Nicolás Bertolo ya se puso la tricolor y Nacional cerró el capítulo incorporaciones por este semestre. Luego de conocer al técnico Gerardo Pelusso y antes de encontrarse con sus compañeros, subió hasta el palco número 5 del Parque Central para la presentación oficial.
El destino tiene esas cosas. El lugar elegido lleva como nombre el de Atilio Narancio, el presidente que también unió a Nacional con Boca Juniors en el siglo pasado por traer a quien terminó siendo el máximo goleador histórico de la institución: Atilio García.
Y quién mejor para darle la bienvenida que el nieto de aquel iluminado dirigente, con el mismo nombre y hoy vicepresidente segundo de Nacional. "Los de Nacional siempre hemos tenido una gran vinculación con Boca Juniors desde la época de Atilio García y sólo me queda desearte la mejor de las suertes", le dijo.
Daniel Enríquez, gerente deportivo, le entregó la camiseta a Bertolo para que la vistiera por vez primera. "Ya te pusiste una camiseta muy grande y ahora te vas a poner la otra. Estás en un gran club de América", le hizo saber.
Bertolo llega en gran forma física, luego de haber hecho casi 20 días de pretemporada con Boca Juniors en Tandil. Y también con el objetivo de mostrar lo que vale. "Si bien hubo ofertas de Suecia y de algunos equipos argentinos, cuando surgió lo de Nacional ni lo dudé, porque sabía que jugaba la Libertadores. No vengo por lo económico, sino para sumar minutos y a tratar de demostrar lo que puedo dar. El objetivo es ese y de paso ayudar lo más que pueda para que Nacional gane todo lo que tiene por delante", dijo.
"Uno debuta en Boca y piensa que se va a quedar ahí hasta que dé el salto a Europa, pero perdí continuidad y terreno, así que para mí es como volver a empezar", admitió. "Con La Volpe fue con el que más jugué y también con el que más rendí, pero luego, con la llegada de Russo, perdí terreno y jugué muy poco. Oportunidades tuve, pero no rendí como esperaba y en Boca siempre hay que andar al cien por ciento porque el tren pasa una sola vez".