SILVIA PEREZ
Pablo Martínez, es un joven de 27 años, contador y licenciado en Administración. Su tesis para culminar la carrera fue el estudio económico de la refacción del Parque Central. Reforma que a la postre pudo llevar a cabo junto a su padre Morgan Martínez.
Pablo pasó los últimos seis meses en España, concretamente en Barcelona, donde realizó un curso de Dirección y Gestión de Entidades Deportivas y trabajó en el Departamento de Marketing del Fútbol Club Barcelona. El joven adquirió una gran experiencia que desea volcar en nuestro país, obviamente en el club de sus amores. Un ejemplo: el trabajo final del curso que realizó en España y que aprobó con buena nota se titula "Nacional Campeón de América en los próximos tres años".
-¿Cómo surgió la posibilidad de ir a España?
-Por la visita a Uruguay del español Carlos Murillo, quien llegó a dictar unos cursos invitado por la Universidad de la República. En ese momento yo estaba metido de lleno en la remodelación del Parque Central, pero conocí a Murillo por su amistad con Luis Margenat, uno de los palquistas. Murillo fue a su vez el nexo para que la Liga Universitaria firmara un convenio con la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Y yo fui el primero en usufructuar dicho convenio. Pero viajé con la condición de que pudiera trabajar en el Club Barcelona.
-¿Y lo lograste?
-Sí, estuve seis meses estudiando en la Universidad, y al poco tiempo de llegar me reuní con el vicepresidente del Barcelona, quien me dijo que en el club había mucho por hacer. En ese momento el Barcelona tenía intenciones de llegar a Estados Unidos como han hecho otros clubes europeos y comencé a trabajar en el Departamento de Marketing Internacional planeando la estrategia para que el club realizara esa expansión hacia Estados Unidos.
-¿Qué pretenden los clubes europeos en Estados Unidos?
-Justamente, lo primero que había que preguntarse es qué quería hacer Barcelona en Estados Unidos. Otros clubes como Ayax de Holanda, Real Madrid y el Manchester United ya han entrado en el mercado norteamericano. La primera intención del Bara era comprar un club en Nueva York, pero no era viable. Por lo tanto, planificamos una estrategia que se cumpliría en varias etapas. Fue aprobada por la Comisión Directiva del Barcelona y se empezó a poner en práctica.
-¿De qué forma?
-El primer paso fue estudiar lo que habían hecho otros clubes europeos. La idea era copiar lo que ya se había realizado, pero con diferencias porque Barcelona tiene otros valores, sobre todo desde el punto de vista social. Lo primero fue una gira que el Barcelona realizó por Estados Unidos y México. La intención era vender lo más posible camisetas, páginas de internet, contenido de celulares y hacer socios. O sea venta de merchandising, contenidos y patrocinio.
-¿Y después?
-La segunda etapa consistió en la apertura de escuelas de fútbol. El Bara ya tenía una gran peña funcionando en Los Angeles, California, donde ya había una escuela de fútbol, pero sin el estilo Barcelona. Se mejoró y se abrieron dos más en Nueva York y Filadelfia utilizando la modalida de campamentos de verano para niños. El objetivo es buscar dinero en Estados Unidos. Para ofrecer la marca Barcelona en Estados Unidos fue necesario realizar un estudio de mercado en el país del norte. Así nos dimos cuenta que en Estados Unidos el fútbol es casi el deporte más jugado hasta los 18 años, pero luego se pierde el interés. No van a los estadios ni miran los partidos por televisión. Se espera poder cambiarlo.
-¿Y hay una tercera etapa?
- El paso número tres es realizar acuerdos con la Mayor League Soccer, porque es la única plataforma capaz de difundir mediáticamente lo que quería el Barcelona. La idea inicial era realizar un acuerdo con un club, pero finalmente se decidió hacerlo con la Mayor League Soccer entera. Se mandarán técnicos a Barcelona y entrenadores españoles viajarán a Estados Unidos. La selección de las estrellas de la Mayor League Soccer viajará a Barcelona a entrenarse y a jugar algún partido amistoso. Porque es mucho más fácil que viajen ellos y no que el Barcelona se mude a Estados Unidos. Hay intención de que los planteles practiquen juntos y que se realicen intercambios de datos médicos y técnicos, además de dictar conferencias, etc.
-Da la impresión que los norteamericanos pueden aprender mucho de los españoles, pero en ese convenio, ¿que obtendrá el Barcelona a cambio?
-El Barcelona pretende imitar a la Mayor League Soccer, pues allí la mayor entrada de dinero son los estadios y la venta de boletos. Contrariamente, a lo que sucede en Uruguay y en la mayoría de los países del mundo, los estadios son lo que le dan de comer. Y por lo tanto tienen muy desarrollado todo el tema de espectáculos y eventos. Porque los estadios no sirven para una sola cosa. Hoy el Nou Camp se usa sólo para jugar al fútbol. La idea es techarlo y utilizarlo para otras cosas. Lo que queremos hacer en el Parque Central.
-¿Y el objetivo final cuál es?
-Es instalar un nuevo equipo en Estados Unidos o asociarse con uno ya existente. Pero para eso hay que tener un estadio. No hay forma de entrar al mercado estadounidense sin tener un estadio. Si tuvieran un Parque Central ya estarían allá.
-¿Qué te dejó la experiencia?
-Mis seis meses en el Barcelona fueron una experiencia muy enriquecedora y me gustaría tener la posibilidad de volcar mis conocimientos en Nacional, que fue lo que me permitió ir a España y que es mi pasión.
-¿De qué forma?
-Cuando terminé el curso en Barcelona debíamos realizar un trabajo sobre el pensamiento estratégico respondiendo a la pregunta ¿para qué estamos acá? Yo, obviamente, basé mi trabajo en Nacional. Primero hay que ver qué se quiere hacer con el club. Mi propuesta se basó en cómo conseguir un título sudamericano, ya sea la Copa Libertadores o la Sudamericana de acá a tres años.
-¿Y cómo?
-Reteniendo jugadores, porque la ida de jugadores es nuestro gran problema. Cómo hacer para que no se vayan los Suárez, Albín o Castro y los hinchas empiecen a llorar porque están haciendo goles en otro lado en lugar de hacerlos en Nacional. Hay que crear un fondo de inversión para retener esos jugadores. Vendérselos a ese fondo de inversión a precio del mercado y no tener que venderlos muy baratos por las necesidades financieras. Pero exigiendo que el jugador se quede en el club por cinco años. El fondo saca al club del aprieto financiero. Y hay que negociar con los contratistas, porque Nacional tiene una vidriera. Y a cambio de mostrar los jugadores tendrían que traer tres refuerzos importantes. O sea que a los juveniles que se forman durante tres años del club hay que sumarle esos refuerzos que permitirían que en el último año, en el 2009, Nacional sea Campeón de América.
-Suena muy bien, ¿pero cómo se consigue ese fondo de inversión?
-El contador Santiago Baraibar, que está en la directiva actual, basó su tesis, al terminar la carrera, en el fondo de inversión de Nacional. Habría que hacer lo que recomendó.
-¿Pensás proponer tu idea a la directiva?
-Es una propuesta que está ahí y que necesita gente para ser impulsada. A mí me encantaría llevarla a la práctica en Nacional. Es una idea que debe ser contrastada con el resto de la opinión del club. Ojalá que la tomen en cuenta como hicieron con el Parque Central. ¡Para mí sería muy importante!