A jugar mejor

| Jorge da Silveira

Ya nos acostumbramos a tener muy poca gente en las canchas en la actividad local. Es bueno que nos preguntemos por las razones de esas tribunas vacías.

Se dice que la situación económica es una de ellas. No caben dudas de que incide. Se ve cuando se hace algún partido con precios bajos o se entra con la entrega de un alimento no perecedero. Pero no es menos cierto que en países que no están mejor que Uruguay se cobran precios mayores por las entradas y la gente concurre en número superior.

También debe considerarse que hay una competencia muy grande que antes no existía. No solo se televisan en directo los principales partidos, lo que desalienta a muchos a ir al estadio para inclinarse por la comodidad de verlo en su casa o con amigos. También se ven en directo y en horarios simultáneos partidos de ligas mucho más atractivas y un fútbol bastante más agradable de ver, con un ritmo y una emoción muy superiores. Está comprobado que en Europa se corre entre 12 y 14 quilómetros promedio por los jugadores. Acá se llega en el mejor de los casos a 8. La velocidad es mucho mayor. Allá el promedio por equipo es 11 segundos en los 100 metros. Acá es de más de 13. La técnica es mayor, se llega con muchos más hombres a la zona de definición. El espectáculo es bastante más llamativo.

Está claro que si queremos aumentar la concurrencia a las canchas debemos mejorar muchas cosas. En primer lugar terminar con los violentos. Aumentar las comodidades mínimas. Baños adecuados a los que se pueda entrar. Mínima higiene.

Pero por más que se haga todo eso, si no mejoramos el fútbol que se ofrece es ilusorio tener tribunas más pobladas. Para eso es necesario cambiar muchas cosas. Debemos redefinir un estilo de juego nuestro. Hemos perdido la identidad y nuestros rasgos más típicos, la solidez de nuestras defensas, la fuerza, el temperamento, la garra, el buen juego de nuestros futbolistas en la mayoría de los casos.

No caben dudas de la pérdida de fundamentos técnicos de nuestros jugadores. Habría que tener mucha más que antes, pues se juega a mayor velocidad y en espacios menores, lo que demandaría superior precisión. Hoy los chicos tienen mucho menos contacto con la pelota que antes, por lo que es necesario suplir con buenos docentes aquel aprendizaje natural que se daba en calles y campitos. También se necesita trabajar más para pulir los defectos, entrenar más horas. La precisión es hija de la repetición.

Lo demás tiene que ver con los conceptos futbolísticos claros, una preparación física y una alimentación adecuadas, una vida propia de un deportista. Sobre todo tratar mejor el balón, abrir la cancha, llegar al fondo, colocar el centro hacia atrás, saber pasar en corto y en largo, definir con precisión, llegar con más hombres al área rival para que cuando se hace un centro haya quienes puedan recibirlo con chance de convertir.

Hoy se juega mal. Es imprescindible hacerlo mucho mejor. Se debe empezar ya.

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