Argentina confirmó como técnico a Sergio Batista que, más allá de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing, con el aporte de figuras que a ese nivel eran excluyentes, como Messi, Di María y Agüero, fracasó con varias selecciones juveniles, quebrando la hegemonía que los albicelestes tenían en ese plano desde los tiempos de Pekerman.
Brasil, por su parte, ha iniciado un nuevo proceso de la "verdeamarela", con un entrenador de cabotaje, elegido con la idea de que el "scratch" represente más fielmente la línea tradicional del fútbol-arte brasileño, dejando a un lado el estilo más pragmático y menos vistoso con el que Parreira y Felipao ganaron en 1994 y 2002 lo que no se lograba desde 1970: "Mano" Menezes.
Chile, a su vez, aborta el impulso revulsivo que "la Roja" cobró con la conducción de Bielsa.
Resumiendo, el mapa del fútbol sudamericano parece tener cambios con los que, al amparo del fortalecimiento de los esquemas de organización que implantó Tabárez en Uruguay, se puede imaginar a "la Celeste" instalada en un primer plano continental que desde hace mucho tiempo le era ajeno.
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