La novela que sacudió al Barcelona los últimos tres días tuvo un final feliz en el entrenamiento de ayer.
Todo comenzó con las declaraciones de Rijkaard indicando que Samuel Eto`o no había querido entrar los últimos 5` ante el Racing. Esto llevó a críticas de Ronaldinho y el presidente Laporta. La bomba creció con el contragolpe del africano, que fiel a su estilo no perdonó a nadie.
Sin embargo, ayer, por iniciativa de Thiago Motta, "Dinho" y Eto`o hicieron las paces y se fundieron en un abrazo.
Allí se terminaron todas las teorías sobre las consecuencias de este "disturbio" interno, que iban desde la salida de Eto`o rumbo a la Juventus, hasta la reacción del vestuario catalán protegiendo a Ronaldinho para demostrar al camerunés quien es la verdadera estrella de l plantel.
Ahora, enfocados en el fútbol, podrán vivir felices por siempre