La conferencia de prensa sobre el Latino de la víspera en Monterrico dejó variada información. En agosto se reconfirman las sedes de las próximas ediciones del Latino, en principio vamos con Palermo el año próximo, Valparaiso Sporting en 2028 en carrera que se intentará correr en 2000 metros, regreso a Chile en 2029 al Hípico corriendo contrarreloj, cerrando sí Maroñas en 2030.
La capital incaica está bien enterada de la carrera de hoy, televisión abierta local, buenos avisos de calle y trabajo en redes le han dado difusión a la edición 42 de la carrera itinerante que va al cierre de la reunión de Maroñas y en Monterrico está ubicada en décimo lugar largando desde el último codo dando vuelta y 400 metros al verde óvalo de la pista de césped anfitriona de la prueba que reparte 300 mil dólares.
En la conferencia tanto el Presidente del Jockey Club del Perú, Danilo Chaves, como el CEO de OSAF han hecho saber el alto rating de los participantes de la carrera que solo reconfirma la calidad de los locales y de la visita.
Los siete peruanos saben que corren con el peso de mantener el invicto de su hipódromo pero los “extranjeros” todos llegan con buenas mentas listos para llevarse la copa a casa.
Uno de ellos es nuestro Galikovic que se muestra cada día mejor y que será uno de los animadores de la gran carrera. Hoy la balanza marcó 472, dos kilos más de cuando ganó el Quintela que lo depositó en Lima.
Se sabe que hay varios que gustan de mover los relojes: María Luisa, Puppi´s Husband, Padre Roberto y Apolo Rey, que desde flanco externo intentará llegar al primer codo cerca de la empalizada. Ahí es cuando Diogo tomará la decisión de ver cómo entrar a la recta opuesta.
Es claro que el pupilo de Santesteban, representado en esta oportunidad por Roberto Faniel, propietario de los colores, vendrá entre los de adelante. Si es el de Maroñas esperemos repita lo del Quintela y soporte el embate del malón que se vendrá de 200 al espejo.
Confíamos en sus fuerzas, confiamos en el operativo “Latino” diagramado por sus conexiones y ellos están listos para no respetar casa ajena. ¡Vamos!