Si algún detalle pintoresco le faltaba a esta Intendencia de Montevideo para confirmar su despiste es esta novedad recién inaugurada del "turismo necrológico".
Sí, necrológicas son las giras turísticas que la comuna está organizando en el Cementerio Central y que suelen realizarse fuera del horario habitual de visitas. Arguyen sus organizadores que eso se hace en los cementerios de grandes ciudades del mundo, lo que es verdad, pero ocultan que esos sitios están muy bien cuidados, son genuinos museos de arte y arquitectura, y allí reposan celebridades internacionales. Lo nuestro no sólo es más modesto sino bastante descuidado por el servicio municipal de Necrópolis, a pesar de lo cual las autoridades municipales, con impar optimismo, consideran que ese sector puede ser motivo de seducción para el turismo.
Lo curioso del anuncio de esta nueva atracción, algo fúnebre por cierto, es que coincide con las denuncias de ediles sobre venta ilegal de panteones y nichos en los cementerios Central y Buceo.
El asunto es inquietante, aunque tal vez sirva para redoblar el atractivo de los interesados en esas giras turísticas que tal vez procuren verificar in situ las irregularidades denunciadas en la Junta Departamental. Allí, ediles opositores describieron ante el intendente Ricardo Ehrlich turbias maniobras de funcionarios municipales.
Según se dijo, las mismas se amparan en convenios que la Intendencia suscribe con ciertas empresas fúnebres por realización de reparaciones en viejos nichos y panteones. Hechas las obras, esos lotes del camposanto se venden como si fueran nuevos. La denuncia detalla hasta 21 casos de ventas ilegales concretadas mediante este procedimiento.
Tomado por sorpresa, el intendente Ehrlich pidió que las denuncias se presentaran en sede penal, en tanto los ediles reclamaron la separación del cargo de la directora de Acondicionamiento Urbano, Hyara Rodríguez, a quien responsabilizan por la situación creada. Tras estas luctuosas revelaciones, se ignora si la Intendencia capitalina insistirá con alentar el "necro-turismo", como algunos lo llaman, o si optará por dejar que los difuntos descansen en paz.