La larga historia del clásico uruguayo es rica en hermanos que vistieron la misma camiseta o incluso se enfrentaron en una cancha, pero pocas familias pudieron gritar goles de dos (o más) de sus integrantes en estos partidos que siempre hacen historia. Hernán y Marcel Novick se unen a una lista reducida pero con nombres legendarios.
Los primeros fueron los hermanos Céspedes, en los albores del siglo XX. Carlos y Bolívar convirtieron varios para Nacional: cuatro el primero, siete el otro. En la final del Campeonato Uruguayo de 1903, los dos hicieron goles. El mayor, Amílcar, era arquero, pero a veces jugaba adelante y llegó a marcar en un clásico de 1906, cuando ya la viruela se había llevado a sus hermanos.
En la década inicial del siglo XX, para el CURCC convirtieron Aniceto y Ceferino Camacho, dos ídolos del club ferroviario.
Después fue el turno de los Scarone, Carlos y Héctor, los más prolíficos de la lista, cada uno con 18. Claro que Carlos, el mayor, hizo nueve con la aurinegra y nueve con la tricolor, entonces llamada alba, al protagonizar el primer cambio de casacas polémico.
En el profesionalismo, Raúl y Juan Alberto Schiaffino fueron goleadores clásicos, cada uno a su turno, porque una rebelde lesión de Raúl impidió que jugara junto al "Pepe" con la camiseta de Peñarol.
Un caso especial fue el de los hermanos Castro: Braulio convirtió para Peñarol en los primeros tiempos del profesionalismo, Luis Ernesto hizo goles para Nacional en la década de 1940.
La particularidad de los hermanos Novick es que uno, Hernán, ha tenido pocas oportunidades de disputar clásicos, salvo en los últimos tiempos; Marcel, con más extensa trayectoria en Peñarol, es un futbolista que por sus características generalmente transita lejos del gol. Sin embargo, los dos acaban de hacerse un lugar en la historia.
LO QUE SE VIENE.
Consejo - Tratarán lo de Wanderers.
Hoy hay reunión del Consejo Directivo aurinegro y se hablará sobre el escenario del partido frente a Wandereres correspondiente a la próxima fecha. Si bien no hay un gran interés en trasladar el partido para el Centenario, se entiende que a los bohemios puede interesarles hacerlo por la recaudación, dado que seguramente irán más de 20.000 personas, mientras que en el Parque Viera la capacidad es mucho menor. Con respecto al campo de juego, los aurinegros saben que el piso del Viera está muy bien y no se puede decir lo mismo del Centenario.
Hoy el plantel regresa a entrenar en Los Aromos tras el empate clásico. Nadie finalizó sentido el partido del domingo, pero el que no estará frente a Wanderers porque vio la roja ante Nacional, es Guillermo Rodríguez.

PEÑAROLLUIS PRATS