SILVIA PEREZ
El miércoles pasado, se tomó en Uruguay, el examen para ser Agente Oficial FIFA. A pesar de que se anunció con tiempo y antelación suficiente en los medios de prensa, se presentó sólo una persona: Daniel Fonseca.
El futbolista, o ex futbolista, había manifestado hace dos meses, cuando finalizó su vinculación con el Como, que iba a comenzar a dar sus primeros pasos como empresario, o representante de jugadores. A partir de ahora, Fonseca está habilitado oficilmente por la FIFA para desempeñar esa nueva tarea. Es más, volvió a Uruguay con el fin de dar el examen, y vino con tiempo como para prepararse adecuadamente. Sobre un máximo de 100 puntos y un mínimo de 60 para aprobar, Fonseca obtuvo un puntaje de 89/100. "Eran 20 preguntas, 15 enviadas por la FIFA y 5 formuladas por la AUF. Eso sucede en todos los países donde se de la prueba, si es en Argentina, las 15 preguntas de la FIFA son las mismas y las otras 5 son realizadas por la AFA. Algunas preguntas eran fáciles y con mi experiencia de jugador ya las sabía, otras, en cambio, eran más complicadas".
—¿Cuánto tiempo estudiaste?
—Unas dos semanas. Hay que aprenderse bien los estatutos de la FIFA y de la AUF. Cuando llegó el momento estaba un poco nervioso, porque la única vez que di un examen fue en Primero de liceo cuando me fui a matemáticas en el Colegio Vedruna de Punta de Rieles. Fue más que nada porque la monja me odiaba y lo salvé de primera en febrero. Después, hasta Cuarto, no me fui a ninguna materia.
—¿Era imprescindible ser Agente Oficial FIFA?
—Sí, ahora me puedo presentar a la Juventus, por ejemplo, y no tengo más que mostrar el título.
—Sin él, ¿no se puede trabajar?.
—Sí, pero es mucho más complicado. Se necesita un poder de un Agente FIFA y si bien se puede negociar, no es posible firmar. En esos casos, por ejemplo, uno se presenta con el jugador o su padre, y debe salir afuera a explicarles cada cosa.
—Parecés muy entusiasmado.
—Lo estoy, estoy muy entusiasmado con esta nueva actividad. Como será que ni pienso en volver a jugar. Ya me mentalicé que no voy a jugar más. Por ejemplo, el otro día fui a entrenar a Los Céspedes, y me divertí mucho, pero nada más. Sería muy difícil que volviera.
—¿Qué es lo que tanto te entusiasma?
—El desafío de poder vender jugadores, o de hacerles un contrato, en lugares del mundo donde no es fácil que pueda llegar un jugador uruguayo. De repente de otra parte quieren colocar a Juninho o a Riquelme y yo tengo que ganarles con un uruguayo. Es algo que no es fácil porque los brasileños y los argentinos están por arriba nuestro. Además, ahora es más difícil todavía porque la crisis es mundial y los argentinos y brasileños cuestan mucho menos. Pero está en mí, como antes estuvo en "Paco", hacer que se valore al jugador uruguayo.
—¿Ya tenés algún jugador tuyo?
—Ahora estoy en la fase de aprender, de dar los primeros pasos. Voy a trabajar en Europa, en principio voy a recorrer los mejores equipos para ir creando contactos, para perfeccionarme y para relacionarme, y en eso me va a dar una gran mano "Paco". Después, de a poco, voy a montar una oficina, probablemente en Milán y comenzaré a tener mis jugadores que pueden ser europeos o sudamericanos.
—O sea que no vas a trabajar sólo con uruguayos.
—No, yo voy a agrandar el panorama. Tengo muchos amigos europeos. Eso sí, con los ojos puestos en Uruguay, y cuando aparezca un futbolista de calidad que pueda triunfar en un medio tan importante como el europeo, llevarlo.
—Supongo que tu propia experiencia te puede servir en ese sentido.
—Sí, porque cuando me fui tenía sólo 19 años y maduré en Europa. Hoy, más que nunca el jugador debe preocuparse de la parte educacional y cultural. Debe ser curioso y querer aprender y mejorar. Si el futbolista está intelectualmente preparado tiene más posibilidades de triunfar porque ve la parte deportiva desde otro punto de vista. Es importante hablarle mucho, para que sepa que triunfar no es fácil y que se necesita mucho sacrificio. Tienen que entender que no es tan difícil llegar sino mantenerse. El cambio es muy grande y a veces traumático, estará en mí el poder ayudarlo. Esa es ahora mi función.
—¿Qué se necesita para ser un buen empresario?
—Sobre todo ir siempre de frente con el jugador, no mentirle ni prometerle cosas que no se van a cumplir, o que no se pueden cumplir.