Opinión. Federico Dondo: escollos del Tenis Nacional

Desde que me he retirado en el 2004 y vuelto a vivir la diaria de nuestro tenis, me he encontrado tanto en los torneos nacionales juveniles, como en los torneos para mayores, o en los distintos cursos que se realizan, o cuando me junto con colegas entrenadores, que el denominador común de las conversaciones son las críticas y las quejas; ¿por qué no hay más jugadores de primer nivel?, ¿por qué pese a haber muchas personas que juegan y gustan del tenis, en porcentaje, no hay tantos chicos que compitan en pre-infantiles, menores, etc.?, también se escucha la vieja frase "hay pocos torneos", y por supuesto una de las expresiones favoritas: la culpa la tienen los dirigentes, así sean de los clubes o de la A.U.T (Asociación Uruguaya de Tenis). Se podrían enumerar muchas interrogantes y quejas que se mencionan seguido como si fueran discos repetidos, y mas allá que la idea de estas líneas es tratar de trascender las frases hechas e intentar compartir, a mi juicio, el trasfondo de nuestra situación y del tenis en general, en esta oportunidad manifestaré claramente mi cansancio hacia aquellos que viven criticando y hablando mal unos de otros, socavando la confianza interna de nuestro tenis nacional…

Contestando a la primera pregunta y a modo de ejemplo, se podría decir que el tenis uruguayo nunca ha sido de tener muchos jugadores entre los 100. A lo largo del tiempo hemos tenido cuatro: José Luis Damiani, Diego Pérez, Marcelo Filippini y Pablo Cuevas. Damiani era un jugador que estaba por los cien y poco hasta que a los 25 años aproximadamente (1981) se metió entre los 100 mejores del mundo (finalizó el año 32) y al año siguiente se retiro de la competencia. Pérez entró entre los 100 a los 20 años y hasta los 26 logró mantenerse en forma estable para luego costarle cada vez más, y comenzar a entrar y salir de dicho séquito continuamente pese a triunfos sobresalientes frente a jugadores de primer nivel. Filippini fue quien más se mantuvo entre los 100 aunque varias veces su ranking anduvo por arriba de los cien. Y vemos a Cuevas hoy, quien juega un muy buen tenis, que estuvo algunas semanas entre los cien pero que básicamente anda por los 110, 120 o 130. Ahora se ha vuelto a meter con su actuación en Hamburgo y seguramente seguirá evolucionando en su ranking pero a la fecha el promedio de su ranking es el antes mencionado. Por lo tanto, resumiendo, la respuesta sería que el contexto de nuestro tenis ha sido el mismo siempre. Invariablemente nos ha costado sacar jugadores. Y los cuatro jugadores antes mencionados han sido producto básicamente de emprendimientos personales y no de una política establecida en todo el territorio nacional. O sea que la aparición de jugadores de primer nivel en nuestro país no ha sido una constante ni mucho menos, mas allá de que todos los actores involucrados trabajemos para cambiar esta realidad histórica.

Lo que sí ha sido una constante en nuestro tenis son las quejas de padres, entrenadores, dirigentes, de que falta "esto o aquello". Los padres y entrenadores les echan las culpas a los dirigentes y/o árbitros; y los dirigentes les echan la culpa por un lado a los entrenadores de no actuar en conjunto y haber muchas peleas por celos (lo cual es verdad), y por otro a los padres por quejarse tanto y creer que sus hijos son potenciales grandes jugadores. Como dije, esto sí que es una constante en nuestro tenis desde que tengo memoria.

Contestando a la pregunta de que hay pocos torneos, la A.U.T no tiene el monopolio de los torneos. Si bien sí los tiene, lógicamente, con respecto a los torneos del circuito nacional juvenil, no los tiene en cuanto a los torneos profesionales. En lugar de criticar despectivamente los que hay, aquellos críticos podrían organizar los suyos y hacer bien todo lo que ven mal en los que trabajosamente se hacen. Pero no los hacen porque son conscientes de lo que cuesta hacerlos y la muy poca retribución económica que dejan en comparación al riesgo y tiempos invertidos. Entonces ¿por qué hablar mal al primer diálogo? Habría que enumerar varias cosas positivas primero y luego las cosas a mejorar.

Me he propuesto intentar hablar lo menos posible de mí en estas líneas, pero unas de las cosas que he tenido claras desde un principio y más allá de los resultados, es que hay que poner en práctica la famosa frase de "hechos y no palabras". Si no hay jugadores hay que tratar de encontrarlos y sacarlos. Si se da bien, sino mala suerte pero no estar continuamente criticando a los demás y echándoles las culpas a los dirigentes. Algo que tuve claro como jugador y que mantengo como entrenador y director de un club es que nada hay que esperar de los dirigentes. Si algo viene desde la A.U.T o Ministerio o de donde sea, bien, sino intentar arreglárselas por uno mismo dentro del medio en el cual uno se mueve. Salir a buscar sponsors o equivalentes si es que uno cree tener un posible buen jugador de futuro y obviamente arriesgar todo lo que se pueda. Criticar continuamente a quienes se exponen intentando construir algo no es el camino.

He visto buenos jugadores de 17 o 18 años que están enormemente envenenados contra dirigentes u otras personas encargadas de decisiones y eso me parece una mala señal de los entrenadores ya que en lugar de intentar atenuar las críticas de los padres hacia los dirigentes o árbitros, muchas veces se hace lo contrario y el que sufre es el jugador joven que es muy crédulo y tiene poco discernimiento propio de la edad. En lugar de enfocarse en sí mismo para superarse, lo hace en lo externo y por supuesto es un cúmulo de decepciones, que muchas veces no son tantas pero que están agrandadas por el entrenador o padre, al inconscientemente buscar chivos expiatorios del por qué su chico no obtiene más resultados.

Los cuatro mejores jugadores de nuestra historia al día de hoy han salido adelante con un sistema y apoyos igual o inferior a los que pueda haber disponibles hoy en día para un buen proyecto de jugador o jugadora. Y el mismo razonamiento para jugadores que han estado en el segundo pelotón (entre los 200 y 500) en donde me incluyo aunque haya alguna excepción.

Para sacar buenos jugadores de tenis hacen falta en mayor o menor medida cinco requisitos: que el chico desde temprana edad muestre deseos de jugar al tenis todos los días y competir, que traiga el Don de fábrica o sea cierta predisposición genética de coordinación neuro-muscular, que en el ambiente familiar haya cierto vuelo intelectual y cultural además de económico para solventar los primeros pasos en categorías juveniles, que crezca en un hábitat donde haya jugadores de igual edad y mayores como referencia, y que su entrenador logre no sólo transmitirle los conceptos tenísticos más importantes para realmente destacarse sino además tener un equipo de personas a su alrededor con conceptos morales, intelectuales y profesionales claros, llámese preparadores físicos, psicólogos, posibles futuros sponsors, amigos, contactos, etcétera.

Para terminar recalco algo fundamental que no debemos olvidar y es que la verdad en el tenis nace dentro de la cancha, o sea los jugadores que efectivamente juegan son los que hacen al tenis y que pagan una cuota social y/o carnet de jugador e inscripción, así sean amateurs, semi-profesionales o profesionales, y más allá de que jueguen bien o no, deben ser los destinatarios principales de nuestros esfuerzos y estímulos, y quienes se sientan recompensados por entrar a una cancha a correr atrás de una pelota y dar espectáculo, sea éste bueno, mediocre o malo. No porque no sean grandes jugadores debemos menospreciarlos. Necesitamos de todos nuestros jugadores para elevar la competencia interna y que ésta sirva para elevar el nivel de los jóvenes que vienen, de los cuales tal vez alguno llegue. Dicho estímulo a veces es olvidado. No copiemos el pésimo ejemplo del fútbol que parece que fueran más importantes los dirigentes que los jugadores. Son muy importantes sí, al igual que los árbitros y organizadores, pero de nada serviría hacer torneos con salas vip y lindas promotoras si no hay un espectáculo medianamente atrayente que sirva como excusa para reunirse con amigos y juntar gente. La mayoría de quienes hoy toman decisiones, sea donde sea, saben lo que es entrar a una cancha a competir dando todo por ganar y luego saludar al contrario al final. Por lo tanto cuidemos a todos los buenos jugadores que compiten en nuestras canchas para que lo sigan haciendo.

Por favor trabajemos mejor y no miremos tanto al de al lado a ver qué hace, y principalmente demos mucha importancia a lo que sale de nuestra boca en forma de palabras cuando nos referimos a los demás en nuestro querido ámbito tenístico. Si aunque critiquemos lo hacemos cuando es necesario, constructivamente, en el lugar correspondiente (generalmente consejo directivo A.U.T o en forma personal), con respeto, buenos modales, valorando el esfuerzo, y respetando el derecho de todos a hablar, opinar e intentar escalar en nuestra posición o jerarquía social, está bien que lo hagamos, sino por favor abstenerse de opinar y callarse.

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