Nuevo festejo por dejar la bandera uruguaya en lo alto

La Plaza Independencia volvió a pintarse la cara con los colores de la alegría y la felicidad. Terminó el partido y pese, al resultado adverso, miles de personas cantaron y festejaron en 18 de Julio.

No importó el color de las banderas para darle color a la principal avenida capitalina. Hinchas de Nacional, Peñarol y Danubio eran los que abundaban, pero el sentimiento era uno sólo y se llama Uruguay.

Todo valió para alentar a la celeste, que dejó la bandera del país en lo más alto del mundo: vuvuzelas, algunas más agudas y otras más graves, globos, camisetas, chifles y hasta preservativos inflados.

Los cánticos iban variando, según la zona de 18 de Julio. Se formaban diferentes grupos, que, con pocos instrumentos musicales, le daban ritmo al "Soy celeste, celeste soy yo", por ejemplo.

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