-¿Se puede decir que Uruguay zafó en esta serie de Copa Davis?
-Siempre armar el equipo de Copa Davis es un rompecabezas, pero esta vez las piezas estaban justas. Por ejemplo, Ariel Behar llegó con un problema en la rodilla y de entrada quedó claro que no podría jugar singles. Por otra parte, Martín Cuevas llevaba muchos meses sin competir y la Davis en esta época del año no ayuda en ese sentido. Teníamos que apoyarnos en la experiencia y el nivel de Marcel Felder, además ya había jugado algunos partidos este año. No es fácil jugar ante un equipo como el dominicano, que no tenía nada que perder. Incluso el desarrollo del partido que cerró la serie demostró que los otros resultados habían sido un poco mentirosos.
-¿Uruguay y Dominicana son los dos equipos del Grupo I que están necesariamente en el subibaja anualmente?
-Es la realidad en este momento. Hay tres equipos delante nuestro, además de que Canadá, Brasil y Argentina está en el Grupo Mundial. Cualquiera de ellos puede bajar y se pondría todo mucho más duro aún. Colombia tiene dos jugadores entre los 20 mejores del mundo, y un doble entre los 20. Chile es muy parecido. Ecuador bajó un poco por el retiro de los Lapentti. Además, como Colombia, tienen la chance de llevarte a la altura, en Quito. En esta temporada el sorteo marcó que entre República Dominicana y Uruguay debíamos decidir quién seguía en este grupo un año más.
-¿Se puso nervioso cuando estando 5-1 para cerrar el partido, Marcel Felder terminó perdiendo ese set?
-Si digo que no estoy mintiendo. Esta fue una serie muy cerrada, muy justa, que estaba a dos puntos de ganarla, porque iba 5-1, 30 iguales y parecía que Hernández estaba entregado ante un jugador de la experiencia de Felder. Sin embargo, perdimos seis games seguidos y obvio que se te vienen algunos fantasmas a la cabeza. Después del partido hablaba con mi padre, que fue capitán también con Davis memorables ante Paraguay y ante Brasil, y me rondó el temor de perder. También digo que, por suerte, contamos con Marcel porque entre que se mojó la cancha, y él fue al baño, se paró un poco el partido y pudo regresar como si no hubiera pasado nada.
-¿Tan difícil es eso?
-No cualquiera con una serie que estaba cerrada y pensando que debía estar en el vestuario festejando hacía 40 minutos, encara un quinto set como lo hizo él. Incluso por cómo estaban jugando en ese momento y por el desgaste físico. Al final sacó el partido ganándolo con mucho nivel.
-¿La llegada de Rodrigo Senattore ahora, y el trabajo de inserción de otros juveniles, da un poco de respiro o hay mucho para trabajar?
-Hay que trabajar muchísimo. Desde que volví en el 2010 lo que siempre manejé fue la idea de que los juveniles estén en el equipo y tengan contacto con Felder y Cuevas, y cuando les llegue el momento ya estén adaptados a lo que es la Copa Davis. Pero falta mucho trabajo y mucho por ganar. Hay que tener más nivel de partidos, no sólo con Senattore, sino con Behar y Martín Cuevas. Es necesario que se terminen de formar como jugadores. Nosotros logramos el objetivo de quedarnos en el grupo siendo ya la tercera temporada sin Pablo Cuevas.