Blue Caviar, Tía Corazon y Naranccello fueron los ganadores estelares del otro lado del río

Blue Caviar y su regresó victorioso tras 7 meses sin competir y frente a un rival, como Faramond representante de Los Halcones, que lo exigió hasta los últimos metros, novedades desde la Argentina

Naranccello.JPG

Mucha paciencia y una fe inquebrantable, tales las claves para que la outsider Tía Corazón sorprendiera a la mayoría ganando el Clásico Partícula (G2) de punta a punta y para darle a la caballeriza Adeodato su primer éxito de este tipo, a 19 años de su creación.
Festejó el turf del interior el triunfo de la hija de Besitos. Porque el éxito más relevante de la zaina es un reconocimiento explícito al enorme sacrificio y a la indiscutida pasión de las muchas familias que lo dejan todo en pos de un sueño.
Un sueño como el que acunó Luis María Robol hace casi dos décadas, el mismo que fue alimentado en su campo de Monte Caseros, criando y trayendo a competir a sus ejemplares a los máximos con la ilusión de algún día lograr un triunfo como el del sábado.
Y lo consiguió con una yegua que quizás jamás hubiese corrido, pero a la que terminó amansando para entrenar por la actitud de líder que de potranca siempre había mostrado en el potrero. “Si la cuidás bien, siempre va a mantener esa actitud…”, le aseguró, desde Buenos Aires, Patricio Duggan, palabra autorizada, y Robol, con todo su equipo, con el entrenador Darío Fochesatto a la cabeza y el incondicional apoyo familiar, apostaron todas las fichas a esa yegua chiquita (el sábado pesó 409 kilos), pero de corazón muy grande nacida de Besitos, padrillo que le regalaron, y Poesía Del Corazón, una yegua que nunca llegó a competir.
La alquimia misteriosa del turf obró el milagro que fue forjándose con cada salida. Primero en una primera incursión sobre 2 kilómetros en la que entró tercera y convenció sobre su resistencia. Y luego, en un triunfo millero en la CA que les permitió reafirmar la certeza de que era el momento de buscar la hazaña.
Luego fue anotarla en la carrera más exigente de su vida, confiar en su capacidad y rezar. Porque de fe sabe y mucho Robol, que no de casualidad le puso a su chaquetilla el blanco y amarillo de los colores de la bandera papal. Y el negro de la capa de San Benito. Además, Adeodato, el nombre del stud, remite al hijo de San Agustín.
La mano de Dios y la muñeca de Leo Acuña, aprendiz que también ganó su primera prueba de grado, hicieron el resto. La yegua sacó ventajas indescontables de abajo y se tornó inalcanzable, haciendo realidad el sueño de una familia que todavía no consigue apoyar los pies en el suelo.

Tia Corazon disco.jpg (1).jpeg

Uno de los compromisos centrales del arranque de semana en el predio capitalino concentró, en el poste del kilómetro, a caballos de 3 años y más edad. En ese escenario, el defensor del stud Est. Mariana Eva se trepó a la cima del marcador para ser el verdugo de Le Cornette, el Mejor Velocista 2025, que no pudo con la furia del zaino tresañero.
Martín Montoya fue el encargado de agitar las riendas del pensionista de Alfredo Gaitán. El zaino se presentó al compromiso tras múltiples arrimes de valor en la especialidad que, desde hace rato, lo tenían en puerta para marcar la hazaña en el nivel. Acudió a este nuevo test, que en los papeles lucía bravío por la presencia del representante de Chajarí (GCHU), Le Cornette, que ya lo había doblegado en cinco ocasiones, pero tuvo la potestad de, al igual que en la última vez, doblegar al campeón para satisfacción de los suyos y emerger como esa figura promisoria que asomaba desde hacía tiempo. Desde el vamos se movilizó en el fuego de la situación, marcando de cerca a Le Cornette, titular del Gran Premio Estrellas Sprint (G1) de la temporada pasada. Este último procuró escapar, pero la potencia del nieto de Hurricane Cat le puso cuesta arriba el logro al gran favorito ($ 1.10), por el costado interior y atacó a la hora de los gritos para doblegarlo a escasos metros del disco, hasta estirar un margen irreversible. ¡Muy bien!
 Con la efusividad de su jockey tras la conquista, Naranccello sumó la cuarta dorada de su historial y la primera de orden jerárquico. Esta victoria de G3 es el resultado con el que hace énfasis en su campaña tras 10 intervenciones, proyectándose como un serio animador del segmento para lo que queda de la temporada.
El protagonista, que registró en la balanza porteña 507 kilos, detuvo las acciones al cabo de 57”10/100.

En vez de una fueron dos las buenas noticias que arrojó el resultado del Clásico Malvinas Argentinas (L), telón de la triple oferta jerárquica del primer día de la semana en Hipódromo Palermo.
Por un lado, Blue Caviar cumplió con lo que se aguardaba de su parte. Sus éxitos consecutivos en los clásicos Martínez (G3-1800 m) y Casey (G2-2200 m), camino natural que conduce al Gran Premio Nacional (G1-2500 m), mostraban que daba la talla más allá del posterior fallo del crédito de Haras Pozo De Luna en el Derby argentino.
Y por el otro, Faramond, un ejemplar muy regular que a pesar de su casi nula experiencia jerárquica en carrera justificó ampliamente su primera participación clásica.
Juntos, le dieron a un cotejo que podía presentarse previsible por la poca cantidad de ejemplares en pista, tan sólo tres -se borró Votá Bien, una de las figuras-, una definición emocionante, de esas que el público agradece.
Cada cual a su juego desde la largada y ante el renuncio de Mufasa Spring, que quedó fuera de competencia por un trastorno físico, el hijo de Equal Stripes y el descendiente de Il Mercato se transformaron en protagonistas excluyentes de la definición. Siempre con el presentado por Enrique Martín Ferro, Blue Caviar, al frente y con el pupilo de Agustín Duarte, Faramond, tratando de darle alcance.
Exigido por Facundo Coria, se acercó este último al gran favorito ($1.35), lo que motivó que Gustavo Calvente potenciara su rigor sobre su conducido con el objetivo de asegurar una victoria que, por momentos, parecía en duda.
Finalmente, Blue Caviar mantuvo a raya a Faramond por medio cuerpo, alcanzando su tercer éxito clásico tras 2’3’’24/100, y con Mufasa Spring tercero, sin apreciación.
Lo dicho, volvió victorioso Blue Caviar y se aplaude ese regreso. Pero también merece las palmas Faramond, que aprobó con creces en su debut clásico por su derrota ante tamaño rival. Ambos prometen más definiciones de esas que se agradecen.

Blue Caviar disco.JPG.jpeg
JUAN_JOSE_BOREAN

Gentileza: Revista Palermo - Argentina

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Turf internacional

Te puede interesar