Serbia y Francia comienzan hoy a trepar el último escalón hacia la obtención de la Copa Davis.
En el Belgrado Arena, y con boletos vendidos para 16.200 espectadores, los seleccionados de ambos países intentarán quedarse con la Ensaladera de Plata que dejó libre España.
Para los locales, que en lo previo aparecen con un leve favoritismo y jamás habían logrado superar la primera ronda de la Zona Mundial, sería la primera corona en su historia; mientras tanto, los galos no pueden hacerse de ella desde la temporada 2001.
Los anfitriones lideran su equipo con Novak Djokovic, el número tres del ranking mundial. "Somos optimistas, pero también somos conscientes de la fuerza que tiene el equipo francés", reconoció "Nole", que es el predilecto del público.
En primera ronda, ante EE.UU. los serbios tuvieron que luchar en Belgrado para terminar ganando el cuarto partido, que Djokovic se llevó ante Isner tras cinco sets. Luego lo tuvieron más fácil (4-1) en cuartos de final, en Split, contra la Croacia de Ivan Ljubicic y Marin Cilic. Y la semifinal ante República Checa fue ganada difícilmente (3-2) tras un gran partido de Janko Tipsarevic.
Además de Djokovic, el técnico serbio decidió elegir a Tipsarevic, número 49 mundial, para el estreno ante Francia. Le tiene confianza porque ya se destacó al derrotar a los complicados Tomas Berdych y Radek Stepanek.
Los galos llegan para concretar las ganas que tienen desde hace nueve años. El seleccionador Guy Forget podrá contar con una generación destacada de jóvenes como Gaël Monfils, Gilles Simon y Richard Gasquet, quienes serán asesorados por veteranos como Michael Llodra y Arnaud Clément. En ausencia del lesionado Jo-Wilfried Tsonga, Monfils tendrá el papel de líder tras un buen recorrido en la Davis hasta ahora.
No obstante, Francia tendrá como rival extra al público, caracterizado por ser hostil y proponer un ambiente caliente. Sin dudas, jugarán un papel muy importante.