El portugués tuvo una gran jornada y anotó en momentos claves. Si bien uno de sus goles fue en offside, los tantos le dieron la clasificación ante el Bayern Munich tras vencer por 4-2.
Se puede hablar que una vez más los errores arbitrales escandalizan a Europa. Se puede decir que Real Madrid una vez más fue beneficiado por esos fallos de los jueces. Pero no debería perderse el foco de dos cosas trascendentes: Real Madrid clasificó a semifinales de la Champions League por séptima vez consecutiva (récord absoluto) y lo hizo de la mano de Cristiano Ronaldo, quien ayer anotó tres goles en la victoria 4-2 al Bayern Munich y totalizó cinco en dos enfrentamientos ante el elenco bávaro, transformándose así en su gran verdugo.
Bayern la peleó y mucho. Comenzó ganando con un gol de Lewandowski de penal, empató Cristiano con un gran cabezazo y enseguida Sergio Ramos convirtió en su propio arco para darle la victoria 2-1 al conjunto bávaro, que así llegó hasta el final de los 90’ para obligar a un alargue. Y allí el Madrid fue más.
Durante el partido, hubo un fallo que tuvo una gran incidencia en el resultado final y fue la expulsión del chileno Arturo Vidal por una falta que no existió. Tocó la pelota, el árbitro entendió que le entró duro al rival y le mostró la segunda amarilla. Sin embargo, también hay que decir que en el primer tiempo (cuando ya estaba amonestado), le cometió una fuerte falta a Casemiro que merecía otra amarilla y no se la mostraron.
Ese hombre de más del Madrid en el alargue se notó mucho. Tanto como los fallos arbitrales. El 2-2 llegó en la primera mitad del alargue con Cristiano en clarísima posición adelantada y el 3-2 luego de una excelente jugada de Marcelo y el pase al costado a CR7, quien en posición dudosa (parecía estar en la misma línea de la pelota) convirtió con el arco vacío. Marco Asencio puso el 4-2 que selló la clasificación del equipo de Zinedine Zidane, quien sueña con conducir al Madrid a otra marca: ser el primer equipo en repetir título en años consecutivos.


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