Rojo y negro le hace mal

Como ante Miramar, Nacional sufrió en el mediocampo y perdió una batalla contra Flamengo

2008-03-20 00:00:00 300x300

Daniel Rosa

"Mais um, mais um". El reclamo baja en forma de grito colectivo y entonado desde la tribuna. Flamengo gana 2-0 y los 45.000 espectadores que llegaron a Maracaná reclaman el resultado de la venganza al 0-3 del Parque Central. Si hay algo que Nacional consiguió anoche ante los rojinegros fue ganar esa batalla, pero no la guerra. Los cariocas ganaron con justicia y alcanzaron, al menos provisionalmente, el primer lugar en el Grupo 4 de la Santander Libertadores.

Flamengo salió decidido a ganar. No tenía otra. Por eso Joel Santana sorprendió con el 3-4-1-2 que mandó a la cancha. Ganó presencia ofensiva, sí, pero también tuvo dificultades defensivas que Nacional no supo explotar.

Cuando la torcida rojinegra estaba apagada, sentada y en silencio, un pelotazo profundo para Luizinho encontró a la defensa mal parada, hubo un córner y a la salida del mismo Marcinho, tras dejar sentado a Viera, marcó el 1-0. Iban 25 minutos y entonces torcido quedó Nacional.

El objetivo era aguantar el cero en el arco propio hasta que terminara el primer tiempo, pero no se cumplió. Aunque el tricolor tuvo la primera chance de gol, cuando a los 16` a Victorino el arquero Bruno le sacó de un manotazo el cabezazo y Bertolo se lo perdió por reaccionar tarde al rebote, Flamengo ya había encontrado la llave para abrir a la defensa uruguaya. Y abrirla literalmente, porque sacó provecho del enorme ancho de la cancha para avanzar por las puntas, principalmente por el sector izquierdo, donde Acosta no pudo ante los desbordes de Juan.

Sin embargo, los problemas tricolores comenzaron en el mediocampo. Allí no hubo contención. Como ante el rojo y negro de Miramar Misiones, el toque rápido del rival descolocó a OJ Morales y Arismendi. Y Cardacio, que debía tapar a Juan, tuvo que tirarse al medio para colaborar. Entonces Nacional quedó desarmado.

Con el 1-0 en el marcador, Flamengo se tranquilizó. Y con la complicidad de Nacional, que recostó su línea media contra su propia área, el brasileño manejó la pelota a placer.

Nacional salió a jugar el complemento parado unos metros más adelante, pero resultó ser más por una decisión de Flamengo que del tricolor. Los rubronegros le dieron espacios con dos fines: que la visita se desgastara y esperar agazapado para meter un contragolpe.

La presión tricolor duró sólo 15 minutos. Cuando tenía la pelota, Pelusso mandó a Ligüera a la cancha para que la manejara, pero justo en ese momento Flamengo clavó el segundo y allí terminaron las aspiraciones de Nacional.

Nada está perdido. La clasificación se define ganando los seis puntos en casa. No queda otra que olvidarse rápido de esta derrota y comenzar a pensar en lo que viene, que es más importante.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar