedio".