Diego Lugano
El capitán celeste llegó entonado porque el domingo pasado convirtió uno de los goles del Fenerbahce que goleó 3 a 0 al Genclerbirligi. Sin embargo, afirmó que para él siempre es "una alegría tremenda" venir para jugar con Uruguay. Dijo que la urgencia que esta vez tienen los ecuatorianos por ganar tiene una doble lectura. "Por ahí tienen una mayor carga de presión y eso nos beneficia, pero también podemos encontrar un equipo mucho más aguerrido", analizó. Y agregó que no se detiene a pensar que ésta puede ser su última posibilidad de ir a un Mundial.
SILVIA PÉREZ
- Supongo que llegó muy entonado por el gol que anotó el fin de semana en Turquía.
- Tuve la suerte de hacer un gol y después salí enseguida para Uruguay. Vengo con el ánimo en alto, pero no por ese gol, uno siempre viene así para jugar por Uruguay. Siempre es una alegría tremenda venir, más allá de las circunstancias. Sabemos que ahora sí estamos en el final, tenemos estos dos partidos y ahí podemos estar en el cielo o en el infierno futbolístico. Eso lo tenemos clarísimo, pero también son estos los momentos más lindos para afrontar.
- Matemáticamente puede servir un empate en Quito, ¿usted qué piensa?
- Lo que sirve es ganar. Sabemos que es difícil, pero no imposible. Si queremos ser mundialistas es hora de pegar un batacazo. Este es el momento justo para tener un triunfo resonante.
- En realidad no queda otro momento.
- No queda otro, claro. Por eso vamos con la urgencia que nos apremia, pero con la convicción de que se puede por muchas cualidades que Uruguay ha demostrado en algunos partidos. Si repetimos lo bueno que hemos mostrado en algunos momentos, se puede. Aunque también hay que corregir lo malo que hemos hecho, sobre todo en el partido frente a Perú.
- En las últimas dos Eliminatorias a Ecuador le servía el empate, pero esta vez necesitan una victoria.
- Eso tiene una doble lectura. Por ahí ellos tienen una mayor carga de presión que en las veces anteriores. Y eso nos puede beneficiar. Aunque, por otro lado, también nos podemos encontrar con un equipo mucho más agresivo. Eso, sumado a lo que es significa siempre jugar en Quito que es muy complicado. Pero para eso hay que esperar para ver cómo se puede plantear el partido. Es imposible saber de antemano cómo se puede dar. Lo cierto es que Uruguay tiene sus urgencias, sus necesidades, pero también muchas ganas y sobre todo calidad para conseguir un resultado positivo. Porque ya hemos comprobado que con las ganas sólo no hacemos nada.
- ¿Cómo hay que jugarle?
- Eso lo sabe más que nada Tabárez, pero me parece que lo que no tenemos que hacer es cambiar ataque por ataque. Tenemos que estar bien apretaditos y luego ver.
- Me consta que tienen claro que Ecuador suele definir los partidos, cuando empata o gana, en los tramos finales, pero ¿cómo se hace para contrarrestarlo?
- Es difícil, porque es cuando te quedás sin piernas y sin aire y es ahí cuando ellos aprovechan para poner más ritmo. Es algo que hacen muy bien. Creo que tenemos que estar preparados sobre todo psicológicamente y ser inteligentes para administrar el partido. Aunque está claro que según cual sea el resultado o cómo haya sido el trámite hasta ese momento va a indicar lo que nos conviene hacer.
- El técnico ha optado por jugar con tres hombres en el fondo, ¿se siente cómodo haciéndolo?
- Sí, pero me es indiferente. Me siento bien de cualquiera de las dos maneras. Recuerdo que la última vez, en la Eliminatoria pasada, en Quito jugamos con tres atrás y empatamos 0 a 0.
- ¿Qué recuerda de los últimos mundiales a los que fue Uruguay?
- Me acuerdo del partido frente a Senegal en el Mundial de Corea y Japón, cuando con Diego (Forlán) y el "Chengue" remontamos el partido, pero no alcanzó. Y también me acuerdo del Mundial de Italia en el 90, aunque yo tenía sólo nueve años. pero recuerdo el gol de Fonseca a Corea.
- ¿Cree que esta es su última oportunidad de ir a un Campeonato del Mundo?
- No sé, para mí el fútbol es presente, es el hoy, nunca pienso en el mañana. Pero no es que piense así porque ahora tengo 29 años, a los 20 pensaba lo mismo.