Francia: la lección de un gran turf

Siguiendo la tradición familiar, Luis Pedro Michelini estuvo vinculado al pura sangre de carrera, según él mismo orgullosamente lo indica "desde que tengo memoria". Como generalmente sucede, sus primeros pasos como propietario los dio integrando alguna sociedad y fue así que luego de formar algunas "barras" llegó el año 1984 y con él la aparición de Office Boy, "de quien tenía la quinta parte y marcó el comienzo de mi segunda etapa como propietario", se encarga de aclarar nuestro entrevistado al ser consultado acerca de su primer caballo.

Casi 10 años después compró en el haras Los Apamates a Cincinatti, un hijo de Cipador y Juiciosa que le dio grandes satisfacciones ganando cuatro carreras en Argentina. Algunos años más tarde, "buscando una repetición de ese pedigree fue que compré a Bahía", una yegua que estaba preñada de Path y que al igual que Juiciosa descendía de George Raft. "Ella dio vida a Novecientosdos, que fue el primer caballo que crié", manifestó Michelini, explicando el nacimiento de su haras Prestigio.

El mes pasado, el ideólogo de la importación del ya consagrado reproductor Gulpha Gorge, visitó Francia una vez más, en busca de ampliar sus conocimientos y conocer de cerca la realidad que disfruta uno de los mercados más importantes del turf mundial. El País, concurrió a su despacho de la Ciudad Vieja y recogió sus experiencias vividas.

—Se podría decir que en su estadía en Francia, combinó el placer con los negocios.

—En cierta forma sí. Mi hermano Zelmar, que vive en Francia desde hace varios años, me organizó una agenda turfística, por decirlo de alguna manera. Primero visité el haras Saint Jean que es donde se encuentra Impúdica y pude conocer al hermoso hijo de Gulpha Gorge que parió en febrero. Después estuve en el haras Etreham, que es uno de los más importantes de Francia, a pesar de ocupar nada más que unas 300 hectáreas. Allá los establecimientos de crianza no son muy grandes porque la tierra cuesta bastante. Allí prestan servicios Anabaa Blue y Poliglote entre otros. Una de las cosas que me llamó la atención es que las yeguas que no pertenecen a ese haras son llevadas y servidas por el padrillo en el mismo día, y luego regresan a su lugar de origen. Como la mayoría de los haras están en la región de Normandía, el traslado no lleva más de 30 ó 40 minutos. Además, hay un veterinario que en la temporada de servicios realiza una visita diaria, entonces cuando certifica que la yegua está en celo, la cargan en un trailer y la llevan al lugar donde está el padrillo. Allí el veterinario del haras revisa la yegua para constatar que no tenga ninguna infección y si todo está bien se la presentan al padrillo y después, como le dije, la yegua vuelve al lugar de donde vino. Es todo muy práctico.

—Una realidad muy diferente a la que vivimos nosotros.

—Claro, allá es todo mucho más organizado. Creo que son algunas de las cosas que poco a poco van a tener que ir cambiando en nuestro país, porque si queremos insertarnos de nuevo en el contexto mundial de la venta de caballos, tenemos que cambiar un montón de cosas y adaptarnos a las reglas que están impuestas.

—¿La crianza en Francia difiere mucho con la que se lleva a cabo en nuestro país?

—Lo que sucede es que obviamente hay una gran diferencia económica que incide. Allá por ejemplo, se da por descontado que todo producto que nace va a tener a lo largo de su formación una alimentación acorde a sus necesidades.

—¿Cómo es el sistema de venta de los productos?

—Allá hay dos temporadas de subastas que se realizan en Deauville y cada una de ellas tiene una duración de tres o cuatro días. Lo interesante es que los encargados del remate recorren los haras y deciden por origen sanguíneo y por conformación física cuales son los productos que pueden ser rematados en la primera temporada, que obviamente es la más importante. Digamos que es donde se vende "la crema" del caballo de carrera. Eso hace que el criador siempre esté obligado a esmerarse en la crianza del potrillo, para que se lo acepten para las ventas de agosto, y de esa manera ganar no solamente en lo económico sino también en prestigio, ya que si le permiten vender la mayoría de su producción en agosto, quiere decir que hizo las cosas muy bien.

—¿Cómo continuó el periplo?

—Luego estuve en algunos hipódromos como Chantilly, Longchamp, entre otros. Allá hay cerca de 300 hipódromos lo que permite que todos los caballos tengan posibilidades de ganar alguna carrera. Recorriendo Francia pude ser testigo de que en todos los barrios se puede jugar a las carreras de caballos. En mucho lugares, cada 200 o 300 metros hay un bar donde se puede apostar en cualquier hipódromo ya sean carreras planas, con obstáculos o de trote. Todos los días durante 4 horas, cada 15 minutos se larga una carrera en algún hipódromo.

—¿Qué conocimiento hay en Francia acerca de nuestro turf?

—Precisamente tuve la oportunidad de conocer y hablar durante casi dos horas con Louis Romanet que es el presidente de France Galop, el órgano rector de las carreras, excluyendo las de trote, pero además es el titular de la International Cataloguing Standards Committee, que es quien maneja todo lo concerniente al reparto de carreras de grupo en todo el mundo. Aproveché para expresarle nuestra gratitud porque él fue uno de los que colaboró para que Uruguay recuperara la posición en el libro dos de los clásicos, que es algo sumamente importante. Fíjese que estamos considerados a igual nivel que Japón, cuando en ese país se reparten en premios cifras astronómicas. En dicha reunión surgieron dos temas fundamentales. Uno de ellos fue un consejo directo de Romanet, quien manifestó que Uruguay tiene que seguir creciendo y promocionándose y no tiene que conformarse con haber alcanzado este presente. El otro tema que se trató fue la diferencia de conceptos entre Estados Unidos y Europa en cuanto al tratamiento de los caballos. Por un lado, la política estadounidense se basa en que los medicamentos ayuden a las campañas de los caballos. Es decir, que hay un motivo comercial, ya que cuando más caballos puedan correr más chance hay de que la gente recupere su dinero. En cambio, la idea europea, liderada un poco por Francia y Alemania, es que el caballo corra por sus propios medios sin la ayuda de tratamientos antinaturales. Por ejemplo, allá no se puede suministrar ni butazolidina, ni furosemide. Sí se pueden dar algunas vitaminas o algo que sea natural, pero todo lo artificial como hormonas o anabólicos no está permitido.

—O sea que no se puede dar nada para evitar o disminuir momentáneamente el sangrado o algo que calme los dolores de un caballo, con el único propósito de correr una carrera.

—Absolutamente no. Se le puede dar algo pero para tratar de curar al caballo en forma definitiva. Por ejemplo, si un caballo tiene hemorragias internas lo tienen que curar y después conseguir que no sangre más a través del vareo, pero en la ficha de cada animal, el veterinario tiene que dejar bien en claro qué sustancia se le dio y para qué, porque incluso el control antidoping es tan completo que pueden aparecer residuos de algo que se dio dos meses atrás. Y si eso no está en la ficha del caballo por supuesto que hay una sanción. Incluso hay controles en los entrenamientos. Van a los studs y se extraen muestras de sangre y orina y después las drogas que aparecen en el resultado del análisis tienen que coincidir con lo que se denunció oportunamente en la ficha del caballo. Allí tiene que aparecer qué, cuándo, porqué y cuánto se le suministró. Es más, aún no está aprobado, pero están planeando extender los controles a los haras, ya que hay ciertos indicios que en algunos se podrían estar utilizando anabólicos y otra droga que se la conoce como "la hormona del crecimiento", que tal cual su nombre lo indica desarrolla mucho más al caballo, pero no genéticamente sino artificialmente.

—¿Qué otras novedades pudo conocer?

—También se está trabajando en la parte de identificación y se está hablando de que para el 2006, luego que los estudios de ADN ratifiquen el origen del caballo, a todos se les va a inyectar en el músculo del cuello un chip digital del tamaño de un grano de arroz que quedará fijo de por vida.

—¿Qué avances pudo constatar en cuanto a los controles antidopaje?

—Tuve la suerte de recorrer el pabellón antidoping y pude ver como trabajan. Después de la carrera, todos los caballos regresan a la redonda de montar y entonces con la ficha de cada uno de ellos identifican a los que ocuparon los primeros cincos lugares. Una vez que se verifica eso, los caballos se bañan, caminan y los que entraron primero y segundo ingresan a un box bastante fresco para ayudarlos a que orinen más rápido. Entonces, se les saca una muestra de orina y de sangre. Todo esto hecho con guantes y materiales descartables. Es más, en esa parte del hipódromo están prohibidos el café, los refrescos y muchas otras cosas que puedan llegar a alterar o contaminar la orina. Luego en el laboratorio se buscan todas las drogas posibles que puedan existir. Incluso me contaron una anécdota realmente curiosa. Una vez detectaron en una muestra de sangre una especie de perfume. Lo que pasó es que una persona se había puesto loción luego de afeitarse y había estado acariciando al caballo porque éste demoraba en orinar y en ese lapso el caballo ya había asimilado la sustancia de ese perfume. Entonces de ahí en más, comenzaron a trabajar con guantes.

—En definitiva se puede concluir que en Europa se cuida más al pura sangre y se lo tiene en un estado más natural que en otras regiones del mundo.

—La teoría de ellos es que el caballo gane gracias a sus propias bondades y por supuesto que se le alarga la campaña, aunque también influye la crianza que se le da. Por ejemplo, uno allá ve caballos de 7 u 8 años corriendo hándicaps importantes.

—Todo lo que manifestó parece formar parte de un mundo mágico e ideal del cual estamos muy lejos y al cual resulta utópico pensar que algún día llegaremos.

—Como le dije, la parte económica influye, pero creo que de a poco todos tenemos que intentar ir mejorando. Claro que acá no tenemos la ayuda del Estado que tanto necesitamos. En Francia por ejemplo, y disculpe que sea reiterativo, cuando gana un caballo de dos años nacido en el país, el gobierno le da al dueño un plus de un 75% del premio, en las de 3 años un 63% y en las de 4 años un 48%. Pero también los criadores reciben un porcentaje importante por las victorias de los animales formados por ellos, incluso si un caballo francés gana o entra segundo en un grupo uno fuera de sus fronteras, el Estado le paga el 10% del premio siempre y cuando no sobrepase los 15.000 euros. Y acá realmente el criador no tiene ninguna ayuda extra, cuando no hace mucho Uruguay fue el tercer exportador de caballos de carrera en el mundo. Yo creo que tiene que haber alguna forma para alentar a mejorar el producto y llegar otra vez a tener una exportación importante. Insisto habría que agudizar el ingenio y tratar de encontrar alguna manera de reactivar esta industria.

Impúdica: una experiencia válida

La exportación de Impúdica, grávida de Gulpha Gorge, a Francia, fue una de las originales iniciativas turfísticas de Michelini. Sobre ello nos dijo: "Primero que nada para poder hacer negocios se necesitan entablar ciertas relaciones. Yo hice cuatro viajes a Francia de 1980 para acá y en el tercero de ellos conocí a un cuidador argentino que se llama Carlos Lerner. La relación con él fue creciendo y siempre se mostraba interesado en poder hacer algún negocio juntos. Entonces se dieron dos cosas, la primera fue que Impaciente GG se vendió para Dubai, que fue algo que llamó la atención. Y por otro lado, el año pasado se enteraron que Irrespetuoso GG había perdido la Polla muy cerca de Guambia Bo, que es un hijo de Poliglote que presta servicios en Francia. Y después llegó la noticia que en el Jockey Club, Irrespetuoso GG le había ganado a Guambia Bo y posteriormente que éste regresó a Argentina y ganó por varios cuerpos un clásico grupo 2 en San Isidro. Entonces surgió el interés por Impúdica, madre de Impaciente e Irrespetuoso, que justo no había quedado grávida ese año. En definitiva, hablé con Lerner y nos pusimos de acuerdo en que se hacía el negocio si la yegua quedaba preñada de Gulpha Gorge. Con la colaboración técnica del Dr. Alberto Carbo la yegua quedó preñada en marzo y viajó en octubre hacia Francia y se radicó en el haras Saint Jean, que es un establecimiento chico donde no hay padrillos y solamente se dedican a cuidar yeguas, destetes o crías para la venta. El 26 de febrero, Impúdica tuvo un hermoso potrillo y continuando lo pactado la yegua fue servida por Anabaa Blue, que es el ganador de la edición 2001 del Jockey Club (Gr. 1) en París, y cuyo servicio cuesta 8.000 euros. Al decir de Lerner, si la próxima cría de Impúdica es tan bonita y correcta como la que tuvo con Gulpha Gorge, su inversión ya está salvada".

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