No jugó como la gente

Peñarol venció a Villa Española con pocos atributos futbolísticos

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EDWARD PIÑÓN

Sin jugar bien, hasta podría decirse que sin jugar, sufriendo con el manejo de pelota que Villa Española tuvo en los últimos 20 minutos del primer tiempo, acusando una vez más problemas en su defensa y por momentos careciendo de potencia ofensiva, Peñarol logró un triunfo contundente en el marcador.

¿Cómo se explica? Fácil. Cuando convirtió el primer gol fue más contundente que su oponente. Después tuvo una defensa de hierro (los caños) y más tarde terminó aprovechando el cansancio de su rival para anotar dos goles. Que, justo es precisarlo, le dieron un aire que no mereció.

El equipo ni siquiera respondió al extraordinario apoyo que le dio su gente. Tanto cántico, tantas voces de impulso anímico, tanto brazo golpeando bombos o levantándose hacia el cielo, merecieron una exposición futbolística que nunca apareció.

Antonio Pacheco y Omar Pérez apenas mostraron pinceladas de su talento. Richard Núñez fue la sombra de jugar que es, José María Franco estuvo más concentrado en cometer faltas de ataque que en generar riesgo y sólo Danilo Asconeguy con sus profundas llegadas hasta el fondo de la cancha le dieron al carbonero algo del estilo que tiene que tener un equipo que procura pelear por el título.

Es cierto que una de esas apariciones por el costado derecho le abrieron el marcador y que bien pudo meter el segundo poco después, cuando la jugada se repitió casi con exactitud, pero a partir del momento que Fernando Cañarte tomó las riendas del partido, que Novick se comió la cancha, que Daniel Hernández ayudó en la gestación de jugadas y que Hernán Figueredo utilizó las brechas que dejaron los carrileros aurinegros (una vez más mejor atacando que defendiendo), a Peñarol se le armó un tremendo "batuque" en la retaguardia.

Al Villa le faltó fortuna en los tiros libres de Hernández y Cañarte y mejor definición en alguna otra aparición, por eso no se desató una tormenta en filas aurinegras.

Algo que bien pudo suceder en el segundo tiempo por la pobrísima producción que tuvo el equipo de Mario Saralegui. Claro, Villa Española ya no tuvo tanta fuerza para darle movilidad a sus manejo de pelota y entonces el choque se hizo soporífero.

De no mediar el espectáculo que se ofrecía en la Amsterdam era para considerarlo un juego por el asado, más que por un trofeo.

Lo anodino llegó a su fin en los instantes finales, cuando Peñarol encontró ventajas deportivas por el cansancio de los jugadores rivales. "Petete" Correa y Franco elevaron el marcador, pero no borraron lo feo que jugaron.

La cifra

2 puestos subió Peñarol en el Torneo Apertura: estaba en el séptimo lugar y ahora llegó al quinto.

La estrella

M. Novick

Por la forma en la que corrió, marcó y jugó, el más regular de todos.

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