Fútbol de verano: cómo Uruguay desplazó a Mar del Plata y se convirtió en el rey del inicio de año

La Serie Río de la Plata suma la quinta versión, con 26 clubes y un total de 24 partidos; conocé cuáles son las causas del desplazamiento de la ciudad argentina.

Huracán en pleno partido ante Cerro Porteño por la Serie Río de la Plata.
Huracán en pleno partido ante Cerro Porteño por la Serie Río de la Plata.
Foto: Enzo Santos Barreiro.

Redacción El País
Bella como siempre, con una extendida porción de jóvenes fuera del sistema, y ese aroma a nostalgia que hipnotiza, Montevideo le abre las puertas al fútbol estival. Como nunca antes.

“El mejor torneo de verano de la región”, se hace llamar. La Serie Río de la Plata dura 14 días y extiende el dominio en Sudamérica en su quinta realización. Esta vez participan conjuntos de seis países; 26 clubes salen a la cancha. Hay programados 24 partidos en tres ciudades. La cadena de ensayos futboleros comenzó el 10 y se desarrolla hasta el 23 de enero, todo en el mismo envase: Uruguay. Y pocos días después del ciclón que afectó al paisito, con caída de árboles, cortes de energía, alertas naranja y amarilla y ráfagas de viento de 100 kilómetros por hora.

Fueron invitados equipos de Uruguay, Argentina, Chile, Paraguay, Perú y, por primera vez, Colombia. Las sedes son Montevideo, Maldonado y Paysandú, en escenarios pequeños, pintorescos, como Wanderers, River de Montevideo y Defensor Sporting. El River Plate de Buenos Aires (le ganó a Millonarios por 1 a 0 y está en Punta del Este), Independiente (superó por 2 a 1 a Alianza Lima), San Lorenzo (participó en todas las versiones), Huracán, Unión, Colón y Atlético Tucumán son parte de la escenografía.

No lo planteamos en términos de competencia con el pasado en Mar del Plata. La serie fue creciendo, porque les ofrecemos a equipos importantes una pretemporada de primer nivel. Acá tienen todo. Hoteles de cuatro y cinco estrellas, las cuatro comidas, traslados; todo está a cargo de la organización. Y se da al revés: los clubes nos llaman a nosotros. Es una organización seria y un buen producto de verano. Nos encargamos también de los partidos de Boca en Buenos Aires. Hasta nos hicimos cargo del chárter de Millonarios, que va a jugar allá luego del partido con River”, destaca Horacio Abadie, encargado de la organización. Una suerte de “all inclusive” a la uruguaya.

Juan Fernando Quintero, capitán de River Plate, en el ingreso al partido ante Millonarios.
Juan Fernando Quintero, capitán de River Plate, en el ingreso al partido ante Millonarios.
Foto: serierdelp en Instagram.

El fútbol de verano tenía la espuma de los clásicos en Mar del Plata. Sobre todo, los Boca-River. Desde 1986 y hasta 2018 –solo en 1989 no se jugó–, el superclásico marcó el pulso de todos los eneros. Una, dos, tres y hasta cuatro veces, como ocurrió en 1993, cuando se enfrentaron en tantas ocasiones que los organizadores tuvieron que hacer un curso de marketing: Copa de Oro, Copa Desafío, Copa Ciudad de Mar del Plata y Copa Revancha.

Todo se desarrolló en Mar del Plata. Casi 33 años atrás, el choque del 23 de enero fue 2-2. Cuatro días después, Boca se impuso por 1-0. El 10 de febrero, terminaron 1-1. Y el 13, River ganó por 2-1. En ese verano Boca también jugó con San Lorenzo e Independiente. Afrontó seis partidos en tres semanas, siempre en el estadio José María Minella. Cuenta la historia que Mar del Plata fue la única sede hasta esa temporada; al año siguiente surgió Mendoza. Más tarde, de vez en cuando, Córdoba. Y hasta Salta.

Una discusión durante un Boca Juniors vs. River Plate en el Estadio Minella.
Una discusión durante un Boca Juniors vs. River Plate en el Estadio Minella.
Foto: La Nación/GDA.

Vito Amalfitano tiene una drástica mirada. Hombre fuerte del diario La Capital durante 31 años, colaboró con el ámbito de prensa de la organización veraniega y hasta creó el libro de los 50 años de los torneos de verano. “Mar del Plata perdió la tradición. El fútbol era parte de la temporada. Los teatros, los churros en la playa, comer en el puerto y el Boca-River... Ese día era el punto de hervor exacto de la temporada. Se elegía el sábado que más turistas tenía. Ya está: se perdió y no tiene reemplazo”, entiende el hombre.

Entre las razones sobresalen algunas. “El estadio se deterioró; eso es fundamental. Desde mi punto de vista, los problemas fueron políticos; esa es la verdad. No fue la pandemia, fue por falta de negociaciones políticas. Se suele hacer el seven de rugby, privilegiaron otros espectáculos”, sostiene el hoy director del Auditorium.

El plantel de Millonarios participando de la Serie Río de la Plata.
El plantel de Millonarios participando de la Serie Río de la Plata.
Foto: Serie Río de la Plata.

Otros especialistas lo resumen con dos conceptos: primero, desidia política; segundo, abandono. Amafiltano agrega algo. “Cambió la modalidad del fútbol argentino. Se acortaron las pretemporadas, los torneos empiezan más temprano. A veces se jugaba en Mendoza o en Córdoba, pero como excepciones. El teatro era la plaza principal y el fútbol siempre fue de Mar del Plata. No tiene reemplazo. Puede haber alguna plaza que aparezca, como este caso en Uruguay, pero no es lo mismo”, asume.

El Estadio Minella está parcialmente clausurado.
El Estadio Minella está parcialmente clausurado.
Foto: La Nación/GDA.

Roberto Fernández es el presidente de la Liga Marplatense de Fútbol desde hace una década. Y cree que hay una sola razón para explicar este fenómeno: el viejo mundialista. “El estadio no está en condiciones para partidos de ese nivel. La mitad está clausurada. Eso hizo que se abrieran otras plazas, como Mendoza. Se retiró Torneos, después se metió Proenter. Poner en valor al Minella es altísimo; ahora está en una concesión durante los próximos 30 años, con opción a otros 10. La selección jugó acá con Polonia en pleno invierno en el ‘78; siempre el clima fue hostil en Mar del Plata. De todos modos, por el calendario actual, ya no sería como antes”, acepta el dirigente, desde la ciudad balnearia argentina.

Se estima que la inversión en las instalaciones marplatenses será de entre 15 y 18 millones de dólares, e incluirá obras en el Polideportivo Islas Malvinas, que suele utilizar Peñarol en básquetbol. Se proyecta un polo gastronómico y una modernización global, hasta de las calles internas. Desde 1978 hasta hoy, solo para el Mundial Sub 20 de 2001 hicieron reformas. “El error tal vez fue que el estadio haya quedado en manos del municipio, que tiene otro tipo de prioridades”, supone Fernández.

El plantel de Independiente en la apertura de la Serie Río de la Plata.
El plantel de Independiente en la apertura de la Serie Río de la Plata.
Foto: Serie Río de la Plata.

Y no admite comparación con el otro lado del charco. “Lo que hemos vivido en Mar del Plata, es imposible de replicar en ningún destino. Acá hubo eventos de gran envergadura, por eso la nostalgia. Esto que pasa en Uruguay es otra etapa de la historia”, señala el directivo. Las imágenes de las playas inundadas de hinchas de River y Boca en la antesala de los partidos pertenecen a otro mundo. El 5 por ciento de los ingresos totales viajaba a las tesorerías de los clubes de la ciudad. El sector hotelero, el gastronómico, los locales comerciales, todos los rubros crecían exponencialmente en los días de fútbol.

Las invitaciones para hacer la pretemporada en otros destinos (Estados Unidos y Uruguay, sin ir más lejos) transformaron la temporada estival, principalmente por el valor del dinero. Y dos asuntos más: la decisión de evitar exponerse a derrotas en clásicos que derrumbaban el espíritu en el prólogo de cada año, y la violencia. Solían haber enfrentamientos cuerpo a cuerpo en las playas.

Con información de La Nación/GDA/Ariel Ruya.

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