Servicio militar

Varios dirigentes frenteamplistas se inclinan hacia la posibilidad de establecer un sistema de instrucción militar para civiles, incluyendo manejo de armas. Como argumento a favor se esgrime el de que ello sería útil para el caso de un eventual conflicto armado.

Para instrumentar lo señalado, no habría más que revitalizar la ley 9.943 que estableció el servicio militar obligatorio y que tuvo su momento de auge durante la Segunda Guerra Mundial. Luego sufrió un decaecimiento que en primera instancia consistió en que el enrolamiento pasó a ser un mero trámite administrativo sin militarización a la vista y finalmente se desvaneció de la escena nacional.

En la mayor parte de los países democráticos modernos, el servicio militar obligatorio ha ido desapareciendo. Así ha ocurrido en los EE.UU. y Argentina, por ejemplo.

Parece como que nos pusiéramos en marcha atrás, si damos un paso rumbo a la militarización de los civiles.

Además, todavía queda en la memoria de muchos compatriotas, el último vestigio de instrucción militar a civiles, que se ofrecía con el sistema de "tiro ciudadano" allá por la década del sesenta en el polígono del Ejército, en la calle Chimborazo. En aquel lugar, desde adolescentes hasta adultos pagaban por balas y podían disparar fusiles en prácticas de tiro al blanco. Aparentemente el esquema se dejó de lado cuando se advirtió que podía ser un "boomerang" en tiempos de asaltos y crímenes cometidos por tupamaros. A sus posibles émulos se les abrían oficialmente las puertas del entrenamiento militar en Uruguay, sin necesidad de tener que viajar a Cuba para lograrlo.

En el Uruguay de hoy han sido detectados grupúsculos antidemocráticos violentos. No luce apropiado que armamento e instrucción militar les lleguen a elementos que podrían utilizar los conocimientos adquiridos, en contra de la sociedad.

Tal como están las cosas, el planteo más razonable parece ser el del diputado Javier García, quien propone derogar la vieja ley del servicio militar, encaminándonos hacia la profesionalización de las Fuerzas Armadas para luego consolidar la principal estrategia militar, que es la "disuasión".

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