EDWARD PIÑÓN
Mejoró el "Nacho" González, Eguren estuvo más firme, Gargano está cada vez más cerca del gran jugador que es, Carini no tuvo nada que ver en los tantos que le hicieron y ganó con firmeza un mano a mano con destino de gol, Suárez sigue haciendo goles. Todo eso es lo positivo que dejó el segundo partido de la selección uruguaya en suelo europeo, sin olvidar que el empate a 2 con Noruega le permite regresar invicta.
Pero también hay otros aspectos negativos, según el balance que se efectúa tras el cotejo disputado en Oslo, que deberán ser mejorados para que Uruguay logre en los próximos dos compromisos de las Eliminatorias los seis puntos en juego.
Es que tras el choque contra un equipo más fuerte físicamente que los turcos, pero también más tosco con el balón en los pies, saltó a luz que el equipo de Tabárez precisa tener mayor dominio del balón para ejercer supremacía en el campo de juego.
Ayer, a los celestes en principio les costó apoderarse de la pelota y después fue hasta complicado darle una trayectoria limpia, para que los noruegos no pudieran encerrar con facilidad a los atacantes.
Se mejoró a partir del momento que Ignacio González tomó las riendas del juego y cuando se apostó por buscar al compañero mejor ubicado en ambas bandas del campo. El error fue insistir por la penetración vertical, porque la fuerza física de los noruegos cerró los caminos hacia su área.
Por otra parte, a diferencia de lo que había pasado en el cotejo ante Turquía, los laterales charrúas no se proyectaron con la eficiencia debida. A Cáceres le costó armar bien la jugada y a Bruno Silva le fue difícil hasta cruzar la mitad de la cancha. Lo bueno es que una de las pocas veces que lo hizo terminó con el gol de cabeza de Eguren.
Pero si hay algo que Uruguay debe mejorar para que el trámite de los cotejos contra los venezolanos y los peruanos le sea favorable, es la búsqueda del juego asociado. Si no hay una mayor interrelación entre los volantes y los delanteros, a los que deben sumarse los laterales, para tocar, rotar y abrir brechas, se reducirán ostensiblemente las posibilidades de martillar con fútbol a las defensas rivales.
Uruguay precisa de las minisociedades para no verse obligado a recurrir a la táctica de "ganar como sea", situación que no siempre termina dando sus frutos.
Está claro que no da para alarmarse porque material para conseguir el mejor rendimiento colectivo hay, de la misma forma que tendrán tiempo para aceitar el funcionamiento con los trabajos que se realizarán en el complejo celeste.
Ayer mismo, si se quiere, pudieron verse destellos de lo que Uruguay es capaz de hacer. Porque tanto el gol de Eguren como la jugada que terminó con un remate de "Nacho" González que fue contenido por el arquero noruego, son claras muestras de que hay capacidad técnica.
Por último, lo que también debe puntualizarse es que Fabián Carini tuvo una labor aceptable en el arco, porque se marchó del estadio sin responsabilidad ninguna en los dos goles y estuvo muy firme en el resto. Esta vez, el que dejó más preocupaciones fue Forlán, porque pareció acusar la cantidad de partidos que tiene arriba.
La estrella
W. Gargano
Corrió y marcó con la solidez habitual. Se soltó y metió pases.
Seba Eguren transpiró la "celeste"
En estos partidos amistosos en Europa quedó demostrado que Sebastián Eguren es de los jugadores que más sienten la camiseta de Uruguay. Sin brillar, mostró un rendimiento parejo en los dos encuentros. Ante Turquía estuvo mejor en la faceta defensiva que en el manejo de la pelota una vez que la recuperaba. Ante Noruega estuvo correcto nuevamente en la marca y a eso le aportó un muy bonito gol llegando por el área para tirarse "en paloma".