Redacción El País
"Un solo grito: ¡Vamo’ Uruguay! Se hace de todos, sin distinciones”, dice la canción del Canario Luna titulada Gloriosa Celeste, que se hace eco del apoyo que recibe la selección uruguaya sin importar la disciplina, el lugar o la época.
Y luego de la aventura de Los Teros en el Mundial de rugby, la melodía vuelve a revivir una ilusión para el pueblo uruguayo, que tendrá a un grupo de representantes compitiendo en octubre, en este caso por la Copa del Mundo de powerchair football (fútbol sobre silla de ruedas).
La delegación de 10 integrantes, encabezada por el entrenador Juan Coloretti, viajará a Australia el próximo 9 de octubre y busca la colaboración del público uruguayo para afrontar un torneo que durará hasta el 21 de ese mismo mes.
“Hacemos un llamado a todos para que nos den apoyo económico porque muchas familias tuvieron que poner (dinero) para viajar y para la indumentaria. Es un torneo largo en el que se juegan dos partidos por día. Después está el día a día en el hotel, los entrenamientos y la obligación de tener que estar con ropa de la selección, como están todas las delegaciones y lo pide la cita mundialista”, dijo el director técnico a Ovación.
La preocupación por la ropa
El seleccionado uruguayo se clasificó al Mundial -que se aplazó dos años por el covid-19- en una fase eliminatoria que se jugó en Río de Janeiro, en 2019. Se financia por la fundación Oportunidad y por las familias. En la AUF tienen un una comisión de fútbol inclusivo que les da apoyo con el equipamiento.
Los deportistas que viajan son Fabián Medina, Brian Medina, Francisco Wild, Diego Nin, Nicolás Cibils, Marco Diaz y Lucia Barbosa, acompañados del cuerpo técnico de Juan Coloretti, Silvio Palacio y Martin Medina.