Que Rafael Nadal haya marcado otro mojón en la historia del tenis moderno y que haya ganado Roland Garros parecen tan habituales como accesibles datos de una realidad donde el manacorí domina al resto.
Sin embargo, "Rafa" tuvo que pasar por momentos duros en un partido que duró dos días, que lo tuvo ganador y perdedor y en el que, como en el boxeo, sintió que la campana le quitaba la corona, pero también se la retenía.
Nadal ganó por séptima vez en Roland Garros en ocho participaciones y sobrepasó al mágico Björn Borg. Los padres actuales le contarán a sus hijos y nietos que vieron un partido que arrancó un domingo y coronó al rey un lunes, como no sucedía desde hacía 39 años. Y que ese monarca es un tenista de 26 años, que confiesa que jugará hasta que su cuerpo y mente se lo permitan y que entonces dirá "hasta luego gente. Nos vemos en otro lado", como él mismo confesó ayer.
El español es el primer tenista que gana siete veces un mismo torneo de Grand Slam, sucede al "sueco de hielo" en la monarquía superando sus seis copas de los Mosqueteros en la vitrina destinada al Abierto de Francia.
Sobre estas canchas erigidas a la salida del metro de Porte D`Auteil, Nadal lleva 52 victorias y apenas una derrota (Söderling en 2009).
Sus once títulos de Grand Slam lo ponen en carrera del récord de Roger Federer (16), pero pasando antes por los de Pete Sampras (14) y Roy Emerson (12). En 2010 había completado su propio Grand Slam tras ganar Wimbledon por segunda vez, pero sobre todo el US Open. Australia ya se había rendido en 2009.
Verlo correr y saltar sobre la tribuna para abrazar a su equipo resultó emocionante. "Hubiera sido terrible completar un Grand Slam de derrotas ante Djokovic", confesó Toni Nadal, su tío y entrenador, a Ovación. "Por eso la emoción del abrazo. Le dije que saliera y se olvidara de Djokovic. Que jugara al tenis", señaló. Es que el serbio le había ganado las tres finales últimas jugadas en 2011 y 2012: Wimbledon, el US Open y Australia.
INOLVIDABLE. En una final memorable, de mucha tensión, viento y lluvia, Nadal se impuso 6-4, 6-3, 2-6, 7-5 a Novak Djokovic en tres horas y 50 minutos. Desde que el rumano Ilie Nastase derrotó al yugoslavo Nikola Pilic en 1973, no había campeón un lunes.
Para ello fue necesario esperar que la lluvia suspendiera el partido dos veces: al 6-4, 5-3 primero, con ventaja para "Rafa", y luego cuando eran las 18.53 del domingo y Djokovic estaba encaminando el asunto para su lado, tras ganar 8 games consecutivos y ponerse 4-6, 3-6, 6-2, 2-1 y saque a favor.
Sin embargo, el regreso de Rafa fue demoledor. Nadal quebró de entrada y comenzó a tener todos los saques suyos en condición de tomar ventaja y los de "Nole" para salvarse de ser quebrado.
Al final, fue una doble falta la que definió un partido que, como los últimos de "Rafa", ha hecho historia.
El Grand Slam personal de Djokovic será para otra vez. En París hay monarquía absoluta.
La cifra
11 TÍTULOS tiene Nadal a sus 26 años. Sigue a Emerson (12), Sampras (14) y Federer (16).
Más París
Nadie como él
Desde 1969 ningún tenista jugó siete finales en Roland Garros. Sampras jugó ocho finales en el US Open y siete en Wimbledon. Boris Becker y Federer siete en Wimbledon y Connors la misma cantidad en el US Open.
Puertas abiertas
Cuando ingresaron los jugadores a la cancha, había apenas 2.500 espectadores. Muchos no pudieron volver y la reventa ponía las entradas a 1.500 euros. La organización abrió las puertas y llenó el estadio.
Otro con ocho
El francés Max Decugis ganó ocho veces en Roland Garros en 1903-04, 1907 a 1909, y en 1912-14, pero el torneo no recibía jugadores internacionales. Eso cambió en 1925.