EFE
El Galatasaray de los uruguayos Lucas Torreira y Fernando Muslera logró un empate agónico y en la hora ante el Copenhague en el primer encuentro por el Grupo A de la Champions League.
Los locales habían sido mejores. Sin embargo, los daneses aprovecharon su oportunidad para adelantarse y sorprendieron a los turcos.
Con los dos uruguayos como titulares y jugando todo el encuentro, Galatasaray fue más y propuso en la cancha. Eso se notó desde los primeros minutos cuando en una indecisión de la defensa danesa, Mertens filtró un balón a Icardi, cuyo remate despejó Grabara.
Y un error de Achouri estuvo a punto de acabar en gol, pero el tiro de Aktürkoglu, que minutos antes había mandado ligeramente alto dentro del área un toque sutil del atacante belga, se fue al travesaño.
El Copenhague sufría por momentos, también amenazaba en alguna buena combinación, sobre todo por la izquierda, pero le faltaba remate. En una de sus mejores aproximaciones, Jelert colgó al segundo palo, Lerager le ganó a los defensas turcos y su dejada al medio del área la reventó a la red Elyounoussi ante la pasividad de la zaga local.
Mertens, el mejor del Galatasaray en ataque, tuvo el empate en un cabezazo que se fue cerca del palo, antes de que Larsson cerrara el primer tiempo con un tiro bien parado por Muslera.
Se esperaba un vendaval turco en la segunda parte, pero el Copenhague no se inmutó y empezó a mover la pelota con sentido ante la impaciencia del rival y del público, acercándose cada vez más a la portería contraria.
Gonçalves avisó con un tiro que se fue alto por poco y, dos minutos después, el mediocampista portugués, en medio del caos del Galatasaray, remató sin arquero un pase de Meling.
Ni cambiando el ataque parecía despertar el equipo turco, frente a un Copenhague que seguía jugando muy cómodo.
Con la inocente expulsión del lateral Jelert, el equipo danés pasó a jugar con cinco atrás y renunció al ataque. El Galatasaray tocó y llenó el campo de delanteros.
Ni así se acercaba el equipo de Okan Buruk, que parecía sin capacidad de reacción. El golazo de Boey, que conectó un cañonazo imparable desde un ángulo complicado, lo metió de nuevo en el partido. Y el tanto de Tetê, en una volea desde fuera del área que entró junto al palo, desató el delirio. Pero el Copenhague se rehizo bien y salvó al menos un empate.