SILVIA PÉREZ
"No es fácil encontrarme. Las figuras somos así", dijo en tono de broma Richard Morales a punto de comenzar el entrenamiento con su equipo, Gremio de Porto Alegre.
Y tenía razón. No había sido nada fácil poder hablar con él. Ni su amigo del alma, OJ Morales, ni en la propia casa paterna de Las Piedras tenían su teléfono, porque, según explicaron el que llama siempre es él. Mucho menos en la sede tricolor. Tampoco los periodistas de Porto Alegre que siguen a Gremio. Y en ese sentido el hecho de que el "Chengue", como también le dicen en la ciudad "gaúcha", no sea titular en su nuevo equipo, influyó.
Finalmente, gracias a Vitor Rodrigues, el secretario de prensa de los tricolores "gaúchos", que le pasó su teléfono al delantero, se pudo concretar la entrevista.
"Acá estoy, peleándola como tuve que hacer siempre en mi vida. Mi vida ha sido siempre una lucha constante y esto no ha sido la excepción", admitió el "Chengue".
"Las cosas han sido totalmente diferentes a lo que yo esperaba. Uno piensa que el fútbol brasileño es todo tiqui-tiqui y acá es todo lo contrario. Todo fuerza, lucha y mucha marca. Entrenar el doble que en Uruguay, dobles horarios en la semana, no es como se ve en la tele, la realidad es otra. No es lo que yo esperaba. Acá te dejan jugar menos que en Uruguay, la marca es peor, por eso digo no es lo que parece cuando uno lo ve desde ahí. Además, Gremio se ha caracterizado siempre por ser un equipo de lucha, de meter y meter. Acá es así. En Rio, en cambio, los equipos son mucho más `light`, pero en Porto Alegre es meter y meter. Es lo que te pide la gente. En ese sentido es parecido a Uruguay, por algo estamos tan cerquita. En realidad, que sea así a mí me ha caído bastante bien, me ha favorecido porque lo mío es eso. Ha sido eso toda la vida. Meter siempre metí y por eso le he caído bien a la gente, a la hinchada de Gremio", dijo Morales dando un pantallazo sobre su realidad actual.
Hace tres meses que está en Gremio y ha jugado seis partidos. "A veces juego, otras alterno. De todo un poco. No he jugado los partidos que esperaba. Lo que encontré no fue lo que me habían hablado antes de venirme. Me habían dicho que venía para jugar y no fue así. Me encontré con un equipo que ya estaba armado y con varios delanteros. He tenido que ir ganándome un lugar poco a poco". De todas formas, Morales se siente bastante conforme. "Teniendo en cuenta que hace tres meses que estoy acá, no está tan mal", dijo al respecto.
SIN ARREPENTIMIENTO. A pesar de que las cosas no resultaron como esperaba, no se arrepiente de haberse ido de Nacional ni de su presente en Porto Alegre. "Lo único que me resiente un poco es la forma en que me fui. Hubiera querido irme regalándole algo a la gente, un título, un torneo, sobre todo teniendo en cuenta la forma en que me recibieron cuando volví al club. Siempre se portaron muy bien conmigo. Lo que pasa es que mi situación en Nacional estaba difícil, por todo lo que pasó con el tema de la camiseta en el clásico. La gente no entendió mi actitud y a mí eso me dolió un poco. Sobre todo por las cosas que se dijeron, que se hablaban. Mi familia sufrió mucho todo eso. La niña en la escuela, cosas que ya hablé en su momento y que influyeron al tomar la decisión de dar un paso al costado. Lo que tengo claro es que yo siempre dejé todo por Nacional. El que dude de eso no me conoce. El que compartió conmigo un vestuario o el que estuvo en mi casa en los momentos difíciles que me tocó vivir sabe lo mal que lo pasé".
CLáSICOS. A propósito del tema de la camiseta que le tiró a la hinchada de Peñarol en el clásico disputado en la cuarta fecha de la Liguilla, no ha cambiado su postura inicial pero trata de olvidar. "Estoy arrepentido por lo que pudo haber pasado con la gente. Se podía haber generalizado y a esta altura de mi carrera, no iba a ser lo mejor para mí. Y, además, como dije en su momento, estaba mi familia en la tribuna y esas son cosas difíciles de sobrellevar. Ahora trato de no pensar en lo que pasó, porque sé que fue un error, pero ya está. De lo que más me arrepiento es de no haberle podido dar a la gente una alegría con toda la ilusión con que esperó mi regreso. Hubiera querido regalarle un campeonato, un título. Esa es la tristeza más grande que tengo. Eso y haber perdido los clásicos. A mí los clásicos siempre me marcaron mucho y no nos fueron favorables".
A propósito de clásicos, el "Chengue" no pudo jugar el único que su equipo disputó frente a Inter, desde su llegada. Fue cuando recién había arribado a la institución, estuvo en el banco de suplentes y no ingresó. "Es diferente, porque aunque se vive con gran intensidad, acá se juega uno en cada estadio. Cuando se juega en la cancha de Inter por ejemplo, es con toda la hinchada de ellos y pocos hinchas de Gremio y cuando es en nuestro estadio, es al revés. El que hubo fue en la cancha de Inter y, además, perdimos. Este año el tema de los clásicos lo llevo bastante mal. Je".
Gremio está segundo en el campeonato brasileño, pero es prácticamente imposible que pueda quedarse con el título. Faltan dos fechas y están a cinco puntos del líder, San Pablo. "Es muy difícil. Si ellos ganan el fin de semana ya son campeones y nosotros quedamos afuera. Esta es una gran institución donde la directiva ha hecho todo para salir campeones, pero ahora, lamentablemente, se nos complicó. No pudimos cerrar el año como esperábamos. Aunque aún no está todo dicho, es muy difícil que podamos lograr el campeonato", reconoció Morales, quien vendrá a Uruguay para las fiestas. Seguramente el 15 de diciembre, o a más tardar el 18, ya estará en Montevideo.
Tiene ganas de reencontrarse con sus amigos y salir un poco porque en Gremio las reglas son claras: los jugadores no pueden salir de noche. "¡Si lo hacés, al otro día salís en el diario!"
Porto Alegre respira fútbol y es como Las Piedras: no tiene playa
"Acá en Porto Alegre todo es fútbol. Gremio e Inter es lo único que hay. No podés salir a la calle, decí que yo como soy extranjero paso un poco más inadvertido. Difícil que yo pase inadvertido, ¿no? Je. En ese sentido es peor que en Uruguay. Salir a la calle es complicado, te tocan la bocina el día antes de los partidos. Es bravo porque lo único que hay es fútbol y son fanáticos, fanáticos", contó el "Chengue" que tiene contrato hasta julio del año que viene con Gremio. Prácticamente no extraña porque Porto Alegre es muy parecido a Montevideo. "Estar acá es como estar en Uruguay, si es todo lo mismo, hasta el mate, todo. Ahora hace un calor bárbaro, como 30°, el único problema es que no hay playa. Ya sé que me vas a decir que en Las Piedras tampoco, pero en Las Piedras estoy a 40 minutos de la playa. Además, yo ahora a Las Piedras voy solo a prender el fuego", afirmó entre risas. Morales está al tanto de los problemas del fútbol uruguayo. "Sé lo que pasa ahí, porque mi padre va a todos los partidos de Nacional y me contó todo lo que pasó. Además, hablo con OJ bastante seguido. Hay que ver qué acontence", finalizó utilizando una expresión muy brasileña.
Estefany Morales ya habla todo por lo claro y lo hace en portugués
Para la familia de Morales no fue fácil tomar la decisión de volver a hacer las valijas. Sobre todo para su hija, Estefany, de diez años. Al regresar de España la pequeña se había reencontrado con toda su familia y no fue fácil volver a dejarlos. "Ella se adaptó mucho más rápido que nosotros. Además, justo en el colegio al que estaba yendo ahí en Montevideo estudiaba portugués. Fue una casualidad nomás, pero la ayudó porque ya tenía una base. Ya entendía lo que le decían. Yo llevo tres meses acá y no entiendo nada. Apenas entiendo un poco. Je. Lo que fue más difícil para ella fue dejar Uruguay. Le costó arrancar, no quería volver a irse, sobre todo por el tema de las amigas. Me costó un montón convencerla. Cuando era más chica era fácil, pero ahora tiene diez años y tiene su propia opinión, te habla todo por lo claro. Por suerte ahora está muy bien. Se hizo de amigas nuevas y la van a buscar a casa para jugar. Ya está contenta de nuevo. Y mi señora se adapta rápido a cualquier lado. Además, evaluamos la situación de Uruguay y está muy complicado. En todo sentido y cuando juega Nacional y Peñarol estaba en la boca de todo el mundo. Eso no es fácil para la familia", dijo.