Jhonatan Esquivel rema contra la corriente desde muy chico

"Amo al deporte y en la vida estoy preparado para lo que venga"

Carlos Montaño

Jhonatan Esquivel, a los 18 años, ya es uno de los remeros de buen nivel en Uruguay. Desde los cinco años vive en El Pinar, balneario de la Costa Oro. En dicho sitio jugó al baby fútbol en el Cruz del Sur de Canelones hasta los doce años. En ese momento hubo un "click" en sus gustos y le llamó la atención el remo.

"Mi padre, que había hecho remo me dijo que no dudara, que probara y si me gustaba que le diera con todo a ese deporte", dijo.

Jhonatan quedó de parabienes cuando la madre empezó a trabajar como auxiliar en el Country de El Pinar, haciendo gala de su tesón constante al igual que su padre que hoy se ve inmerso en el ajetreo laboral de las inmobiliarias.

Sacrificio y humildad son dos vocablos arraigados en las entrañas de los Esquivel y Jhonatan lo internalizó desde muy pequeño: "mi familia es sencilla y estoy orgulloso. Se rompieron el alma para darme todo lo que necesité. No me faltó el afecto, algo que considero fundamental. El amor se palpa a diario en mi casa. Por encima de lo bravo que es sobrellevar cada una de las actividades y las preocupaciones que existen, como en todas las familias, a mi siempre me hicieron sentir las cosas intensamente. Soy el mimado. El año pasado dejé de estudiar y no les hizo ninguna gracia. Pero respetaron me decisión de realizar lo que quería, esperando que algún día agarre de nuevo los libros. También me dijeron que no trabaje mientras ellos puedan mantenerme. Se que están orgullosos porque lo vecinos me lo cuentan".

Su actuación en el club Regatas Pinar culminó en el 2006 cuando surgió una oferta del Montevideo Rowing club que lo sedujo: "no lo pensé dos veces. Me convenía venir a entrenar a Montevideo. Mis compañeros de selección estaban todos en la capital. En El Pinar tenía que ir a los ocho de la mañana, sólo, abrir el club y sacar el bote. Es feo ir a entrenar sin nadie. Hubo un momento en el que me desalenté un poco y estuve sin remar dos meses. Acá es distinto. Me pagan el pasaje de ida y vuelta. Para mis padres es prácticamente imposible hacer ese gasto".

PASIÓN. Su meta como la mayoría de los deportistas es actuar en unos Juegos Olímpicos: "si no puedo estar en Beijing 2008 es porque hay dos remeros más experientes que yo. Esperaré tranquilo y con las mismas ganas hasta los Juegos de Londres 2012. En esto se va subiendo. A los 16 años obtuve dos medallas, una en el doble par y la otra en cuatro sin timonel. En el 2006 en Asunción, intervine en el cuádruple y fuimos medalla de oro, en tanto en el dobles obtuvimos la medalla de bronce. Quedé contento porque el entrenador español, Ruben Borghi, me dijo que en dos años vio una notoria evolución en mi desempeño".

Esquivel se refirió asimismo a sus perspectivas: "el objetivo es llegar a lo más alto posible. Si del remo no puedo sacar rédito, en el futuro tendré otra ocupación. Estoy preparado para lo que venga. Soy remero por sentimiento".

Ni el frío lo abate

A las seis de la mañana en pie

Se levanta a las seis de la mañana. A las siete y cuarto toma en el ómnibus en El Pinar para ir al Rowing. Llega a las nueve y en seguida empieza el entrenamiento. A las 21 horas vuelve a su casa.

Tiene un largo camino a casa

Esquivel se baja en la terminal sita en Río Branco y Galicia. Camina 20` para llegar al Rowing. De noche, con el crudo invierno repite el corrido para tomar el ómnibus de regreso: un largo camino casa.

No se lleva el bote al hombro

Esquivel dice que se deben valorar las cosas cuando se tienen. Antes en el Rowing los remeros caminaban cinco cuadras con un bote al hombro. Hoy está la sala de botes a quince metros del agua.

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