Una balacera resonó en el fútbol uruguayo

En una fecha se anotaron 4 goles con otros tantos disparos desde afuera del área; se buscan "responsables"

JORGE SAVIA

"Cañoneros", que es la denominación futbolística justa para los jugadores que se caracterizan por la potencia de sus remates, más que por meter muchos goles o simplemente por anotarlos de pelota quieta o desde larga distancia, ya que hay varios -Javier Ambrois, "Cascarilla" Morales, O´Neill y Ruben Sosa en Nacional, y Bengoechea en Peñarol, son ejemplos claros- que anotaban más por la precisión que por la fuerza de sus disparos, hubo unos cuantos en el fútbol uruguayo.

Sin la más mínima rigurosidad estadística, entonces, cabe recordar en ese rubro, a "Perucho" Petrone y el "Canario" Iriarte en la gloriosa década del 20, a Bibiano Zapirain por los 40, al "Chongo" Guillermo Escalada en los 50, al "Cala" Méndez, Juan Martín Mujica y Pedro Virgilio Rocha en los 60, Arsenio Luzardo y Juan Ramón Carrasco entre los 70 y 80, que fue una década en la que Carlos Berrueta se destacó por pegarle "con un fierro" aunque tuvo una vigencia más acotada.

Sin embargo, matemáticamente, dado el largo tiempo transcurrido desde el génesis del fútbol uruguayo, ni aún agregando al cordobés Juan Eduardo Hohberg, que jugó en Peñarol desde fines de los 40 hasta comienzos de los 60, al brasileño "Beico" que fue un zaguero que también a inicios de la década del 60 trajo Wanderers, al brasileño Celio que vino a Nacional también a mitad de los 60, y el más reciente paso de Chilavert por los aurinegros hace poco más de 3 años, los "cañoneros" han sido tantos.

Por eso, pues, seguramente fue "histórico" el pasado fin de semana: no debe haber precedentes de que en una sola fecha se hayan metido 4 goles con otros tantos taponazos, como el que sacó Carlos María Morales-cualquier otro hubiera corrido unos pasos más para después intentar tocar a un costado del arquero adversario- desde el borde del área al hacer el primer gol de Defensor Sporting ante Peñarol; el que metió Rodrigo Trovo para que Cerrito le empatara a Progreso en el último instante; el que despachó Ronald Ramírez para anotar el gol de Wanderers contra Rocha en el Prado; y el que ejecutó Nicolai Nicolay para convertir el gol de Tacuarembó, que dejó al arquero de Danubio- clavado como un palo.

Por eso, también, surge una interrogante: ¿por qué se registró tamaña balacera? Si hay que buscar "culpables", aparte de Nicolay, Ramírez, Trovo y Carlos María Morales, un cómplice "cantado" podría ser el mejor estado de las canchas. Y si el responsable es un cambio de mentalidad que lleva a rematar más desde afuera del área, que siga prófugo. Que nadie pueda encontrarlo.

Mugica: "No se espera ese tipo de remates"

Para él esto es un "muy buen aliciente para el fútbol uruguayo" y adjudicó la responsabilidad a los técnicos. "Los entrenadores se dieron cuenta de que en el fútbol uruguayo no hay tiro fuerte de media distancia y les están exigiendo a los jugadores que prueben para sorprender a los goleros. Los muchachos que atajan ahora no están acostumbrados a recibir tiros de ese tipo", aseguró. "A veces, es por las defensas cerradas".

Carrasco: "No se crean jugadas de ataque"

En gran parte se debe a las canchas que ahora están en mejores condiciones que antes y a las pelotas que también son buenas. Además, el que le pega bien se anima porque al no crearse muchas jugadas ofensivas, hay muy pocas jugadas de ataque, es una manera de llegar al arco contrario. Y está el petiso, que no llega a cabecear, también se anima. Y hay algunos equipos como Defensor, que tienen muchas variantes".

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