Policía propia

Los inspectores e inspectoras municipales, han sido víctimas de agresiones reiteradas. Una de cada cuatro funcionarias de Inspección General, sufrió un ataque durante el último año y 17 empleados de esa misma repartición municipal, en lo que va de la administración de la Intendenta Ana Olivera, han sido lesionados en operativos en Montevideo. Como caso extremo se puede recordar al inspector de tránsito que fue herido de un balazo al intentar evitar "picadas".

Las agresiones merecen total repudio y es comprensible que haya preocupación a nivel de la comuna capitalina. Pero resulta por lo menos sorprendente, que la reacción de esas jerarquías y notablemente del director de Inspección General, sea plantear un proyecto de creación de una policía municipal muy exclusiva. El citado director delineó sus objetivos:"Nuestra aspiración es contar con un cuerpo de policía que se desempeñe solo para la Intendencia".

Es decir que serían agentes policiales de y para la Intendencia. Policías que respaldarían a los funcionarios, al margen de la protección que tanto o más que ellos necesita el común de las gentes en esta ciudad plagada de inseguridades.

Lo reiteramos: no se justifican las agresiones a funcionarios y ellas deben ser reprimidas. Pero crear una policía del tipo indicado, entre otras cosas estimularía aun mayores rispideces, ya que esa policía estaría dando apoyo a funcionarios que antes de ser salir a la calle deberían someterse a una introspección respecto de su gestión. Es decir, los inspectores: ¿actúan siempre con mesura, respeto y de acuerdo con un protocolo razonable?

No, y nuevamente no. Eso es justo lo que falta y así lo sienten en estos momentos muchos montevideanos.

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