Brasil goleó a Japón por 4-0. Neymar anotó dos goles y Kaká, además de convertir un tanto, confirmó su buen momento de juego ante un combinado excesivamente bisoño.
Además del gol, el jugador del Real Madrid aportó velocidad y versatilidad al juego de la selección y mostró una gran facilidad para adaptarse al esquema de los norteños en su segundo partido seguido.
Con Kaká en la cancha, Brasil fue un equipo más rápido, imprevisible y con una capacidad de desborde vertiginosa, que causó enormes problemas a un Japón que dejó grandes huecos en defensa al tratar de subir al ataque.