Cuatro décadas atrás, en plena Semana de Turismo o Santa del año 1982, 67.857 personas pagaron su entrada para ver un clásico.
La cifra se convirtió en el récord histórico de venta de localidades para un clásico entrePeñaroly Nacional, en una ocasión singular porque se jugaba la Copa de Oro, un torneo oficial de menor trascendencia que el Campeonato Uruguayo.
Claro que resultaba muy común que el viejo duelo registrara tribunas repletas en el Estadio Centenario, único escenario imaginable por esos días. Era impensado pensar en que el clásico se disputara en otro escenario. Desde entonces, la violencia entre hinchas inició una triste carrera para disminuir el número de asistentes al partido en nombre de la tan apreciada pero esquiva seguridad.
En esta historia hay una fecha clave: el 6 de enero de 1987. Esa noche se jugó la final del Campeonato Uruguayo de 1986 entre los dos grandes y, por primera vez en la historia, hubo separación de hinchadas: la aurinegra fue a la Tribuna Colombes, la tricolor a la Tribuna Ámsterdam.
Desde la década de 1970 se habían formalizado dos pequeños grupos de aliento de los respectivos clubes en la Ámsterdam, por tradición la localidad más popular del Estadio Centenario porque recibe el sol por las tardes. Abajo, del lado de la Tribuna Olímpica, iba la de Nacional; del otro lado, junto a la Tribuna América, la de Peñarol. Ambos reductos se mantenían incluso durante los clásicos y la convivencia era por lo general tranquila.
En el resto del Estadio Centenario, aficionados de uno y otro club compartían las gradas, sin más problemas que algunas eventuales discusiones que nunca pasaban a mayores. Era el intercambio clásico sobre jugadas y decisiones de los árbitros.
Pero poco a poco los hinchas más belicosos de cada lado de la Ámsterdam comenzaron a acercarse, hasta que en un partido por la Copa de Oro de los Grandes, el 17 de diciembre de 1986, cruzaron la línea imaginaria que las separaba en la mitad de la tribuna, hubo incidentes e, incluso, una persona herida.
Por eso, la Policía sugirió que para el siguiente enfrentamiento entre tricolores y aurinegros, que fue la final ya indicada, cada club tuviera una de las cabeceras. Y esa idea se volvió norma no escrita sin vuelta atrás. Nunca más se volvió a compartir todas las tribunas del escenario en un clásico.
Más cambios
En los primeros tiempos, el locatario se quedaba con la Ámsterdam, hasta que en 2008 y siempre por razones de seguridad, se resolvió que los de Peñarol fueran siempre a esa tribuna, pues si la hinchada de Nacional estaba en la Colombes se facilitaba el operativo policial para proteger su desplazamiento desde la sede de la avenida 8 de Octubre.
Esta decisión tampoco eliminó la violencia en los clásicos. Durante el entretiempo del encuentro del 5 de diciembre de 2004 se produjeron choques de la barra de Nacional con la Policía, que terminaron con varios aficionados y Policías heridos, algunos de entidad. El club tricolor fue sancionado con la quita de tres puntos para la temporada siguiente.
El 24 de noviembre de 2013 el partido tuvo que suspenderse durante 11 minutos por desmanes de hinchas de Peñarol, que arrojaban vallas y otros objetos.
El 27 de noviembre de 2016 se llegó al extremo de suspender (en realidad, cancelar) el clásico por los desmanes de la barra de Peñarol en la Tribuna Ámsterdam, el día que arrojaron una garrafa desde lo alto de la tribuna hacia los efectivos de la guardia policial que estaban abajo. Fue un hecho que trascendió el país y que recorrió el mundo, principalmente por la imagen de la garrafa cayendo desde lo alto de la tribuna. En esa oportunidad, Nacional ganó los puntos que estaban en disputa. No fueron los únicos partidos con incidentes, por supuesto.
Limitación
En forma paralela y progresiva, se limitó la venta de entradas en todas las localidades, primero a 50.000 (aprox), luego menos; sin olvidar la eliminación de los taludes o la medida de no habilitar las plateas, algo que es moneda corriente por estos días. Hoy es utópico pensar en ver con espectadores los taludes así como las plateas.
En la semifinal del Campeonato Uruguayo 2009-2010, el 12 de mayo de 2010, se produjeron peleas en la Tribuna Olímpica entre hinchas que presumiblemente no formaban parte de las barras, nuevo paso en esta escalada de trifulcas.
Eso determinó que la primera final por el Campeonato Uruguayo, tres días después, se disputara con esa tribuna dividida en dos partes, una para cada club, con un amplio espacio vacío en el centro, lo que a partir de ese momento se le empezó a llamar “pulmón”. Esa tarde la Olímpica estuvo casi vacía.
Para la segunda final, el 18 de mayo, hubo más gente a cada lado del pulmón. No hubo más problemas en esa zona, aunque por televisión tantas gradas vacías dieron siempre una imagen desoladora y que no es la ideal para mostrar del fútbol uruguayo.
Esa medida se convirtió en permanente, salvo cuando como alternativa se otorgó la Olímpica en exclusiva para el equipo anfitrión, algo que con el paso de los años se transformó en habitual, dependiendo de quien fuera el equipo locatario.
La inauguración del Estadio Campeón del Siglo y la ampliación del Gran Parque Central llevaron a partir de 2019 varios clásicos oficiales a los estadios de ambos rivales, hecho inédito en el régimen profesional.
Salvo cuando fue a puertas cerradas por la pandemia del Covid-19, hasta ahora se jugó siempre con hinchada visitante, aunque muy limitada a espacios reducidos en la tribuna designada, siempre por temas que se le atribuyen a la seguridad.
El próximo paso será jugar sin público visitante. Nacional ya dijo en los últimos días en reiteradas ocasiones que el partido del Clausura entre tricolores y aurinegros se jugará sin la hinchada mirasol mientras que finalmente ayer a la tarde se confirmó que tampoco habrá visitantes en el CDS. Una fecha más para recordar en este repaso.