JOSÉ MASTANDREA
"Matosas no se va, al menos por ahora", fueron las primeras palabras de Juan Pedro Damiani después de la dura derrota que sufrió Peñarol frente a Progreso.
El coordinador institucional apoya al entrenador, respalda el proyecto pero tiene al grueso de la hinchada en contra.
Los últimos dos encuentros han sido durísimos. Frente a Defensor Sporting y Progreso se rompió el hechizo y los gritos desde la Amsterdam se hicieron sentir. Es más: el domingo aparecieron pancartas contra los dirigentes.
"No sé si será solución cambiar de entrenador", confió un dirigente en el denso clima que se vivía en el camarín aurinegro.
"Se nos está incendiando la casa y no nos damos cuenta, no arreglamos nada sacando al técnico", agregó desde su anonimato.
Otro directivo dijo que "el equipo está por el piso anímica y físicamente", dos puntos que quedaron al desnudo en la derrota frente a los gauchos del Pantanoso.
"Una cosa fue la caída contra Defensor y otra con Progreso, fueron muy distintas", acotó.
Pese al apoyo de Juan Pedro Damiani todo parece apuntar al clásico.
El encuentro frente a Nacional pasó a ser decisivo en el futuro de Gustavo Matosas, al menos, para varios de los directivos que concurren los fines de semana al fútbol.
Matosas llegó a Peñarol con la ilusión de protagonizar un cambio profundo en su fútbol pero apenas asumió se dio cuenta que no iba a ser fácil. "Cuando se reunió con (Paco) Casal hablaron de futbolistas que después no llegaron", dijo una fuente aurinegra.
Ese Peñarol del que se habló en la pretemporada nunca cristalizó. Ni Ruben "Pollo" Olivera ni Sebastián Taborda llegaron y tampoco se hicieron los pases de Gonzalo Sorondo ni de Darío Rodríguez.
Matosas tuvo que conformar un plantel nuevo con jugadores que llegaron con el pase en su poder.
Fueron dieciséis futbolistas con dos apuestas importantes: los colombianos Arnulfo Valentierra y Leonardo Fabio Moreno. Ninguno de los dos colmó las expectativas.
"¿Un paso al costado? ¿Dónde?", preguntó irónicamente Matosas el domingo. "Yo siempre voy para adelante", agregó.
Lo cierto es que el nuevo Peñarol que todos esperaban sólo apareció en cuentagotas.
El clásico será decisivo. Puede ser el último examen para Gustavo Matosas.
El peor Apertura de los últimos 10 años
Desde 1997 hasta ahora, Peñarol nunca estuvo tan abajo en la tabla de posiciones en un Torneo Apertura.
La campaña más pobre fue la que le cupo en la temporada 2005 cuando finalizó séptimo en el primer torneo del año.
En el `97, año en que conquistó el segundo quinquenio de su historia, Peñarol finalizó tercero en el Apertura. Lo mismo sucedió en el `98. En 1999, bajo la conducción de Julio Ribas se ubicó quinto en la tabla de posiciones.
Un año más tarde, en la temporada 2000, finalizó en la cuarta posición.
Después, en 2001, 2002 y 2003, terminó segundo.
En el año 2004 fue quinto y un año después, se ubicó séptimo. En la pasada temporada, terminó segundo detrás de Danubio.
Hasta el momento, Peñarol está ubicado en el noveno puesto pero le restan tres partidos por jugar: frente a Nacional, Tacuarembó y Rampla Juniors. Por ahora, este es el peor Apertura de todos.
Atención a....
Daniel Passarella
Ya estuvo a punto de enrolarse a Peñarol y es uno de los nombres que se manejan extraoficialmente. Si no sigue en River después de la Sudamericana es un "puede ser".
Julio Ribas
Su nombre siempre quedó ligado a Peñarol. Estuvo tres años al frente del plantel. Fue campeón en 1999 y vicecampeón en las otras dos temporadas que dirigió a los aurinegros.