Jorge Savia
El domingo pasado, terminó la primera final que empató 2 a 2 con el Botafogo tras ir perdiendo 2 a 0, y como debe jugar la revancha el domingo que viene, salió desde Maracaná para el aeropuerto "Tom Jobim" -ex Galeao- al anochecer de Río de Janeiro y a medianoche ya se estaba alojando en el Hotel Sheraton en Punta Carretas.
Es que, con 35.000.000 de hinchas, el Flamengo es "de novela" y, acorde a esa grandeza, contrató a Webjet (nueva aerolínea formada por ex pilotos de Varig) un charter que costó U$S 90.000 -pagó la mitad en efectivo y con publicidad el otro 50%- y horas después de jugar con Defensor, estará de vuelta en Río de Janeiro.
Concretamente: aunque futbolísticamente no es el de la época de Zico en los 80, ni el de los años de la repatriación de Romario a fines de los 90, lo suyo es tan imponente que casi todo parece quedarle chico, como ocurrió cuando sus jugadores ayer entraron a la cancha del Centenario, que tiene la medida reglamentaria de 105 metros de largo por 68 de ancho, la compararon con la del Maracaná y comentaron: "es pequeña".
En el trato, sin embargo, no son ampulosos y, si acaso, uno de sus cables a tierra con una realidad más modesta, es su técnico: Ney Franco, que tiene 41 años y se identifica más con la línea del fútbol esquemático de Scolari y Parreira que con la tradicionalmente brasileña de Telé Santana, que prioriza la inspiración individual y la técnica, llegó a fines de 2005 procedente del desconocido Ipatinga, al que convirtió en el "equipo sensación", al llevarlo a las semifinales de la Copa Brasil y clasificarlo campeón mineiro.
Fiel a ese estilo, entonces, Franco fue de los pocos que reveló conocer a Defensor Sporting, "porque lo ví por TV en los dos partidos con Santos y ahora de noche (ayer) voy a ver el que le ganó a Gimnasia en Montevideo. Me parece un equipo joven, que trabaja con 3 zagueros, volantes por afuera que llegan, que tiene velocidad y dinámica, que marca mucho, y que es fuerte colectivamente".
No es ninguna de las que producen cadenas televisivas como "O Globo" o "Bandeirantes", que se han hecho famosas en el mundo entero; pero, además de los grandes protagonistas, como Juninho Paulista, que fue campeón mundial con Brasil en 2002, o Renato Augusto, un "10" de 18 años que está en las divisiones formativas del club desde los 9, Flamengo trajo para este capítulo de la Copa Libertadores que se rodará en Montevideo, hasta "extras": es el caso de Hugo Soria, un volante sanducero de 17 años, que jugó 30 partidos de la Segunda Profesional con el Paysandú F. C. y, por la estrecha vinculación que existe entre Atilio Garrido -Gerente Comercial de Tenfield- y el vicepresidente (titular del 95 al 98) Kléber Leite, está a prueba desde enero, aunque después de lo que hizo hace 15 días en un partido de Sub 19 contra el Sao Caetano, parece que lo contratarán definitivamente; es que un rival lo pisó, con un tapón de aluminio le partió la boca a los 20´del primer tiempo y cuando lo iban a sustituir, Soria dijo: "¿por estoy me voy a ir? ¡No es nada, yo me quedo!"
Ahora vino con la delegación, porque por un tema de documentación de trabajo, debía salir de Brasil y entrar nuevamente; pero con lo que está jugando y la garra que demostró recientemente, dejó locos de la vida al médico -que en el descanso le dio tres puntos en el labio para que jugara el segundo tiempo- y los dirigentes.
Por eso, también, el Flamengo es de novela. Típicamente brasileña, por supuesto.
La cifra
36 millones de hinchas tiene Flamengo, según la última encuesta de una consultora brasileña.
Juninho Paulista "Venimos por un resultado, en Maracaná la gente pesa"
"Yo llegué este año a Flamengo después de haber jugado los últimos dos en Palmeiras. En cuanto al equipo, viene bien. Recién pasamos la primera fase, pero en la Copa no hay partido fácil. Aquí venimos a buscar un buen resultado, para definir luego en Maracaná, donde la gente pesa. Yo, personalmente, de Defensor no sé mucho, pero el técnico tiene la información suficiente y nos la va a dar para que sepamos qué rival tenemos enfrente"
Hugo Soria "Un mundo increíble, diferente; Brasil es todo playa y técnica"
"Es increíble lo que estoy viviendo. Brasil es un mundo diferente, empezando por el entrenamiento: es todo playa y técnica. Llegué en enero y el primer mes estaba muerto. Pero me adapté. Gano 2.000 reales de sueldo , tengo casa y comida en la concentración, donde viven otros muchachos brasileños, y quiero quedarme, porque me tratan bárbaro, no es como en otros equipos, que llega un jugador de afuera y lo tiran al medio".