Ladislao Mazurkiewicz pidió pase. Desde ahora juega en el equipo de las leyendas. Se forjó un lugar allí con manos firmes, con sobriedad. Se lo ganó pisando fuerte en su debut ante un equipo al que la historia llamó "el Santos de Pelé". Lo consiguió por las legendarias atajadas, por los títulos ganados, por los reconocimientos alcanzados.
"Chiquito" fue un grande. Una gloria. El mejor arquero de la historia de Peñarol. Y de Uruguay. En su momento, nada menos que el mejor arquero del mundo. Así lo consideraron los mejores, los que encontraron en Mazurkiewicz las virtudes de un fenómeno.
"Atajá como atajaste contra nosotros", dicen que fue lo único que le dijeron aquel 31 de marzo de 1965 cuando, con 20 años recién cumplidos, Roque Gastón Máspoli lo mandó a la cancha para su debut internacional con la camiseta de Peñarol, por las semifinales de la Copa, en el Monumental de Núñez nada más y nada menos que contra Pelé y Coutinho, para suplantar a Luis Maidana, un gran campeón.
Y atajó como siempre, en realidad. Contó luego Máspoli que la primera pelota que le llegó la atajó con sobriedad, para darle después dos piques y pasársela a un compañero para comenzar una jugada de ataque. "Eso me dio tranquilidad y seguridad", dijo el extécnico y también inolvidable arquero uruguayo.
Con físico y reflejos privilegiados comenzó a ganarse allí un lugar en la historia de Peñarol, del fútbol uruguayo. Y del mundo entero. Por cinco años nadie lo movió del arco aurinegro. Y, cargado de títulos, el paso a "la Celeste" fue nada más que un simple trámite para "Chiquito".
Se fue Mazurkiewicz. Y ahora juega en el equipo de las leyendas. ¿Cómo no serlo alguien con 13 partidos jugados en tres mundiales consecutivos, defendiendo a la camiseta más gloriosa de todas y con actuaciones memorables?
Su primer partido mundialista fue ante Inglaterra, en el mismísimo Wembley, en 1966. "A ese Mundial lo viví más después, que mientras lo estaba jugando. Casi lloré cuando la reina nos saludó uno por uno y cuando sentí el himno. La manera en la que lo cantamos estoy seguro aumentó nuestro espíritu de lucha", recordó luego para una publicación sobre la historia de los Mundiales.
Nacido en Piriápolis, Maldonado, el 14 de febrero de 1945, dio sus primeros pasos profesionales en Racing, hasta pasar a Peñarol gracias a un partido entre ambos en el que atajó casi todo; y con los aurinegros no se cansó de acumular récords y títulos.
Fue campeón uruguayo en 1965, 1967, 1968 y, cuando se retiró, en 1981. Campeón de América en 1966 en las recordadas finales contra River Plate de Argentina. Y también campeón del mundo ese año en las no menos recordadas finales ante Real Madrid.
Ostenta aún, además, el récord de 985 minutos consecutivos sin recibir goles, conseguido en el Uruguayo del 68.
Con la selección uruguaya fue también campeón de América en 1967; pero su huella quedó grabada a fuego en el mundo entero. Es que hasta el propio Lev Yashin -para muchos el mejor arquero de la historia del fútbol mundial- le concedió el honor de definirlo como su sucesor, algo que en la cancha se dio, de hecho, cuando el uruguayo lo suplantó durante el segundo tiempo del partido de despedida organizado al gran portero ruso, que en ese momento le entregó sus guantes.
Mazurkiewicz es sinónimo de Peñarol; pero también jugó en el exterior y supo defender su prestigio. Fue campeón de Brasil en 1971 con Atlético Mineiro, equipo al que se fue desde Peñarol. A finales de 1974 pasó al Granada de España donde estuvo hasta 1976. Después de jugar un año en América de Cali y otro en Cobreloa, retornó a Peñarol para retirarse como campeón uruguayo en 1981.
En los aurinegros, por supuesto, hizo escuela y fue el ídolo de otros grandes en su puesto. Si bien no lo hizo de manera continua, se mantuvo como entrenador y consejero de arqueros en Los Aromos hasta hace unos meses.
Su salud se vio quebrada en las últimas semanas y permaneció internado hasta su fallecimiento, rodeado de sus familiares y amigos más cercanos; y recibiendo el cariño del pueblo aurinegro a través de las redes sociales, inundadas de recuerdos y cálidos mensajes .
Se fue el "Chiquito": un grande. Se fue "Mazurka", héroe de miles de niños en cuentos de barrio; el hombre que entró en la historia, con temple y seguridad, por la calidad y firmeza de sus manos.
*SEGURIDAD
"Chiquito" tiene el récord de invencibilidad en el fútbol uruguayo: jugando en Peñarol, estuvo 985` sin recibir goles. Firme, sobrio y efectivo, un arquero para la mejor historia.
*LOS AROMOS
La concentración de los aurinegros bien podría catalogarse como su segunda casa: múltiple campeón con Peñarol, se mantuvo como entrenador de arqueros hasta el final.
*EL MEJOR DE TODOS
Ladislao Mazurkiewicz fue considerado en su momento el mejor arquero del mundo. Fue sinónimo de garantía y transmitía una confianza incomparable para su defensa. Fuerte físicamente, tenía un temperamento que funcionaba de complemento para erigirlo en un pilar del Peñarol de finales de los 60 y, por supuesto, de la selección uruguaya entre 1965 y 1974.
*LEYENDA EN AMARILLO NEGRO Y CELESTE
Con la selección uruguaya fue campeón sudamericano juvenil y de mayores. Además, atajó en 13 partidos de tres Copas del Mundo consecutivas: en Inglaterra 1966, en México 1970 y en Alemania 1974. Sus actuaciones a ese nivel, algunas de ellas memorables, lo catapultaron en la consideración internacional a tal punto de ser convocado más de una vez por la FIFA para las famosas selecciones de "resto del mundo" en partidos de despedida y de homenajes. Su figura no pasó desapercibida en ninguna cancha que haya pisado.
*Un empujón hacia la gloria:
"El periodismo me había bautizado: el `golero niño` me decían después que debuté en el estadio de River, contra el Santos de Pelé"