Estrategia y espectáculo

Ambos elementos le dieron a los canadienses la esencia de un Gran Premio que no permitió un bostezo, que mantuvo hasta la mitad la incógnita, que no siempre está presente. Una grilla de partida ponía al menor de los Schumacher en punta y a las marcas y pilotos que habían reconquistado lugares producto de no muy estables mejorías. Un letrero en la largada le pedía a Sir Frank el retorno de Villeneuve y posiblemente y no sólo para los locales, es lo único que faltó. Pero lo que estuvo desde el vamos es la estrategia de ambas Ferrari a las que parece más cómodo mirar la luz verde desde la tertulia y no en la platea. Trulli se quedó en el vamos y Alonso fue otra vez desparejo. Con el hermano menor al frente Button volvió a hacer todo bien y su compañero nipón se despistó, mentalmente, y de paso puso otro motor en órbita. Montoya tuvo chispazos de su excelencia tanto en duelos con Barrichello y contra el hermano mayor.

Las estrategias... las entradas a boxes cambian una y otra vez, con sólo 2 repostajes al N° 1 y el N° 2, se fueron adueñando del tablero. De tal forma que en un momento pareció, las apariencias engañan, que ambos pilotos de Ferrari pelearían por el liderazgo. Sólo forma parte del espectáculo magistral de ambos que conocen a fondo la estrategia que para ellos se les planifica y una muy profesional obediencia debida.

Schumacher ganó 7 Grandes Premios de Canadá y también 7 de las 8 etapas del 2004. El mejor prólogo que podía tener el Gran Premio de EE.UU. que veremos, con más razón, en 7 días.

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