"Le hice todos los exámenes (antes de la pelea), pero no el de la marihuana, porque conociéndolo como lo conozco, pues soy su amigo desde hace 12 años, no me pareció necesario", dijo el Dr. Antonio Salazar, médico de Julio César Chávez Jr. a Álvaro Riet -corresponsal de Ovación en Los Ángeles- cuando el médico del boxeador habló ayer desde México para el programa "A los golpes", de ESPN Radio.
"Nunca tuve indicios de que el muchacho estuviera usando drogas, sé que toma unos tragos de vez en cuando", agregó Salazar, refiriéndose a lo divulgado por representantes de Top Rank -empresa que maneja la carrera de Chávez- en el sentido de que el examen antidopaje realizado al púgil tras su pelea con el argentino "Maravilla" Martínez en Las Vegas el sábado pasado, dio positivo de marihuana.
"La marihuana se fuma o se inhala, pero también puede existir en las tortas de chocolate o bizcochos que en EE.UU. se llaman brownies", señaló el médico, haciendo "juego de cintura" ante la situación planteada, aunque enseguida precisó que "la Comisión de Boxeo de Nevada es muy seria, muy estricta, no se presta para cosas raras".
Por su parte, Bob Arum -famoso promotor de 81 años, presidente de la Top Rank, dijo en Las Vegas a la agencia AFP que "si hubo rastros de marihuana, no es lo mismo que usar un medicamento para mejorar el rendimiento; eso sí es hacer trampa".
Lo real es que si se confirma el positivo, Chávez perderá toda o parte de la bolsa de US$ 3: que cobró por el combate y se le retirará la licencia para pelear en EE.UU. durante un año, pues será reincidente: en 2009, luego de ganarle a Troy Rowland, se le detectó el uso de un diurético prohibido en el control antidopaje.
Esa vez, Chávez fue multado en 10.000 dólares y le retiraron la licencia por 7 meses; y en febrero pasado estuvo bajo sospecha de haber evitado los controles antidopaje en la pelea que le ganó al también azteca Marco Antonio Rubio, 20 días después de obtener 3 años de libertad condicional y ser obligado a asistir a 30 sesiones de alcohólicos anónimos luego de ser arrestado por manejar en estado de ebriedad.
En fin, no es un santo; por más que Arum haya dicho: "No puedo alborotarme; no hay ningún promotor de boxeo, incluido yo, que pasaría la prueba de la marihuana".