Tuvo una muralla y un acierto

Liverpool derrotó a Miramar Misiones, lo hundió más de lo que estaba y se alejó de la zona roja

RAÚL MERNIES

En Belvedere durmieron mucho más tranquilos después de que Liverpool derrotó por 2-0 a Miramar Misiones y se alejó del fondo de la tabla anual.

El partido tuvo dos etapas muy diferentes. El primer tiempo fue malo, desordenado y estuvo cargado de imprecisiones por parte de ambos equipos.

El sistema de creación de fútbol del equipo de Eduardo Favaro (Pezzolano-Aguiar) no funcionó, los locales insistieron demasiado por el medio y los contragolpes "cebritas" fueron bien absorbidos por la zona de zagueros negriazules, que fueron lo mejor que tuvo la primera parte.

Quizás la última jugada del primer tiempo, en la que Carlos Aguiar dejó mano a mano a Osvaldo Canobbio y este se perdió el gol, fue la más clara, junto a los rápidos despliegues en ataque de Miramar Misiones, que cuando comenzaban asustaban, pero terminaban en la nada.

En la segunda parte el partido fue otro. Ninguno de los dos hizo cambios en la alineación, pero desde el comienzo del complemento se vio a un Liverpool mucho más ofensivo, con llegadas por los laterales y con la línea de volantes mucho más adelantada.

Comenzó a funcionar el sistema de juego por bajo (en una cancha que está en excelentes condiciones) y Liverpool tomó las riendas del partido.

Un poco desordenados y sin las ideas muy claras, los dueños de casa tenían dos partes.

El fondo sólido, con tres zagueros muy seguros y un Carlos Macchi (más en el medio), exuberante en su entrega y recuperación de pelotas.

Pero de mitad de cancha hacia adelante no había una idea clara para llegar al gol.

Así fue el 1-0. Después de varios remates que pegaron en las piernas y espaldas de los zagueros "cebritas", Héctor "Romario" Acuña aclaró el entrevero mandando la pelota al fondo de la red.

Liverpool creció con el gol, empezó a meter a Miramar Misiones en su propia área, Paulo Pezzolano y Carlos Aguiar recuperaron la confianza y empezaron a marcar la diferencia.

Pero un gol no es ventaja. Miramar seguía apostando a jugadores rápidos y a la salida larga por los laterales, que más de una vez generaron peligro.

Pero Eduardo Favaro tenía una carta guardada bajo la manga: Emiliano Alfaro.

El delantero ingresó a la cancha y se fue corriendo hacia el área. Carlos Aguiar lo vio, le puso un gran pase que lo dejó mano a mano con Góngora y Alfaro convirtió su primer remate en el segundo gol, que liquidó el partido y aseguró tres puntos clave.

Paulo Pezzolano "Nos acomodamos mejor y encontramos los espacios".

"Fue un partido duro. En el primer tiempo no nos salió nada y aunque buscamos el gol no lo pudimos encontrar. Por suerte los compañeros del fondo andaba claritos y bancaron los ataques de ellos. En la segunda parte nos acomodamos mejor. Yo pasé a jugar más de volante y Carlos (Aguiar) se soltó un poco más como enlace y ahí encontramos y generamos los espacios que veníamos buscando". (Paulo Pezzolano).

Emiliano Alfaro "Entrar y hacer el gol es el sueño de un suplente".

"Me toca esperar en el banco porque hay compañeros que tienen su lugar y los respeto, pero si cada vez que entre voy a meter la primer pelota que toque en el arco, prefiero seguir así (risas). La verdad que entrar y hacer el gol es el sueño de cualquier suplente y más si sos delantero, como yo. Esta ves se pudo dar y sirvió para que el equipo sumara tres punto más y siga ganando la confianza que necesita". (Emiliano Alfaro).

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