CARLOS MONTAÑO
Robby Collum, ayuda base de Defensor Sporting impactó en su debut anotando 37 puntos (8 triples) y deleitando con su dotes de gran pasador.
En los cinco encuentros posteriores ratificó sus virtudes y ya es uno de los jugadores más valiosos de la Liga Uruguaya.
Está encantado con el entorno del club fusionado. Tiene 27 años. Es introvertido, pero muy amable. Se granjeó en poco tiempo el cariño y respeto de técnicos y compañeros en un club que por ser muy cuidadoso en la elección de extranjeros, volvió dar en la tecla.
Collum empezó a picar una pelota de basquetbol a los cinco años. Fue alumno y jugador de la Universidad "Western Michigan".
En ese lugar se fortaleció en todos los aspectos: "Aprendí mucho. Le otorgué la misma importancia al basquetbol y al estudio. Me especialicé en el área de la aviación y tengo licencia de piloto. Me gusta manejar aviones, pero no tengo tiempo. La ultima vez que volé fue en Michigan. Por ahora es un `hobbie`", confiesa.
En el 2004 dejó su tierra natal y buscó nuevos horizontes: "En mi primera salida fui a competir a la Liga de Bélgica. Me sirvió para adaptarme al mundo del basquetbol FIBA. Después de un año opté por aceptar ofertas de México. En ese país jugué tres años defendiendo a los Pioneros de Cancún y a la Ola Roja. Ambas fueron buenas experiencias", resalta.
Tira al aro muy seguro, pero no es obcecado y no le interesa ser un súper goleador. "Cuando no puedo lanzar, paso la pelota. Ya no se juega sólo con las estadísticas. La tecnología avanzó y hay más conocimiento de los mercados de jugadores. Me defino como una pieza de complemento en el armado del equipo. Debo convertir, asistir y obviamente defender que es la base fundamental para que todo los demás se simplifique. Es difícil que alguien que venga a este cuadro se ponga en estrella ya que se nota un trabajo serio y todos son solidarios en el juego durante los entrenamientos y en los partidos. Estamos bien, concentrados y mejorando colectivamente, sabiendo que en el camino al título habrá varios obstáculos", reconoce.
Rescata el lado bueno de la Liga Uruguaya: "Me motiva porque es difícil, dura y pareja. Hay jugadores que se destacan y el nivel es competitivo. No ví a todos los jugadores, pero Diego Castrillón me dice las características de los rivales y es como si los conociera. Las canchas no me afectan. No son malas como dicen algunos. El basquetbol es uno solo y no tiene misterios", remarca.
Robby Collum, el piloto de avión, vuela en la cancha con Defensor Sporting hacia el título.
La cifra
26 Puntos. Son lo que promedia Collum por partido. Además, tiene un registro de 6 asistencias por juego.
"Una cerveza no le hace mal a nadie"
En el ambiente de Defensor Sporting dicen que Robby Collum se comporta muy bien. Se desprende que está al margen del microclima especial que se palpa durante la noche en calles de algunos barrios de Montevideo donde se ve a menudo a morenos altos hablando inglés y en ocasiones pasados de revoluciones.
"Cuando puedo, salgo de noche para distraerme y a su vez conocer la ciudad. Me interesa la cultura uruguaya. Siento que la gente es muy buena y más cálida que en otros sitios del mundo, incluido el lugar donde nací", admite el ayuda base.
"La forma de actuar depende de cada uno. Está claro que se debe ser profesional porque de lo contrario generás un perjuicio individual y colectivo. Tampoco hay que pasarse para el otro lado. Tomarse una cerveza de vez en cuando, no le hace mal a nadie".
Collum vive momentos de profunda nostalgia: "Extraño a mi familia, amigos, las costumbres, mi casa. A veces es bravo, pero no me puedo quejar. Estoy cómodo en esta ciudad. El otro día salí a recorrer distintos lugares. Hay tranquilidad. Eso la diferencia con otros países de Latinoamérica y Estados Unidos. Yo vivo una hora al norte de Chicago y el ruido es impresionante", apuntó.