SILVIA PÉREZ
- ¿Cómo se dio su llegada a Durazno?
- Por intermedio de un amigo. Estaba en casa y me llamó Alejandro Nannini, con quien tenemos amigos en común. Me pidió que viniera y le dije que lo único que quería era tranquilidad. Que la necesitaba y que si iba a algún lado quería jugar y estar tranquilo. Ya había estado el semestre pasado, jugué cuatro partidos y me gustó. Ahora hace dos meses que volví.
- Si lo que buscaba era tranquilidad, seguro que acá la encontró.
- Sí. Y estoy contento por eso. La gente me ha brindado mucho cariño y eso es muy bueno. Además, hacía tiempo que no veía a la gente tan contenta y tan alegre porque gracias a Dios las cosas nos están saliendo muy bien. El fin de semana tuvimos un partido duro y empatamos, pero seguimos primeros.
- ¿Por qué sentía esa necesidad de estar tranquilo?
- Quizás porque ya había recorrido mucho. Estaba casi en una etapa de descanso, de tomar decisiones. De preguntarme si seguía o no. Tengo 38 años y ya te empiezan a costar más las cosas. Las concentraciones, los viajes. Ya tenía ganas de brindarme de lleno a mi familia que es la que más lo necesita a uno.
- Sin embargo acá en Durazno está solo.
- Claro, lo que pasa es que yo pensaba una cosa, pero al venirme para acá se me revirtió todo. Me vine solo porque mis hijos están en la escuela y con mi esposa tomamos la decisión de que siguiera jugando, porque es lo que me gusta. Por esto vivo.
- ¿Su señora le dijo que esta era la última?
- Me lo dice todos los días. Pero uno vive de esto y se hace difícil tomar la decisión de dejarlo.
- ¿Cómo es su vida en Durazno?
- Bien, muy tranquila. Vivo en pleno centro, en un departamento con otros dos compañeros: Franco Calero y Diego Valdez. Somos tres argentinos y no puedo creer lo bien que vivimos los tres juntos.
- ¿Por qué?
- Nos desenvolvemos muy bien en muchas cosas. Uno limpia, el otro lava y el otro cocina. A mí por ejemplo me gusta limpiar, planchar y cocinar. En ese sentido mi mujer me tiene bien adiestrado. Je. Es más, yo tengo algo muy particular. Muchas veces, estando en Argentina, cuando llegaba a casa de los partidos planchaba un poco para desestresarme.
- Con ese antecedente le debe tener que planchar las camisas a sus compañeros.
- Y sí, a veces me toca. Además, como cuando cocina uno lo hace para los tres, cuando plancho también lo hago para todos. Nos desenvolvemos muy bien.
- Y cuando le toca la cocinar, ¿cuál es su especialidad?
- El pastel de carne y papa. Le pongo de todo, aceitunas, huevo y pasas de uva. Completito.
- ¿Cual es el secreto de esta buena campaña de Durazno?
- El equipo fuera de la cancha. Yo rescato que cuando salimos de la oficina, porque el estadio y los entrenamientos son nuestra oficina, nos sentamos en la plaza el 90% de los jugadores a tomar mate. Nos ayudamos y nos contenemos mutuamente. Se ha formado un grupo muy bueno. Pasamos el tiempo, nos reímos y contamos anécdotas. Es algo que siempre rescato cuando terminamos los partidos y conseguimos lo que queremos.
- Supongo que en rubro anécdotas usted tiene el número uno.
- Y sí. Los chicos me preguntan mucho y escuchan. Saben escuchar y eso es algo muy lindo. Lo más importante que tenemos es lo de afuera de la cancha.
- ¿Esa es la clave? ¿Y en lo futbolístico?
- Se acumulan muchas cosas y la unión es una de las fundamentales. En lo futbolístico estamos bien, el fuerte del equipo es la defensa. Estamos siempre bien parados y los números lo avalan con los pocos goles que nos han hecho. Pero siempre digo que lo principal es estar fuertes mentalmente. Hasta el fin de semana pasado estábamos en un racha ganadora y trabajamos duro para volver a ella. El objetivo es el mismo: ser campeones.
- ¿Qué es lo más importante que le dejaron sus 20 años en el fútbol?
- La amistad. Y el reconocimiento de la gente, eso es impagable. Después me puede haber dado bienestar y un buen pasar en lo económico, pero esas dos cosas que te mencioné son las más importantes.
- ¿Qué le dejó su extenso pasaje por Colombia?
- Mucho, conocer otra cultura, jugar en equipos importantes y salir campeón con equipos grandes.
- El estadio Landoni está pintado con los colores de Boca, ¿eso le trae buenos recuerdos?
- Sí, aunque soy de River. Cuando jugaba en Boca me ponía una camiseta blanca abajo para mantenerme puro. Je. Hablando en serio mi pasaje por Boca fue muy importante para mí porque era muy joven tenía 16, 17 años y jugué junto a grandes figuras y tuve la oportunidad de trabajar con grandes técnicos como el recordado "Pato" Pastoriza y el maestro Tabárez. Gente que me enseñó mucho.
- ¿Jugar en River es una asignatura que le quedó por cumplir?
- Sí, ojalá hubiera tenido la oportunidad de hacerlo. Pero el fútbol se presentó así y hay que aceptarlo. Pero tengo una anécdota muy linda. Jugando para Tiro Federal, enfrentamos a River que nos ganó 2 a 0. Salí faltando 10 minutos y toda la platea San Martín se paró para aplaudirme. ¡Yo jugando con otra camiseta! Soy fanático de River desde chico. Ahora no andan bien las cosas, pero en el fútbol siempre hay sorpresas.
10 años en Colombia
Nombre: Daniel Alberto Tilger.
Edad: 38 años. Nació en: Ciudad Evita (Gral. Villegas) Buenos Aires, Argentina.
Estado Civil: Casado con Verónica y padre de dos hijos, Brandon de 10 años y Benjamín de 3. Trayectoria: Boca Juniors, Sporting de
Barranquilla, Independiente de Santa Fe, Once Caldas, América de Cali, Deportivo Quito,
Deportivo Cali, Junior de Barranquilla,
Millonarios, Unión de Santa Fe, Argentinos Juniors, Nueva Chicago, Lanús, Tiro Federal, El Porvenir (Segunda) y Durazno.
Tilger y Susana Giménez en el corazón del "10"
A pesar de ser hincha de River, Tilger tiene un tatuaje en su brazo derecho con la firma de Maradona. Además, durante toda su carrera el delantero festejó los goles mostrando una camiseta con la imagen del ídolo. Un día Nery Pumpido se lo comentó al "diez" y este lo llamó. Así nació una gran amistad.
Cuando Maradona estuvo en coma largo tiempo, al despertar pidió para hablar con dos personas: Susana Giménez y Daniel Tilger. Claudia lo llamó y le pasó el teléfono a Maradona: Tilger no lo podía creer. De ahí en más no faltó nunca a un cumpleaños de Diego. "Voy siempre con la familia. Cumple el 31 de octubre, pero esta vez no sé si voy a poder ir porque estoy acá. Además, es un viernes y jugamos al otro día. Me parece que esta vez le voy a tener que fallar a Diego", dijo apesadumbrado.
Por repetir en Durazno lo que vivió Quindío
Una de las grandes satisfacciones de Tilger en sus 20 años de fútbol fue salir campeón con Deportes Quindío, en Colombia. "Ganamos un campeonato y se movilizó toda la ciudad. El reconocimiento de esa gente por la alegría que le habíamos dado es inolvidable. Esa sensación sólo se compara a la que siente un delantero cuando hace un gol y sabe que con él está ayudando al equipo", reflexionó el argentino que no pierde la esperanza de movilizar Durazno con la misma razón. "Ojalá se diera. Estamos trabajando para eso. Al principio la gente no estaba muy identificada con el equipo y costó un poquito, pero en base al trabajo realizado, de a poco la gente se fue acercando y ahora nos acompaña en los partidos. Nosotros mismos, con la convicción en nuestro trabajo, le trasmitimos eso a la gente".
El mejor gol. "Fue de tiro libre, justo contra River Plate y defendiendo a Unión de Santa Fe. También destaco uno de chilena en Deportivo Cali".
Uruguayos. "Jugué con Héctor Burgues, Quagliata, Leo Ramos, Mello y Adrián Romero. El `Hueso` no me llama, se ve que no quiere gastar".
Fraterno. "Siempre tuve una gran afinidad con los uruguayos, será por eso mismo que acá en Durazno me siento tan a gusto y tan cómodo".