AURINEGROS

Termografía: el método de Peñarol para prevenir molestias y con el que redujo el 38% de las lesiones respecto al 2022

El equipo aurinegro tiene mejores números a nivel de rendimiento físico que en el Clausura del 2022: corre más y a mayor intensidad.

Alfredo Arias junto a Méndez, Saravia y Sánchez.
Alfredo Arias junto a Méndez, Saravia y Sánchez.
Foto: Estefanía Leal.

Peñarol está primero en el Apertura, tiene cinco puntos de ventaja a falta de nueve por jugar. Está encaminado para ganar el título, aunque pasa todo lo contrario en su grupo de la Sudamericana, donde perdió los dos partidos y mostró algunas deficiencias importantes en el juego que propone el DT Alfredo Arias.

Dejando de lado el panorama estrictamente de resultados, Peñarol ha dado pasos positivos en otras áreas, con números que lo avalan. Uno de ellos es en relación a aspectos físicos y de lesiones.

Según estudios y análisis a los que pudo acceder Ovación, Peñarol en lo que va del 2023 “corre más y mejor”, como se diría coloquialmente. ¿Qué significa esta afirmación? Que en los tres meses que se lleva de competencia, en relación al último Clausura del 2022, el plantel, en promedio, recorre una mayor cantidad de distancia y lo hace a más intensidad, en una de las premisas de los equipos de Arias, y en la que tiene gran parte de responsabilidad el Departamento de Preparación Física de la Institución.

En una variable denominada HSR (High Speed Running: carreras o metros recorridos a alta intensidad) el equipo está un 10% por encima respecto al Clausura 2022, mientras que en los Sprints (los recorridos que realizan los futbolistas a máxima intensidad), la marca está un 20% arriba.

Esta puede ser una de las explicaciones a por qué el aurinegro ha logrado sacar adelante partidos en el tramo final (ganó cuatro en el último cuarto de hora), en una característica que se repite en los clubes que ha dirigido Arias, como sucedió en Wanderers o más recientemente en Independiente Santa Fe.

TERMOGRAFÍA DEPORTIVA. Es una de las novedades con las que está trabajando Peñarol en esta temporada. Además de realizar un control interno de lesiones a través de una plataforma externa contratada por el club, los aurinegros están utilizando la termografía deportiva, como pasa en los grandes equipos del mundo. ¿Qué es? Mediante una cámara termográfica (que ronda los 5.000 dólares) se capta la radiación infrarroja que emite el futbolista y permite conocer la temperatura de cada una de sus zonas corporales. Es una intervención tecnológica de vanguardia en el proceso de prevención y readaptación de lesiones así como en la asimilación de la carga de entrenamiento y la valoración inicial del estado del jugador.

Así se ve una imagen con la termografía deportiva.
Así se ve una imagen con la termografía deportiva.

Este mecanismo permitió, por ejemplo, que jugadores como Ignacio Laquintana, que había tenido dificultades musculares, no se haya lesionado en Peñarol en 2023, o que Sebastián Cristóforo tenga ya casi los mismos minutos que jugó durante todo el 2022. El volante, que también sufrió dos desgarros en el mismo músculo (posterior) la temporada pasada, se perdió el partido con Millonarios por precaución (contractura), ya jugó con Plaza Colonia y volverá a la titularidad el viernes.

Respecto a los primeros cuatro meses del año pasado, en este 2023 Peñarol tiene un 38% menos de lesiones, según el índice lesivo. Este rango se calcula sumando las horas de exposición a entrenamientos y competencias, lo que se relaciona con el número de lesiones y se multiplica por 1.000 horas para determinar con cuántas lesiones aproximadamente se va a encontrar un equipo en la temporada.

Teniendo en cuenta los 98 entrenamientos que lleva Peñarol y los 19 partidos, la proyección que hacen los aurinegros es de 22 lesiones en el año. Luego hay un tema relacionado a la gravedad y el tiempo de inactividad que representa la lesión, que también incide para determinar el índice lesivo. Ejemplo: no es lo mismo un desgarro y 21 días afuera que una contractura y seis días de ausencia.

Para tener una relación: según un estudio de Noya y Sillero de 2012, un equipo de fútbol tendrá una media de 81 lesiones por temporada. Claro, en el estudio se consideran “lesiones” las que impliquen al menos tres días de ausencia, y hay que tener en cuenta otros parámetros, como la cantidad de viajes, sitios en los que se juega (si hay altura, calor, etc) y otras variables.

Un repaso a las lesiones aurinegras

A lo largo de la temporada 2023 Peñarol ha tenido siete lesiones de cierta relevancia en su plantel y que han demandado al menos seis días de recuperación.

La primera a mencionar es la de Diego Rolan, quien sufrió una contractura en pantorrilla. En este caso hay que tener en cuenta que el delantero venía arrastrando dificultades físicas desde su paso por Juárez (México). Además, en Peñarol están esperando el parate de mitad de año para poder realizar un trabajo de reacondicionamiento especial con él, para ponerlo a la par del resto del plantel.

Yonatthan Rak sufrió una rotura fibrilar (desgarro) en el músculo isquiotibial, la misma lesión de la temporada pasada, algo que en ciertos momentos hace que se tenga mayor precaución porque significa que la zona está resentida.

En cuanto a Carlos Sánchez, su lesión se trató de una rotura fibrilar en el isquiotibial. En su caso le jugó en contra su larga inactividad en el Santos (Brasil) y claramente hay que tener ciertas precauciones en él debido a sus 38 años.

Mientras que Matías Arezo tuvo una leve distensión muscular en el aductor. El goleador de los aurinegros (también del Torneo Apertura) viajó a la gira por Asia con Uruguay, no jugó el primer partido contra Japón, pero sí tuvo minutos (29) en el segundo frente a Corea del Sur, y cuando regresó siguió jugando en el mirasol, aunque no pudo seguir con su espectacular racha de goleo.

El zaguero Leo Coelho sufrió una distensión muscular en la pantorrilla de la que le está costando recuperarse y Abel Hernández -que viene siendo una de las figuras del equipo en los últimos partidos, anotando el golazo de chilena ante Plaza Colonia- sufrió de una tendinopatia aquileana (tendinitis).

Por último, lo de Sebastián Cristóforo se trató de una contractura en la cara posterior del muslo. El volante central había sufrido dos desgarros en el 2022 en ese mismo grupo muscular.

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