Abel es un "paciente de alto riesgo"

| Así lo indica un examen médico que se le practicó a Hernández en el mes de junio

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DIEGO PÉREZ

Un examen médico realizado al futbolista Abel Hernández en junio pasado concluye que se trata de un "paciente de alto riesgo cardiovascular por ser deportista profesional".

El informe surge como resultado de un chequeo de rutina al que Hernández se sometió en su momento junto a otros jugadores de la selección Sub 20.

El examen clínico arrojó la existencia de una arritmia extrasistológica "importante" y en virtud de ese hallazgo durante la revisión se decidió no realizar una ergometría convencional -prueba en la que el paciente se somete a una sesión de "bicicleta" con cierta carga física- sino que fue evaluado haciendo un pedaleo continuo durante cuatro minutos, a 20 kilómetros por hora, estudio comparable al que se le realiza a un adulto mayor o, incluso, a un paciente que ya ha sufrido un episodio de infarto cardiovascular.

"Extrasistolía ventricular que no desaparece", dice el informe, que establece: "paciente de 17 años, de raza negra, con antecedentes personales de asma, antecedentes familiares de hipertensión arterial, en el examen clínico presenta: arritmia extrasistológica importante y (...) en el esfuerzo físico (mínino) no retrocede su sintomatología".

En el mismo informe cardiovascular, realizado antes de la llegada del jugador a Peñarol y cuando sólo estaba en actividad con la selección uruguaya Sub 20, se deja constancia que Hernández debe ser estudiado con ecocardiograma doppler, eco stress y estudio ergométrico sensibilizado.

En tal sentido, quien en ese momento era el médico de la Sub 20, Oscar Míguez, informó que desde el viaje de Hernández a Italia para vincularse al Genoa -pase que "cayó" tras la revisión médica- ya se conocía el problema y que lo reafirmaron con estudios propios al momento de llegar a la selección, exámenes que por otra parte se le realizan a cada uno de los jugadores celestes.

El Dr. Míguez afirmó que al constatarse esa anomalía cardíaca en Hernández, el futbolista fue derivado directamente al doctor Edgardo Barbosa, también integrante de la sanidad celeste, cuya especialidad es la cardiología.

En la jornada de ayer, Ovación no pudo entablar comunicación con Barbosa (en Francia junto a la selección Sub 16) ni con el jefe de la sanidad de la selección, doctor Alberto Pan, pero Míguez -que dejó su cargo en la Sub 20 hace un mes- afirmó que al jugador se le practicaron todos los exámenes correspondientes, algunos de ellos muy costosos, y que si jugó vistiendo la camiseta celeste es porque los estudios no arrojaron incompatibilidad entre la práctica de fútbol y el inconveniente del ex delantero de Central Español.

El futbolista, a instancias de la sanidad de Peñarol, dejó de entrenar la semana pasada hasta tanto no se determine con exactitud el origen de su afección y su potencial riesgo en caso de seguir adelante con su profesión.

En mitad de los estudios y a pedido del representante del futbolista, Pablo Bentancur, Hernández viajó a Europa, donde se encuentra para someterse a diversos estudios en una clínica de Mónaco.

Con 16 años, la "Joya" Hernández asomó como una de las mayores promesas del fútbol uruguayo cuando debutó en la Primera división de Central Español. Tras una temporada y luego de una frustrada transferencia al fútbol italiano, recaló en Peñarol donde a fuerza de goles se ganó la titularidad, aunque después volvió a sentarse en el banco de suplentes por unas fechas.

Pese a su corta edad, Hernández ha tomado con mucha entereza su situación, que por el momento abre un gran signo de interrogación acerca de su futuro en el mundo del deporte. Hasta el momento, según el estudio realizado en junio, Hernández es un "paciente de alto riesgo cardíaco por ser deportista profesional".

"Esto no es un partido de fútbol"

CARLOS MONTAÑO

Peñarol hizo notar su molestia por la versión brindada a Ovación por un cardiólogo, que afirmó que la sanidad de los aurinegros tenía en su poder un informe que advertía sobre los riesgos que corría Abel Hernández si seguía jugando al fútbol.

Los dirigentes deslindaron responsabilidades y reafirmaron su apoyo y confianza al Dr. Alfredo Rienzi.

"Ese cardiólogo que habló en forma anónima tendría que haberse comunicado en su momento con los médicos de Central Español, de la AUF y después de Peñarol", opinó el Cr. Gervasio Gedanke, Secretario General de los aurinegros.

El Dr. Alfredo Rienzi dijo que "nos llamó la atención que hablara de un hecho tan grave y en forma anónima. Peñarol se está moviendo con cautela. Hasta que no sepamos qué tiene el jugador, no vamos a decir nada. Ese médico dice que en junio ya sabía lo que tenía Abel y no dijo nada con el agravante de que es cardiólogo. Poseo una cantidad de estudios que se le hicieron al futbolista. Hablé con el médico italiano que le hizo la resonancia cardíaca magnética y todavía no hay certeza de lo que tiene el jugador. Por eso está en Europa".

Rienzi recordó los pasos que dio en el caso Hernández: "El jugador tenía dificultades por el asma, diagnosticada mientras estaba en Central. Lo hicimos ver por un profesional de nuestra confianza para verificar si la medicación que tomaba era la adecuada. El neumólogo me dijo que la arritmia no era por el problema respiratorio. Fuimos al cardiólogo Walter Reyes, quien recomendó hacerle estudios profundos y que mientras tanto no entrenara. La mamá de Abel me pidió para que lo autorizara a ir una clínica de Mónaco con tecnología de primer mundo. Accedí a la solicitud de la familia. Le haremos nuevos estudios cuando vuelva y daremos un veredicto. Peñarol va a tomar cartas en el asunto para esclarecer el hecho. Esto no es un partido de fútbol", expresó el facultativo.

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