Esteban Batista es uno de los basquetbolistas más destacados en la historia del país. Con 22 años, fue el primer uruguayo en jugar en la NBA, dónde formó parte de los Atlanta Hawks y los Boston Celtics.
Su carrera lo llevó por varios países de Europa, así como también por Israel y Argentina. En febrero pasó de los Beikong Fly Dragons de China al Olimpia Milano de Italia, donde se coronó como campeón de la Copa Italia y de la “Lega A”. En el último Sudamericano de Basquetbol de Caracas, obtuvo el tercer lugar, luego de que Uruguay derrotara a Argentina.
-¿Qué sensación te dejó el Sudamericano?
-Empezamos el torneo de menos a más. Ese mismo equipo de Argentina nos había ganado por 25 puntos y habíamos dejado una mala imagen. Entonces el partido por el tercer puesto no era una final, pero era un partido por una medalla. Mucha gente dice que Argentina era una selección B, pero seis de esos jugadores terminaron jugando en las olimpiadas. Así que si bien no fue ninguno de los monstruos, pero no dejaba de ser un equipo más que respetable. Fue una pequeña revancha y una buena manera de terminar el torneo.
-Este año pasaste de jugar en China al Oimpia Milano de Italia. ¿Cómo fue ese proceso?
-Más que nada me costó la adaptación a China, pero fue una experiencia muy linda. Voy a volver a repetirla ahora si Dios quiere. Fue un año raro porque es la primera vez que cambié de equipo a mitad de temporada. La temporada en China dura cinco meses y después te permite retomar la segunda parte del año en otro equipo. Ahí en febrero me fui a Italia y fue una experiencia increíble, porque tuve la oportunidad de terminar la temporada con dos campeonatos.
-¿Cómo viviste los dos títulos que ganaron?
-La Copa de Italia no me lo adjudico muy como propia porque llegué y a los 10 días ya se estaba jugando la definición. Me siento mucho más partícipe en la Liga de Italia. Ahí jugué muchos partidos y tuve una incidencia más grande. Después de tantos años uno entiende lo que cuesta ganar cualquier cosa, entonces lo disfruta de una forma diferente.
-¿Y ahora cómo siguen tus planes?
-Tenía la opción de quedarme en Italia, pero decidí volver a China, de vuelta a los Fly Dragons de Beijing. No es uno de los favoritos a ganar la liga, pero es un equipo que trata de superarse año a año. Esta temporada va a pelear por entrar en los playoffs. Es un conjunto nuevo, con tres años de historia y la idea es incrementar lo hecho la temporada pasada. Espero que podamos lograrlo.
-¿Seguís pensando en retirarte en Welcome?
-Sí. Uno tiene la ilusión de retirarse donde empezó todo. Yo soy hincha de Welcome y para mí sería como cerrar ese círculo donde todo comenzó.
-¿Qué te dejó haber jugado en la NBA?
-Fue una experiencia increíble. Me tocó muy joven, con 22 años y fue un poco impensado. Formar parte de ese mundo es el sueño de todos los jugadores de basquetbol. Ese mundo NBA es realmente de locos y gracias al básquet lo pude disfrutar. Desde ver a los jugadores en la televisión y después compartir una cancha con ellos hasta la infraestructura, los aviones privados, los viajes.
-¿Cómo fueron tus inicios en este deporte?
-Yo quería ser jugador de fútbol, pero se ve que no era muy habilidoso (risas). Llegó un momento donde me lo hicieron saber y opté por practicar un deporte que fuera más apto para mi altura. Yo vivía cerca de Playa Pascual y en un ómnibus me encontré con un conocido que me insistió para ir a Welcome y por esas conexiones raras de la vida terminé desmebarcando ahí. Caí midiendo 1 metro 95 centímetros y sin saber una regla de básquetbol ni picar una pelota. Hubo que resetear y empezar de nuevo.
-¿Cómo ves el deporte en Uruguay?
-Creo que somos milagrosos, considerando la población y los recursos que tenemos. Obviamente que la rebeldía y las aspiraciones nos favorecen, pero a veces damos por hecho que tenemos que ganar y nos malacostumbramos a una exigencia desmedida.
-¿Cómo llegaste a Club One?
-Llegué por recomendación de mi preparador físico, Alejandro Souto. Entreno ahí desde hace cuatro años, porque de lo que yo he visto es el club mejor equipado. Tiene unas instalaciones enormes que te permiten trabajar cómodo. Cuando estoy en Montevideo es parte de mi rutina prepararme para la temporada ahí.
-¿Qué tipo de entrenamiento hacés?
-Es un entrenamiento personal, donde tratamos de fortalecer y preparar el cuerpo para una temporada larga y dura. Vamos de lunes a sábados ahí y le metemos dos o tres horas por día. Tratamos de mejorar en todos los sentidos, no solo pesas. Es un plus porque uno tiene las instalaciones como para poder hacer cosas diversas y hacerlas bien.
-¿Qué es lo que más te gusta del gimnasio?
-Me gusta que uno puede trabajar cómodo, sin esperar ni estar apretado. Yo voy a la hora en que no va mucha gente, entonces tengo la posibilidad de trabajar a gusto. Hoy ya lo tengo como cábala, porque vengo trabajando desde hace varios años.

INN CONTENT PARA CLUB ONE