SANTO DOMINGO | Ignacio Quartino
Todo el mundo llamaba al celular de Daniel Gutiérrez. Desde Petinatti hasta el programa de La Tarde de Canal 10. En lista de espera también estaba un programa de TVEO, otro de Teledoce y una importante cantidad de radios. La idea era dar con el presidente de la Federación Ciclista para que después éste le pasara el teléfono a Milton Wynants.
Es que, salvo el brillante de Uruguay en Teherán en fútbol, la principal novedad del día estaba con la medalla de oro del sanducero en los Juegos Panamericanos.
Una medalla que tardó cerca de 17 horas para que llegara a calzarse en el cuello del "Gorra". Sucede que la lluvia del jueves atrasó la entrega de preseas a los ganadores de esa jornada, y finalmente se llevó a a cabo un par de horas antes que la prueba Madison en la que Wynants también participó.
¡Qué linda sensación fue escuchar el himno uruguayo en Santo Domingo! No era la primera vez porque en los deportes de equipo, sobre todo en handball, sonaron las estrofas de los himnos patrios antes del inicio de los partidos. Pero, en la entrega de medallas, para ahorrar tiempo, la organización de estos Juegos determinó que sólo se toca el himno del país ganador de la medalla oro. Y Wynants lo hizo posible. "Esto de subirse al podio es una sensación única. Al fin y al cabo lo voy a vivir yo solo, nada más", tiró el "Gorra" mientras ultimaba detalles antes de volver a subirse de nuevo a la bicicleta.
—¿Qué diferencias hubo con la medalla de plata que lograste en Sydney?
—Fue muy parecido, pero con un reglamento diferente. En Sydney, con sacar una vuelta de diferencia podías ganar una carrera, ahora la vuelta te da puntos de bonificación. Pero, la esencia siempre es la misma. Es salir a buscar la carrera desde el principio y acumular la mayor cantidad de puntos posibles. Ayer me sentí muy bien y me mandé al frente desde el principio.
—¿Y en lo personal?
—Se nota un poco más la responsabilidad, sobre todo cuando represento al país, que sé que está pendiente de lo que hago en este tipo de Juegos. En el resto, las cosas variaron poco y nada. Físicamente me encuentro muy bien y sigo siendo el mismo de siempre. Eso sí, un poco más presionado.
—¿Cuándo sentiste que tenías la medalla de oro en el bolsillo?
—Sabía que iba a ser muy difícil. La meta, en principio, era estar en el podio. Pero todo se fue dando por la simple razón de que quería estar primero. Así el oro vino solo.
—¿Sentiste que alcanzaste tu nivel más alto de competencia después de la prueba del jueves?
—No tengo idea. La base de esta carrera estuvo en la preparación. Venía de competir en los Estados Unidos, donde tuve la suerte de escaparle al frío en Uruguay. Y eso sirvió muchísimo para llegar bien a estos Juegos.
—Antes de la competencia habías dicho que el argentino Curuchet estaba en mejores condiciones que vos y entró duodécimo...
—Esperaba un poco más de él. Pero es un rival del que no puedo descuidarme porque se trata de un ciclista que tiene mucha más experiencia que yo. Por suerte lo pude superar, pero todo esto es gracias a que estoy teniendo más oportunidades para participar internacionalmente, esa es la forma de crecer.
—¿No lo dijiste para abrir el paraguas?
—Para nada. Sinceramente, confío demasiado en mí mismo. Tengo mis secretos, pero no pienso en cómo andan los demás. Esta vez, con el pasar de los días me fui sintiendo mejor, y no tuve problemas de salir adelante. En definitiva, el único que sabe si está bien o no para ganar una competencia soy yo.
—¿No te molesta ser el centro de atención cada tres o cuatro años? ¿No sentís que la gente se olvida de vos cuando no hay Juegos Olímpicos o Panamericanos?
—(Piensa) No. Ese tipo de cosas no van conmigo por mi forma de ser. Soy un tipo tranquilo y no me gusta que estén siempre pendientes de mí. Lo que pasa que la presión crece a medida que se dan los resultados. La gente espera que gane una medalla, cuando en realidad no es tan fácil. Igual no tengo problemas de hablar con todo el mundo. Lo hago siempre, cada vez que puedo. Yo tengo un compromiso con la gente y siempre quiero cumplir. Por suerte pude hacerlo de nuevo.
3
Son las medallas Panamericanas de Wynants. Plata en Mar del Plata 1995, bronce en Winnipeg 1999 y oro ahora en Santo Domingo 2003