DESDE EL ARCO
JOSÉ MASTANDREA
Pasan horas en las afueras de cualquier cancha. Libretas y celulares en mano, esperan con ansiedad la salida de los jugadores.
Están vestidas con los colores del club de sus amores y por lo general, son jóvenes, muy jóvenes, que aguardan por la salida de sus ídolos con impaciencia.
Ahí están. En barra o solas, pero siempre a la ‘pesca’ de un autógrafo, un beso y una foto.
Los jugadores no se quejan. Al contario. Paran unos minutos y tratan de contemplar todos los pedidos, muchas veces, con gritos e histrionismo, como si fuesen actores de Hollywood a la salida de cualquier set.
Nadie, al menos hasta ahora, denunció a las fans de turno por acoso.
En estos tiempos que corren, habría que valorar ese gesto de los futbolistas.