SILVIA PÉREZ
El arquero Juan Castillo, su representante Humberto Schiavone, el hijo de éste y Francisco Casal cenaron el viernes pasado en el restaurante Las Brisas del Hotel Conrad.
Casal le explicó al arquero las posibilidades que tenía para él en México y Europa, pero como no eran inmediatas no hubo cambio de planes, por lo que Castillo y Schiavone parten hoy hacia Brasil para cerrar la negociación con el Botafogo.
El contrato del arquero con el equipo de Rio de Janeiro es por tres años. En esta primera etapa los brasileños sólo abonarán el 33% de la ficha correspondiente a los aurinegros. El 66% restante, que pertenece en partes iguales a Schiavone y al propio Castillo, debe ser cancelado por Botafogo en un plazo de un año. Esto último es lo que el arquero y su representante pretenden dejar documentado antes de firmar el contrato mañana o el martes en Rio.
Cabe resaltar que el equipo brasileño no está en condiciones de desembolsar ni el 50% del dólares en que se tasó a Castillo y por eso se arribó a la mencionada solución. Es más, el 33% de la ficha que los brasileños le deben pagar a Peñarol se hará efectivo en tres cuotas.
En cuanto a las otras posibilidades, conversadas con Casal, una era para México y la otra para Grecia. El arquero del equipo mexicano en cuestión está a punto de ser vendido y Castillo es la primera opción para sustituirlo. El caso es que se dependía de la salida del otro arquero y no se sabía cuanto podría demorar ésta.
El caso del equipo griego era similar al anterior. Por lo tanto Castillo y su representante siguieron firmes en su intención de pasar a Botafogo.
Cabe resaltar la actitud del empresario Humberto Schiavone, que pudo haber aguardado seis meses para que el arquero quedara libre y no tener que abonarle nada a Peñarol. Sin embargo, hizo todo lo contrario y son justamente los aurinegros los primeros en hacerse de dinero por el pase del arquero.