SILVIA PEREZ
No era el partido que el técnico Carrasco había pedido, pero la Sub 23 se despidió goleando a la selección de Florida por 6 a 0.
El partido, que se disputó en el Complejo "Uruguay Celeste", tuvo dos tiempos diferentes, entre otras cosas porque los equipos fueron distintos en los dos períodos, de más de 50 minutos, que se jugaron.
En el primer tiempo los dirigidos por Carrasco, que lucieron camisetas azules con la inscripción "Rumbo al Mundial 2006" en la espalda, formaron con: Jorge Bava; en el fondo una línea de cuatro integrada por Carlos Diogo, Carlos Valdez, Pablo Melo y Daniel Hernández; en el medio Jorge "Malaca" Martínez como número 5, acompañado por la derecha por Pablo Munhoz y por la izquierda por Carlos Grosnile; y adelante Nicolas Vigneri, Sergio Leal y Horacio Peralta.
En el primer tiempo la Sub 23 fue netamente superior aunque sus jugadores malograron una buena cantidad de oportunidades de convertir. Fue recién en los últimos minutos, concretamente a los 40’, 45’ y 49’ que Sergio Leal, Carlos Grosnile y Nicolás Vigneri consiguieron anotar.
INSOLITO. Se habían jugado 50 minutos, por lo que nadie se extrañó cuando el árbitro Fernado Falce dio por terminado el primer tiempo. Sin embargo, después del descanso, los jugadores volvieron a la cancha y lo hicieron en el mismo sentido en que habían jugado el primer tiempo. En Florida el técnico Gerardo Mikeiro realizó 10 cambios, mientras que en Uruguay entraron los mismos 11 jugadores. Pero cuando se habían jugado tan solo 2 minutos del complemento y el árbitro había cobrado una falta para los floridenses, los equipos cambiaron de cancha, Carrasco hizo seis cambios y el tiro libre se remató en la otra cancha. Nadie entendía nada.
"LOLO". Joaquín Hernández entró por Bava, Jorge Curbelo por Valdez, el recientemente citado Pablo Lima por D.Hernández. Ignacio González por Munhoz y adelante Sebastián García, Sebastián Taborda y Gonzalo Choy sustituyeron a Vigneri, Leal y Peralta. Cuando no habían transcurrido ni 15 minutos más de juego, Choy, que recién había entrado salió dejándole su lugar a Fabián Estoyanoff, que cambió de sector con García. A pesar de que venía de estar un mes de vacaciones, el "Lolo" hizo de las suyas Se entendió muy bien con el "Malaca", que cada vez se encuentra más seguro jugando de 5, y desbordó por la punta habilitando en varias oportunidades a Sebastián Taborda. Además, Estoyanoff fue el único que tuvo hinchada. En la soledad del complejo cinco niños vecinos observaban la práctica prendidos del alambrado lindero. Seguramente eran hinchas de Peñarol porque cada vez que el "Lolo" la agarraba los pequeños se ponían a gritar. Otro que se destacó fue el "Nacho" González que siempre que tuvo la pelota jugó sencillo y de primera. En el segundo tiempo llegaron otros tres goles, uno de Sebastián García y dos de Sebastián Taborda, el último de penal.
Aunque no era lo que él esperaba, seguramente la práctica de casi dos horas con Florida le sirvió a Carrasco para seguir delineando el equipo que debutará el miércoles ante Chile.
Estoyanoff no había perdido la esperanza
Para muchos, Fabián Estoyanoff era, como el "Cebolla" Cristian Rodríguez, un gran ausente de la selección Sub 23. Sin embargo, cuando nadie lo imaginaba y después de estar exactamente un mes de vacaciones, fue convocado nuevamente por el técnico. El único que no había perdido la esperanza era él: "no me sorpendió la citación porque tenía expectativa de poder estar. Es cierto que ya faltaba muy poco para ir, pero por suerte llegó. Ahora hay que concentrarse y poner la cabecita en el Preolímpico. Todo lo que pasó fue raro, fue por un tema de lesión y un malentendido de que no entrené en la selección y unos días después lo hice en Peñarol, pero ya está todo aclarado. Fue más que nada un malentendido porque Juan (Carrasco) sabe como soy. Por suerte ahora me citó y todo eso quedó en el pasado".
Estoyanoff es consciente que viene de un buen tiempo de inactividad, pero cree que puede suplantar lo que le falta con entrega: "hace un mes que no entrenaba, pero lo que más le pongo es ganas y concentración, porque tenía muchas ganas de estar. Físicamente no estoy en mi mejor momento, y a veces siento un poco de miedo de alguna lesión muscular, sobre todo al picar, pero gracias a Dios nunca he tenido ese tipo de lesión. Estoy cansado y siento ahogos, pero de piernas estoy bien y sé que tengo que estar 100% por lo que significa ir a jugar un Preolímpico con Uruguay".
"No sé como llegué, ni como pasó, pero quiero jugar"
Eran las once de la noche del jueves, cuando a Pablo Lima lo llamó su madre, para decirle que lo habían citado a la Sub 23. No entendió mucho la razón de esa citación a último momento, sobre todo porque él nunca había trabajado antes con Carrasco y se había cansado de escuchar que el que no lo había hecho no tenía posibilidades, pero no le importó, se puso loco de contento: "la verdad que no lo esperaba, pero sentí una emoción muy grande, porque defender a Uruguay es lo mejor que le puede pasar a un jugador de fútbol. No sé como llegué, ni como pasó, pero lo importante es que estoy acá y ahora quiero hacer lo imposible para jugar".
Luego de darle la bienvenida en el grupo, Carrasco habló con él: "de a poco me va metiendo cosas en la cabeza y sus ayudantes también. Por ejemplo, algo que tengo que corregir hace mucho tiempo, el tema de las faltas, que son cosas que no me sirven a mí ni al equipo. Hay que escuchar y hay que tratar de hacerlo".
En sus primeras horas con la Sub 23 Lima se sintió muy bien: "a los compañeros los conozco de otras selecciones juveniles, incluso en la mayor había estado con alguno. Hay muy buen plantel en lo futbolístico y en lo humano, por eso creo que nos va a ir bien en el Preolímpico, aunque sea difícil".